sábado, 29 de março de 2014

O Idiota

"Matar por um assassinato é uma punição incomparavelmente pior do que o crime em si. O assassinato por uma sentença legal é incomensuravelmente mais terrível do que o assassinato por bandidos. Alguém que é assassinado por bandidos, cuja garganta é cortada à noite numa floresta, ou algo do tipo, deve com certeza esperar escapar até o último minuto. Houve ocasiões em que o homem ainda teve esperança de escapar, correndo ou implorando por piedade depois que sua garganta foi cortada. Mas no outro caso toda essa última esperança, que torna o morrer dez vezes mais fácil, é certamente tirado. Há a sentença, e a completa e horrível tortura reside no fato de que certamente não há escape, e não há tortura mais terrível no mundo."

- Fiodor Dostoiévski

Cabeça de Porco

“O preconceito provoca invisibilidade na medida em que projeta sobre

a pessoa um estigma que a anula, a esmaga e a substitui por uma imagem caricata, que nada tem a ver com ela, mas expressa bem as limitações internas de quem projeta o preconceito. Por isso, seria possível dizer que o preconceito fala mais de quem o enuncia ou projeta do que de quem o sofre, ainda que, por vezes, sofrê-lo deixa marcas. O processo lembra, em parte, histórias de terror nas quais o vampiro se apodera do corpo de sua vítima e absorve sua identidade, depois de sorver sua vida.” (Luiz Eduardo Soares )

Bajo tu clara sombra



Octavio Paz

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

Biblioteca Digital Ciudad Seva

La aventura de un matrimonio

Italo Calvino

El obrero Arturo Massolari hacía el turno de noche, el que termina a las seis. Para volver a su casa tenía un largo trayecto que recorría en bicicleta con buen tiempo, en tranvía los meses lluviosos e invernales. Llegaba entre las siete menos cuarto y las siete, a veces un poco antes, otras un poco después de que sonara el despertador de Elide, su mujer.
A menudo los dos ruidos, el sonido del despertador y los pasos de él al entrar, se superponían en la mente de Elide, alcanzándola en el fondo del sueño, ese sueño compacto de la mañana temprano que ella trataba de seguir exprimiendo unos segundos con la cara hundida en la almohada. Después se levantaba repentinamente de la cama y ya estaba metiendo a ciegas los brazos en la bata, el pelo sobre los ojos. Elide se le aparecía así, en la cocina, donde Arturo sacaba los recipientes vacíos del bolso que llevaba al trabajo: la fiambrera, el termo, y los depositaba en el fregadero. Ya había encendido el calentador y puesto el café. Apenas la miraba, Elide se pasaba una mano por el pelo, se esforzaba por abrir bien los ojos, como si cada vez se avergonzase un poco de esa primera imagen que el marido tenía de ella al regresar a casa, siempre tan en desorden, con la cara medio dormida. Cuando dos han dormido juntos es otra cosa, por la mañana los dos emergen del mismo sueño, los dos son iguales.

En cambio a veces entraba él en la habitación para despertarla con la taza de café, un minuto antes de que sonara el despertador; entonces todo era más natural, la mueca al salir del sueño adquiría una dulzura indolente, los brazos que se levantaban para estirarse, desnudos, terminaban por ceñir el cuello de él. Se abrazaban. Arturo llevaba el chaquetón impermeable; al sentirlo cerca ella sabía el tiempo que hacía: si llovía, o había niebla o nieve, según lo húmedo y frío que estuviera. Pero igual le decía: “¿Qué tiempo hace?”, y él empezaba como de costumbre a refunfuñar medio irónico, pasando revista a los inconvenientes que había tenido, empezando por el final: el recorrido en bicicleta, el tiempo que hacía al salir de la fábrica, distinto del que hacía la noche anterior al entrar, y los problemas en el trabajo, los rumores que corrían en la sección, y así sucesivamente.

A esa hora la casa estaba siempre mal caldeada, pero Elide se había desnudado completamente, temblaba un poco, y se lavaba en el cuartito de baño. Detrás llegaba él, con más calma, se desvestía y se lavaba también, lentamente, se quitaba de encima el polvo y la grasa del taller. Al estar así los dos junto al mismo lavabo, medio desnudos, un poco ateridos, dándose algún empellón, quitándose de la mano el jabón, el dentífrico, y siguiendo con las cosas que tenían que decirse, llegaba el momento de la confianza, y a veces, frotándose mutuamente la espalda, se insinuaba una caricia y terminaban abrazados.

Pero de pronto Elide:

-¡Dios mío! ¿Qué hora es ya? -y corría a ponerse el portaligas, la falda, a toda prisa, de pie, y con el cepillo yendo y viniendo por el pelo, y adelantaba la cara hacia el espejo de la cómoda, con las horquillas apretadas entre los labios. Arturo la seguía, encendía un cigarrillo, y la miraba de pie, fumando, y siempre parecía un poco incómodo por verse allí sin poder hacer nada. Elide estaba lista, se ponía el abrigo en el pasillo, se daban un beso, abría la puerta y ya se la oía bajar corriendo las escaleras.

Arturo se quedaba solo. Seguía el ruido de los tacones de Elide peldaños abajo, y cuando dejaba de oírla, la seguía con el pensamiento, los brincos veloces en el patio, el portal, la acera, hasta la parada del tranvía. El tranvía, en cambio, lo escuchaba bien: chirriar, pararse, y el golpe del estribo cada vez que subía alguien. “Lo ha atrapado”, pensaba, y veía a su mujer agarrada entre la multitud de obreros y obreras al “once”, que la llevaba a la fábrica como todos los días. Apagaba la colilla, cerraba los postigos de la ventana, la habitación quedaba a oscuras, se metía en la cama.

La cama estaba como la había dejado Elide al levantarse, pero de su lado, el de Arturo, estaba casi intacta, como si acabaran de tenderla. Él se acostaba de su lado, como corresponde, pero después estiraba una pierna hacia el otro, donde había quedado el calor de su mujer, estiraba la otra pierna, y así poco a poco se desplazaba hacia el lado de Elide, a aquel nicho de tibieza que conservaba todavía la forma del cuerpo de ella, y hundía la cara en su almohada, en su perfume, y se dormía.

Cuando volvía Elide, por la tarde, Arturo cabía un rato que daba vueltas por las habitaciones: había encendido la estufa, puesto algo a cocinar. Ciertos trabajos los hacía él, en esas horas anteriores a la cena, como hacer la cama, barrer un poco, y hasta poner en remojo la ropa para lavar. Elide encontraba todo mal hecho, pero a decir verdad no por ello él se esmeraba más: lo que hacía era una especie de ritual para esperarla, casi como salirle al encuentro aunque quedándose entre las paredes de la casa, mientras afuera se encendían las luces y ella pasaba por las tiendas en medio de esa animación fuera del tiempo de los barrios donde hay tantas mujeres que hacen la compra por la noche.

Por fin oía los pasos por la escalera, muy distintos de los de la mañana, ahora pesados, porque Elide subía cansada de la jornada de trabajo y cargada con la compra. Arturo salía al rellano, le tomaba de la mano la cesta, entraban hablando. Elide se dejaba caer en una silla de la cocina, sin quitarse el abrigo, mientras él sacaba las cosas de la cesta. Después:

-Arriba, un poco de coraje -decía ella, y se levantaba, se quitaba el abrigo, se ponía ropa de estar por casa. Empezaban a preparar la comida: cena para los dos, después la merienda que él se llevaba a la fábrica para el intervalo de la una de la madrugada, la colación que ella se llevaría a la fábrica al día siguiente, y la que quedaría lista para cuando él se despertara por la tarde.

Elide a ratos se movía, a ratos se sentaba en la silla de paja, le daba indicaciones. Él, en cambio, era la hora en que estaba descansado, no paraba, quería hacerlo todo, pero siempre un poco distraído, con la cabeza ya en otra parte. En esos momentos a veces estaban a punto de chocar, de decirse unas palabras hirientes, porque Elide hubiera querido que él estuviera más atento a lo que ella hacía, que pusiera más empeño, o que fuera más afectuoso, que estuviera más cerca de ella, que le diera más consuelo. En cambio Arturo, después del primer entusiasmo porque ella había vuelto, ya estaba con la cabeza fuera de casa, pensando en darse prisa porque tenía que marcharse.

La mesa puesta, con todo listo y al alcance de la mano para no tener que levantarse, llegaba el momento en que los dos sentían la zozobra de tener tan poco tiempo para estar juntos, y casi no conseguían llevarse la cuchara a la boca de las ganas que tenían de estarse allí tomados de las manos.

Pero todavía no había terminado de filtrarse el café y él ya estaba junto a la bicicleta para ver si no faltaba nada. Se abrazaban. Parecía que sólo entonces Arturo se daba cuenta de lo suave y tibia que era su mujer. Pero cargaba al hombro la barra de la bici y bajaba con cuidado la escalera.

Elide lavaba los platos, miraba la casa de arriba abajo, las cosas que había hecho su marido, meneando la cabeza. Ahora él corría por las calles oscuras, entre los escasos faroles, quizás ya había dejado atrás el gasómetro. Elide se acostaba, apagaba la luz. Desde su lado, acostada, corría una pierna hacia el lugar de su marido buscando su calor, pero advertía cada vez que donde ella dormía estaba más caliente, señal de que también Arturo había dormido allí, y eso la llenaba de una gran ternura.

FIN

 Los amores difíciles, 1970
Fonte :Biblioteca Digital Ciudad Seva

quinta-feira, 27 de março de 2014




Direita e Esquerda - Razões e significados de uma distinção política

"Partindo do pressuposto, como eu fiz, de que a pessoa de esquerda é aquela que considera mais o que os homens têm em comum do que o que os divide, e de que a pessoa de direita, ao contrário, dá maior relevância política ao que diferencia um homem do outro do que ao que os une, a diferença entre esquerda e direita revela-se no fato de que, para a pessoa de esquerda, a igualdade é a regra e a desigualdade, a exceção. Disso se segue que, para essa pessoa, qualquer forma de desigualdade precisa ser de algum modo justificada, ao passo que, para a pessoa de direita, vale exatamente o contrário, ou seja, que a desigualdade é a regra e que, se alguma relação de igualdade deve ser acolhida, ela precisa ser devidamente justificada." (Direita e Esquerda - Razões e significados de uma distinção política. - Norberto Bobbio)

Bolsa Família

Brasileiros!

Entrevista por escrito que eu dei sobre o assunto para um órgão literário do Partido da Ordem.
.
- Qual avaliação que o senhor faz do programa Bolsa Família?
A minha avaliação é a mesma de Edmund Phelps, o economista monetarista e Nobel de Economia de 2006 (e que, portanto, não pode ser acusado petralha): o Bolsa-Família é "um grande passo na direção certa". (apud Hossaka)

- Qual a importância de programas de transferência de renda para países em desenvolvimento como o Brasil?
Programas de transferência direta de renda são fundamentais na queda da desigualdade e da pobreza e na dinamização da economia de pequenos municípios. Estudos mostram que o Bolsa Família (média de R$ 94,00 por mês POR FAMÍLIA) têm efeito dinamizador principalmente na área rural. Souza e Osório calcularam que entre 2003 e 2011 houve uma diminuição de 24% para 9,5% no contingente situado na faixa de pobreza e extrema pobreza na população brasileira em função do PBF. (Souza, Pedro Herculano Guimarães Ferreira de; Osório, Rafael Guerreiro. "O perfil da pobreza no Brasil e suas mudanças entre 2003 e 2011". Programa Bolsa Família : uma década de inclusão e cidadania. Organizadores: Tereza Campello, Marcelo Côrtes Neri.Brasília : Ipea, 2013). Mas o ganho é também econômico. Neri, Vaz e Souza demonstraram que cada R$ 1,00 gasto no Programa Bolsa Família estimula o crescimento de R$ 1,78 no PIB. (Neri, Marcelo Côrtes ; Vaz, Fabio Monteiro; e Souza, Pedro Herculano Guimarães Ferreira de . Efeitos macroeconômicos do Programa Bolsa Família - uma análise comparativa das transferências sociais. Programa Bolsa Família : uma década de inclusão e cidadania. Organizadores: Tereza Campello, Marcelo Côrtes Neri.Brasília : Ipea, 2013).

- Alguns estudos afirmam que programas de transferência de renda aumentam o poder aquisitivo da população, inserindo-a no mercado, mas não reduzem as desigualdades sociais. O senhor concorda? É o caso do Brasil?
Gostaria de ler esses estudos. Não os conheço. A redução no Índice de Gini no Brasil (uma medida mais ajustada para medir distribuição de riqueza, ao invés de renda per capta) foi resultado, entre outras políticas (como o aumento do valor real do salário mínimo), do Programa Bolsa Família. Tomemos como parâmetro para redução das desigualdades sociais o acesso à educação. É possível que nem todos os críticos do Programa Bolsa Família saibam, mas para que a família mantenha o benefício ela deve comprovar que todas as crianças entre 6 e 15 anos estão matriculadas e com uma taxa de assiduidade de 85%; idem para adolescentes entre 16 e 17 anos, que devem comprovar ao menos 75% de comparecimento mensal. Atestado pela professora. Estudo do INEP ("O impacto do Programa Bolsa Família sobre a frequência escolar: uma análise de diferenças em diferenças a partir da Pnad", Na medida. Boletim de Estudos Educacionais, ano 3, n. 6, 2011) demonstrou que: "a redução da parcela de crianças de 6 a 10 anos de idade fora da escola foi de 40% (a proporção de crianças dessa faixa etária que frequenta escola passou de 93,3% para 96,3%, com o Programa); já para as faixas etárias de 11 a 14 anos e de 15 a 16 anos, a redução estimada na proporção de crianças fora da escola foi menor, atingindo quase 30%." Outra informação, agora sobre saúde. Novamente: para ser cliente do Bolsa Família, exige-se que crianças menores de 7 anos tenham o cartão de vacinação em dia; gestantes devem realizar o pré-natal e lactantes devem obrigatoriamente ter acompanhamento médico. Pois bem. Tome-se o estudo "Effect of a conditional cash transfer programme on childhood mortality: a nationwide analysis of Brazilian municipalities", de D Rasella, R Aquino, CAT Santos, R Paes-Sousa, ML Barreto. The Lancet, vol. 382 (n. 9886), pp. 57-64.
Os autores mostram que o PBF reduziu em 20% a taxa de mortalidade infantil motivada por doenças derivadas da pobreza (desnutrição, diarreia) em crianças até cinco anos de idade. Esses são os dados. O resto é ideologia. Ou ignorância.

- O senhor acredita que o Bolsa Família está formando um camada ativa e produtiva economicamente?
Eu não acredito nas coisas. Ou há estudos ou não há. E pelas pesquisas não há evidência empírica que mostre que o beneficiário do PBF deixe de trabalhar. Baseio-me no estudo de Oliveira, Luís Felipe Batista de; e Soares, Sergei S. D. “Efeito preguiça” em programas de transferência de renda?. Programa Bolsa Família : uma década de inclusão e cidadania. Organizadores: Tereza Campello, Marcelo Côrtes Neri.Brasília : Ipea, 2013.

- É necessário existir portas de saída para o Bolsa Família? Quais seriam elas? O senhor acredita que o governo tem dedicado atenção a estas “saídas”?
Como forma de assegurar a inserção no mercado de trabalho da população em situação de vulnerabilidade, o Programa Nacional de Acesso ao Ensino Técnico e Emprego (Pronatec) já ofertou 800 mil vagas em cursos para beneficiários do Bolsa Família.

- O Bolsa Família já está atingindo a segunda geração das famílias. Há o risco de se criar uma dependência do benefício? Caso positivo, como evitar isso?
Ver as duas respostas anteriores.

- Programas como o Bolsa Família são um caminho para a cidadania?
Sim, à medida que aquele que tem dinheiro não precisa se submeter a viver de favores do mandão local, do "coronel". Walquiria Leão Rego e Alessandro Pinzani escreveram um livro chamado Vozes do Bolsa Família - Autonomia, Dinheiro e Cidadania (Editora UNESP, 2013). Ouviram, entre 2006 e 2011, mais de 150 mulheres, nas regiões mais pobres do país, onde a circulação de dinheiro é escassa ou inexistente. A lógica do PBF inverte a gramática do favor em troca do prato de comida e dá dignidade ao titular do cartão. Tem-se a liberdade sobre o que se vai comprar, adquire-se responsabilidade sobre o gasto. Walquiria declarou numa entrevista à Folha de S. Paulo em junho de 2013 o seguinte: "(O que mais me surpreendeu na pesquisa foi) Quando vi a alegria que sentiam de poder partilhar uma comida que era deles, que não tinha sido pedida. Não tinham passado pela humilhação de pedi-la; foram lá e compraram."

- O Bolsa Família é jovem. O senhor acredita que estamos ainda na curva de aprendizagem? Quais aprimoramentos poderiam ser feitos?
Para enfrentar a pobreza e o desamparo dos muitos pobres no Brasil, o PBF é um passo importante mas ainda tímido. É preciso fazer mais e mais.


Adriano Nervo Codato 

Algumas questões sobre os Problemas Americanos

"Em todos os países em que o fascismo triunfou, tivemos, antes do crescimento do fascismo e da sua vitória, uma onda de radicalização de massas dos operários e dos mais pobres camponeses e fazendeiros, e da classe pequena-burguesia. Na Itália, depois da guerra e antes de 1922, tivemos uma onda revolucionária de tremendas dimensões, o Estado foi paralisado, a policia não existia, os sindicatos podiam fazer tudo aquilo que quisessem - mas não havia um partido capaz de tomar o poder. Como reação surgiu o fascismo."
L. Trotsky, IVª Internacional, Outubro de 1940

Sankt Petersburg

I love you, Peter's great creation,
I love your view of stern and grace,
The Neva wave's regal procession,
The grayish granite - her bank's dress,
The airy iron-casting fences,
The gentle transparent twilight,
The moonless gleam of your nights restless,
When I so easy read and write
Without a lamp in my room lone,
And seen is each huge buildings' stone
Of the left streets, and is so bright
The Admiralty spire's flight,
And when, not letting the night's darkness
To reach the golden heaven's height,
The dawn after the sunset hastens -
And a half-hour's for the night.



(By poet A. Pushkin)

segunda-feira, 24 de março de 2014

É que as coisas do pensamento são radicalmente simples. Não constituem privilégio de nenhum saber, de nenhum ter, de nenhum agir. Estão por toda parte onde se recolhe um modo de ser. Pensador é todo homem. Todos têm gosto pela revelação do mistério do des-velamento do não saber. A arte de pensar é dada por um movimento extraordinário de sentir e escutar o silêncio do sentido, nos discursos das realizações. No pensamento não somos apenas enviados a remissões e referências. Não está na semântica ou na sintaxe a originariedade do pensamento. Uma paixão mais originária do que toda semântica ou qualquer sintaxe, a paixão do sentido, toma posse do nosso ser e nos faz viajar por dentro do próprio movimento de referir, de remeter, de enviar.


Emmanuel Carneiro Leão, na apresentação de "Ser e Tempo".

Cabral Soho


Li dia desses que mais um bairro de Curitiba - o Cabral - decidiu adotar um sobrenome. Agora será Cabral Soho, seguindo o exemplo de Batel Soho.
O SoHo é um bairro de Manhattan, na cidade de Nova York. Seu nome é a abreviação de South of Houston, indicando que se trata da região ao sul da rua Houston, e um trocadilho com o conhecido bairro do Soho, em Londres.
Já em Londres o Soho tem uma tradição histórica. No século 18, as ruas do Soho conquistaram o prestígio dos nobres. No século 19 ele era o local escolhido por artistas e livres pensadores da Europa para germinar seus ideais, produzir suas obras ou mesmo para se ocultarem dos olhos do mundo.
Na liberal e visionária década de 60 o Soho londrino ganhou ares de liberação sexual, com suas lojas de produtos sexuais e seus estabelecimentos voltados para a liberação dos desejos humanos, frequentados até mesmo por austeros cidadãos ingleses, os pretensos guardiões da moral da sociedade vitoriana.
Nesta mesma época a Carnaby Street, uma das mais célebres do Soho, tornou-se conhecida por se tornar o cenário idílico do aparecimento da minissaia, bem como de vestes coloridas e estampadas, e das famosas calças boca-de-sino, usadas por quase todos os jovens deste período.
Voltando à Curitiba, século 21, e depois de conhecer um pouco sobre a origem de Soho, me pergunto se incluir o sobrenome Soho trará algum benefício para o bairro.
Me pergunto se isso não seria de uma breguice e de uma falta de originalidade tamanha - além de ser tacanho - incorporar um "estilo" ao que sequer existe.
Pretenciosamente arrogante acreditar que trazer um nome a um bairro significará uma mudança de comportamento como vimos em Londres e Nova York, por exemplo. Pior ainda, achar que trará benefícios econômicos à região.

Tomara que o meu Mercês permaneça intacto. E longe, muito longe de cabeças pensantes como a desses senhores.
História de Curitiba Soho.

A madame entra na Louis Vuitton no shopping Pátio Batel ostentando em seu antebraço a linda bolsa da mesma marca da loja.

Eis que, educada e discretamente, a atendente vai ao seu encontro e diz que enquanto ela permanecesse no interior da loja a "bolsa" deveria ficar dentro de uma sacola fornecida imediatamente pela vendedora.


Tudo indica que a madame portava uma Luiz Vintão comprada nas melhores lojas do ramo de Ciudad Del Leste, no Paraguai.

Rodrigo Fornos
"Religião! Eu admito a vida eterna e talvez a tenha admitido sempre. Vamos que a consciência seja inflamada pela vontade de uma força superior, que a consciência olhe para o mundo e diga: ‘Eu existo’ - e que de repente essa força superior lhe tenha prescrito destruir-se, porque lá isso é muito necessário para algo - e até sem explicações para quê -, que eu admito tudo isso, no entanto lá vem outra vez a eterna pergunta: nesse caso, para que se faz necessária minha resignação? Será que não podem simplesmente me devorar, sem exigir de mim o elogio àquele que me devorou?"


- Fiódor Dostoiévski, O Idiota, p. 464. Tradução de Paulo Bezerra. 

discussões acerca da educação

Roberto Elias Salomão
Sinto uma certa angústia em amigos educadoras e educadores com a emergência desse fascismo de araque em nossas plagas. Concluem que a escola falhou, quando o certo é que essa juventude degenerada expressa interesses de classe, nada mais. Por melhor que seja o sistema educacional (e isso tem um limite no sistema capitalista), sempre haverá uma porta aberta para o fascismo. Se não fosse assim, como explicar o nazismo alemão, o fascismo italiano, o franquismo espanhol? Escolas ruins, professores incompetentes?
Andrea Caldas Acho que você tem razão, mas também nos falta um orgânico projeto educativo e cultural que dispute esta juventude. Em doze anos de governo popular, construímos prédios, melhoramos índices mas somos tímidos no debate curricular da escola e da cultura na sociedade. Ganhamos pontos no economicismo e perdemos muitos na "direção moral e intelectual".
Márcia Marques há, também, um gap de educação provocado pela ditadura, que desmontou um modelo de educação pública, implementada em grande parte por Anísio Teixeira, e que, com ele e Darcy Ribeiro, tem na construção da UnB sua elaboração mais refinada. Este desmonte foi crucial em transformar nossa educação no caos em que se encontrava. reconstruir, em meio a escombros (e tanta informação de preconceitos e xenofobias), é muito mais difícil. creio que a educação pública tem melhorado bastante, mas ainda faltam muitos anos para vermos os resultados desse investimento (que não pode ser interrompido, porque ainda precisa de muito)
Maerlio Barbosa O nosso modelo educacional tem que ser repensado. Os filhos da 5692 estão ai. Os estragos também. Tem que haver melhora no ensino desde a mais tenra idade até as universidades. De nada adianta melhorar as estatísticas na marra, como sempre fizeram. Esses planos emergenciais como o Mobral, Supletivo e cotas, que vieram com data para acabar, mas que são perenes, servem apenas como um "cala a boca" de parcelas excluídas, mas que votam, em nada ajudam a resolver o verdadeiro problema. Falta coragem e vontade política.
Márcia Marques tem sido implementadas mudanças – muitas muito boas – pelo MEC em parceria com outros ministérios com sociedade civil. falta comunicação e espaços de ampliação do debate. há uma mudança importante a ser feita no ensino médio, que não serve para nada. frustra os mlks no período mais complicado da vidinha deles, querem ganhar o mundo, mas não querem o ônus que isso acarreta. começou a ser implementada na gestão do haddad. as mudanças de ministros a partir dele sustaram as coisas. e as escolhas dos ministros não são feitas para dar continuidade aos planos e trabalhos. o MEC é um monstro (basta olhar o portal pra entender), cada mudança paralisa, pede novos estudos. não acho que quem chegue não deva fazer isso, porque não posso assinar cheque preenchido por outro sem olhar a fatura direitinho. falta é uma reforma política que contemple relações de Estado mais estáveis.
Maerlio Barbosa Olha, eu ainda cursava o primário quando entendi que quando se tem vontade política e se quer fazer alguma coisa, eles vão lá e fazem. Quando não querem, formam um comissão. o MEC tem comissão para tudo. Tenho visto muitos planos e coisas bonitas no papel, mas na prática.. E esse negócio de "parceria com a sociedade civil" lembra muito a já existente com as empresas particulares de ensino, que já levam muuuiiiiitoooo dinheiro nosso e só fazem o que lhes interessam financeiramente. Agem em nome do lucro e eu não gosto disso. Eles nem deviam ser chamados ou ouvidos, visto que não são responsáveis pela formulação de um plano nacional de educação popular. ACORDA BRASIL, EDUCAÇÃO É PROBLEMA DE TODOS!
Márcia Marques essa parceria com a sociedade civil, com a população, tem se dado muito nas universidades federais, por meio de cursos e atividades de extensão, com resultados muito interessantes. não podemos esquecer o quanto o país é desigual em muitas coisas: dinheiro, acesso, educação, geografia, história, cultura. em muitos casos é bom sermos desiguais e em outros absolutamente abjeto. e é neste contexto complexo que se insere a educação, num momento em que precisamos sair das caixinhas do conhecimento positivista


segunda-feira, 17 de março de 2014

O Amante.

Por vezes sei disto: a partir do momento em que não for, confundidas todas as coisas, ir ao sabor da vaidade e do vento, escrever é nada. A partir do momento em que não for, sempre, todas as coisas confundidas numa única por essência inqualificável, escrever é nada mais que publicidade. Mas na maioria das vezes não tenho opinião sobre isso, vejo que todos os campos estão abertos, que não haverá mais muros, que a palavra escrita não saberá mais onde se esconder, se fazer, ser lida, que sua inconveniência fundamental não será mais respeitada, mas nem penso mais nisso.


Marguerite Duras
Há palavras que nos habitam sempre
outras chegam-nos como a água
em momentos de sede e de silêncio.


Gisela Gracias Ramos Rosa
“Um nome para o que eu sou, importa muito pouco. Importa o que eu gostaria de ser. O que eu gostaria de ser era uma lutadora. Quero dizer, uma pessoa que luta pelo bem dos outros. Isso desde pequena eu quis. Por que foi o destino me levando a escrever o que já escrevi, em vez de também desenvolver em mim a qualidade de lutadora que eu tinha? Em pequena, minha família por brincadeira chamava-me de ‘a protetora dos animais’. Porque bastava acusarem uma pessoa para eu imediatamente defendê-la. [...] No entanto, o que terminei sendo, e tão cedo? Terminei sendo uma pessoa que procura o que profundamente se sente e usa a palavra que o exprima. É pouco, é muito pouco.”


- Clarice Lispector, do livro "Aprendendo a viver". Rio de Janeiro: Editora Rocco, 2004.

sábado, 15 de março de 2014

Há dias em que sinto exalar uma fina poeira
como aquela atribuída a Pilades na famosa
Chronica nera areopagitica ao ser descoberta

adentrou a câmara secreta do meu peito
e chacoalhou o papel que carrega seu nome

Não gosto deste estranho espirrando sobre nosso amor.



(Frank O'Hara, tradução de Ricardo Domeneck)

O petit rolê do sociólogo francês


Guy Tapie, pesquisador da Universidade de Bordeaux


O sociólogo francês Guy Tapie, 59 anos, fala poucas palavras em português. Tem se esforçado, já que está em sua terceira visita ao Brasil, como pesquisador de um convênio entre a Universidade de Bordeaux, a Universidade de Cincinatti (EUA) e a Universidade Federal do Paraná. Seu pequeno vocabulário inclui as palavras “Barigui”, o parque; “Guarituba”, a ocupação irregular; e o programa “Minha Casa, Minha Vida”.

Decorou-as por razões bem pessoais. Confessa-se fascinado pela convivência entre “diferentes” no Barigui. Estimulado pelas soluções urbanas que surgem em condições adversas, a exemplo da favela do Guarituba. E decepcionado pela velocidade com que o governo ergue casas populares sem dar muita “pelota” para o entorno.

Pudesse, estudaria todos esses assuntos. Quem sabe. Guy acaba de concluir uma longa investigação sobre habitação contemporânea em seu país, a França. A descrição dos resultados se assemelha, em parte, ao clima claustrofóbico do filme Caché, de Michel Haneke, em que um casal se sente ameaçado por vídeos domésticos. “As pessoas julgam que bem-estar é sinônimo de espaço protegido”, comenta.

Com o estudo da casa em fase de lançamento, faz também a divulgação da pesquisa realizada ao lado de americanos e brasileiros da UFPR. Guarda segredos. Sabe-se que trata das relações entre mobilidade, energia e “metropolização” – um conceito ainda pouco explorado, mas que diz respeito ao modo de vida em regiões urbanas mais desenvolvidas.

Se Curitiba for o próximo tema do sociólogo, não vai lhe faltar matéria-prima. Fez bons laboratórios por aqui. Guy Tapie não resiste a observar o uso que os curitibanos fazem do espaço, mas ainda não sabe que palavra usar para traduzir o desacato, quase institucionalizado, dos motoristas com os pedestres. “Ainda bem que as calçadas daqui são bem largas. Dá para desviar”, brinca o viajante.

Confira trechos da entrevista de Guy Tapie à Gazeta do Povo.

O senhor utilizou transporte público em Curitiba?

Sim. E também no Rio de Janeiro e em São Paulo...

É um sobrevivente... (risos)

De fato, andar de ônibus no Rio de Janeiro é algo impressionante.

Agora é tarde, mas o senhor acha que Curitiba precisa de metrô?

(risos) Não acho que seja necessário. Aqui há muitas linhas de ônibus. É possível que algumas estejam saturadas, mas não sei se o metrô vai resolver. Em Bordeaux, onde vivo, abandonamos a proposta de metrô nos anos 1980 e nos 1990 adotamos o trem de superfície. Admito que algumas linhas estão saturadas, em especial as que vão para os câmpus universitários. Parecem vagões de animais. Já se começa a falar outra vez em metrô. Em se tratando de transporte, temos de considerar que não existem 50 mil soluções.

O senhor é um respeitado pesquisador de cidades, tem autoridade no assunto. Devemos estar gratos à Fifa ou não? O que dizer da intervenção maciça na cidade para uma Copa do Mundo?

Se o Brasil ganhar a Copa do Mundo, todos os inconvenientes vão cair no esquecimento e a presidente Dilma será reeleita. Mas, se acontecer o contrário, será bem complicado. A Copa serve mais para melhorar a reputação de uma metrópole do que para melhorar a vida da população. Vira uma referência – “ah, aquele lugar está preparado para receber grandes eventos”.

Existem vários estudos a respeito e a conclusão é de que acontecimentos como Copa não ajudaram a melhorar muito os lugares. Pelo contrário: deixam as prefeituras com déficit nos orçamentos, desdobrando-se para compensar os gastos. Penso que uma Copa do Mundo mexe é com o imaginário da cidade, não mais do que isso.

Acompanhou pela imprensa as manifestações de junho de 2013? E os petit rolê (rolezinhos)? O Brasil não lhe parece mais um barril de pólvora do que o cenário de uma Copa do Mundo?

(risos) Sim, acompanhei pelo noticiário... Eu diria que em todas as manifestações sempre tem um pequeno grupo que aparece para quebrar. Do que li, as manifestações foram populares e legítimas, uma reivindicação de acesso ao transporte. Numa cidade como o Rio, não compensa ingressar no Minha Casa, Minha Vida, e ir morar longe, sem ônibus. E tem o suborno, a corrupção, que geram revolta. Entendo que o Brasil está no caminho para a maturidade democrática. E que vocês querem ter mais controle sobre os editais de serviços públicos. Desculpe comparar, mas na França, a licitação dos meios de transporte segue um contrato draconiano. Fiquei admirado com o baixo grau de exigências das concessões por aqui.

Qual sua conclusão a respeito?

É uma questão complexa. No Brasil, a passagem do rural para o urbano se deu de forma massiva e num espaço de tempo muito curto. Países mais antigos tendem a um controle maior, o que implica em especificações das políticas e programas públicos. O detalhamento tende a ser completo. Além disso, observo que faltam no Brasil técnicos especializados.

É a terceira vez que o senhor vem a Curitiba. O que lhe impressiona na cidade?

O Parque Barigui. Me encanta. É um espaço público. Todas as vezes em que fui até lá havia muita gente, de origens familiares e sociais diferentes, com práticas distintas, mas todos utilizam...

Tem quem ligue para as rádios e escreva para os jornais, reclamando justamente disso...

(risos) De minha parte, admirei bastante essa diversidade e uma certa harmonia do local. As pessoas compartilham o mesmo espaço...

O que estudaria sobre o Brasil?

Três aspectos. Os condomínios fechados, as ocupações irregulares e o programa Minha Casa, Minha Vida. Na França existem condomínios, mas muito menos. Aqui, é um modelo que marca a paisagem. É como se para a classe média fosse a única maneira de habitar a cidade. Impressiona: é vedado, com guarda, aquele grande portão, um enclave, separado. Uma ilha artificial. Quanto às favelas, são de uma grande diversidade. Me admira ter habitações bem confortáveis, variedade de soluções urbanas. Já no que diz respeito ao Minha Casa, Minha Vida, entendo a necessidade de construir tantas moradias, mas lamento a falta de qualidade, de bons equipamentos, de cuidados com o entorno, a baixa acessibilidade.

Urbanistas estrangeiros, em visita ao Brasil, tendem a estranhar nossa “arquitetura de competição” – prédios parecem ser rivais uns dos outros e têm pouca relação com a calçada, a exemplo dos condomínios de luxo da Avenida Visconde de Guarapuava. O que lhe parece?

[pausa] Observei essa competição, mas entendo como uma forma de liberalismo. Concordo. Não há uma régua delimitando o número de andares. Ocorre o risco de muitos terem de ficar na sombra. De ponto de vista de organização da cidade, não é muito bom. Mas não chega a ser um problema, porque as calçadas são largas. O difícil aqui é na hora de atravessar a rua (risos). Vejo que vocês não têm muito respeito pelos pedestres. O sistema de sentido único das vias favorece o carro. Não vejo atenção com o ciclista. A arquitetura talvez não esteja muito ligada ao espaço público. Ao entrar nos condomínios e nos estacionamentos, os carros bloqueiam a calçada. O pedestre tem de se virar. O que vai fazer? Daqui a 20, 30 anos, pode ser que seja diferente. É uma questão de usos e de práticas.

Ao mesmo tempo, Curitiba vive um período de declaração de amor à cidade. Temos os ativistas do Bosque Gomm, os ciclistas... O que lhe parece? São apenas românticos?

O amor à cidade certamente não é compartilhado por todos. Há uma categoria, a dos “urbanos”. São eles que agem assim. Vêm de um tipo de cultura. Entendem o lugar onde moram como seu. Mas devemos considerar que esses movimentos muitas vezes se transformam em políticas públicas. Chegam a organizar a cidade. É o caso do uso da bicicleta. Em Copenhague, o índice de ciclistas chega a 45% da população – é muito alto. Em Amsterdã, eles são tantos e tão convictos que chegam a se zangar com quem pisa na pista errada.

O senhor acaba de lançar Sociologie de l´habitat contemporain – Vivre l’architecure, resultado de seus estudos sobre moradia. Uma das conclusões é de que as pessoas se refugiam no espaço doméstico, isoladas pela tecnologia. Do que elas têm medo?

Da violência física. Do roubo. Da falta de civilidade... Mas tem algo a mais – a sociedade dá demonstrações de ansiedade. Há o medo de perder o status social, medo do que a globalização pode trazer, medo da desestabilização, medo do desemprego. Em meio a tudo isso, as pessoas buscam se firmar no que já conhecem: o lugar em que vivem. Privatizam a casa, recolhidas do mundo, julgando que o bem-estar é sinônimo de espaço protegido.

Nesse tipo de habitação, o indivíduo superprotegido concentra todos os recursos que existem. A casa em que habita passa a representar ele mesmo. Nesse lugar, tem a possibilidade de decidir como faz ou não faz a apropriação do mundo. Por essas e outras, o hábitat individual é uma peça-chave para entender a sociedade.


 JOSÉ CARLOS FERNANDES

Colaboraram Cristina de Araújo Lima e Brunno Covello.

Gazeta do Povo.09/03/2014 |

sexta-feira, 14 de março de 2014

Plano Marshall

No dia 12 de março de 1947, Harry Truman, presidente dos EUA, apresentou ao Congresso as diretrizes da sua política externa. Ele exigiu esforços especiais para combater a expansão dos soviéticos no mundo.
"A fim de garantir o desenvolvimento pacífico das nações, sem exercer pressão, os Estados Unidos assumiram a maior parte na criação das Nações Unidas. Mas só concretizaremos nossas metas se estivermos dispostos a ajudar povos soberanos na manutenção de suas instituições livres e de sua integridade nacional contra imposições de regimes autoritários."
Essas foram as palavras do presidente Harry Truman diante do Congresso norte-americano no dia 12 de março de 1947. Com seu pronunciamento, o então chefe do governo conclamou a opinião pública dos Estados Unidos a apoiar a Turquia e a Grécia, tanto no aspecto econômico como militar, para "conter as tentativas soviéticas de subversão", como se dizia na linguagem da Guerra Fria.
Pouco apoio, grande efeito
Truman respondeu à suposta ameaça soviética no Sudeste Europeu com uma concepção própria de política de segurança. Mesmo que o Congresso tenha aprovado o plano apenas com uma pequena margem de votos, seu efeito foi enorme: a Doutrina Truman selou não só a derrota comunista na guerra civil da Grécia, como fomentou de forma perigosa o antagonismo entre as duas superpotências, acirrando a Guerra Fria.
Segundo a teoria de Truman, o mundo estava dividido entre dois sistemas: os governo livres democráticos e os totalitários comunistas. A ajuda ao exterior, segundo formulado na sua doutrina de 1947, foi a diretriz das políticas externa e de segurança da Casa Branca durante várias décadas. Entre os acontecimentos que se seguiram estão o Plano Marshall, de reconstrução da Europa pós-guerra, alianças como a Organização do Tratado do Atlântico Norte (Otan), criada em 1949, e as intervenções na Coreia e no Vietnã.
Armas nucleares como trunfo político
O principal trunfo político dos Estados Unidos era na época (e continua sendo) seu arsenal nuclear. Esta é a opinião do historiador norte-americano e diretor do Centro Nacional de Economia Alternativa, em Washington, Gar Alperovitz:
"A Guerra Fria, como a conhecemos, não teria sido imaginável sem armas nucleares. Não só no aspecto da corrida armamentista, mas também das relações entre os Estados Unidos e a União Soviética. Estas relações seriam radicalmente diferentes se não tivesse havido a bomba atômica. Por isso, acredito que, se não houvesse armas nucleares naquele momento, não daria para entender o porquê da corrida armamentista durante a Guerra Fria, nem seus aspectos políticos, geopolíticos e estratégicos na Europa."
Até hoje, Truman representa para muitos o típico cidadão americano, que podia ganhar seu pão como agricultor ou como contador. Alguém que, apesar de todas as dificuldades, demonstrou brio, começou de baixo e foi parar na Casa Branca. Para o historiador Alperovitz, Truman teve outra personalidade política: "Inescrupuloso e consciente de seu poder, com a capacidade de desrespeitar instituições democráticas e enganar a opinião pública".
Truman acreditava em eleições livres, no Estado de direito e suas bases. Mas também foi produto de um dos piores aparatos da história americana. "Quem o levou ao poder foi o gângster político Pendergast, em Missouri, no Texas. Era um aparato dos mais brutais, que comprava políticos e encomendava assassinatos. Truman era senador e teria que ter sido extraordinariamente ingênuo se não tivesse notado com quem estava lidando. Já naquela época era comum os políticos mentirem e distorcerem a realidade", conclui Alperovitz.


Autoria Michael Marek (rw)

Fonte : Deutche Welle

1892: Primeiro Congresso Sindical Alemão


No dia 14 de março de 1892 começou em Halberstadt o Primeiro Congresso Sindical Alemão. Mas somente após o fim da 1ª Guerra Mundial os sindicatos seriam reconhecidos oficialmente como representantes dos trabalhadores.

Foi Carl Legien quem abriu a Conferência de Fundação da Comissão Geral dos Sindicatos da Alemanha, no salão de dança de um restaurante em Halberstadt (na Saxônia-Anhalt). Ao todo, 57 entidades independentes decidiram criar uma central sindical, em 14 de março de 1892. Legien e seus companheiros haviam empreendido inúmeros esforços e sofrido incontáveis perseguições até então.
Ainda em 1878, o chanceler Otto von Bismark (1815-1898) conseguira aprovar no Reichstag (Parlamento Imperial) a "Lei contra as perigosas reivindicações da social-democracia", também chamada "Lei dos socialistas". Até a sua revogação no final de 1890, muitos sindicatos foram dissolvidos e proibidos. Mesmo assim, por volta do ano 1900 essas organizações contavam com cerca de 850 mil filiados.
Nessa época, difundiu-se entre os líderes sindicais a ideia de mudar a sociedade através de reformas, e não mais por meio de revoluções. Mas somente após o fim da Primeira Guerra Mundial, em 1918, os sindicatos seriam reconhecidos oficialmente como representantes dos trabalhadores. Em 1933, os sindicatos livres foram esmagados pelos nazistas, enquanto as associações cristãs e liberais foram forçadas a se autodissolverem.
Diferenças entre Leste e Oeste alemães
Logo após o fim da Segunda Guerra Mundial, os trabalhadores voltaram a se organizar. Na Alemanha Ocidental, havia liberdade sindical; na Alemanha Oriental, os sindicatos estavam subordinados ao regime comunista do Partido Socialista Unificado da Alemanha (SED). Desde aquela época, eles conseguiram extrapolar em muito a sua meta inicial de "melhorar a situação social de seus filiados, através de conquistas salariais e redução da jornada de trabalho".
Fazendo-se uma retrospectiva dos 50 anos de democracia na Alemanha, após a Segunda Guerra Mundial, constatou-se que o movimento sindical obteve importantes vitórias. Isso, segundo a Confederação Alemã de Sindicatos (DGB), inclui principalmente duas áreas: a conquista de amplos direitos de cogestão empresarial, e a equiparação do padrão de vida dos trabalhadores ao desenvolvimento econômico geral do país.
Naturalmente, devido ao processo de globalização da economia, os sindicatos enfrentam novos desafios, não só na Alemanha. Na Europa, esse processo exige uma maior coordenação entre as entidades nacionais representativas dos trabalhadores, com consequências supranacionais.
Apesar da ampliação das atividades dos sindicatos para além das fronteiras nacionais, é um fato inegável que o número de sindicalizados diminui na Alemanha. Uma das explicações para este fenômeno é o aumento do número de desempregados. Por outro lado, os sindicatos têm dificuldades de conquistar novos filiados em setores econômicos promissores, onde ocorrem mudanças nas formas de participação e cogestão. Isso vale principalmente para as áreas dominadas por jovens, mulheres e mão-de-obra altamente qualificada.


Autoria Otto Busch (gh)

Fonte : Deutche Welle