quinta-feira, 11 de julho de 2019

Amar hasta fracasar (solo la vocal “a”)



Hablábamos varios hombres de letras de las cosas curiosas que, desde griegos y latinos, han hecho ingenios risueños, pacientes o desocupados, con el lenguaje. Versos que se pueden leer al revés tanto como al derecho, guardando siempre el mismo sentido, acrósticos arrevesados, en losange; y luego, prosas en que se suprimiera una de las vocales, en largos cuentos castellanos.

Entonces yo les hablé de una curiosidad, en verdad de las más peregrinas, que hice insertar, siendo muy joven, en una revista que dirigía, allá en la lejana Nicaragua, un mi íntimo amigo. Es un cuento corto, en el cual no se suprime una vocal, sino cuatro. Vais a leerlo. No encontraréis otra vocal más que la a. Y os mantendrá con la boca abierta. ¿Su autor?, sudamericano, seguramente, quizás antillano, posiblemente de Colombia. Ignoro e ignoré siempre su nombre. He aquí la lucubración a que me refiero:



AMAR HASTA FRACASAR

Trazada para la A

La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.

Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.

La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas1. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!

Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar!. Gratas pasan para apalambrarlas2 más, para clavar la azagaya3 al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla!.

Pasaban las añadas4. Acabada la marcada para dar Blas a Ana las sagradas arras, trataban hablar a Marta para afrancar5 a Ana, hablar al abad, abastar saya, manta, sábanas, cama, alhajar casa ¡ca! ¡nada faltaba para andar al altar!

Mas la mañana marcada, trata Marta ¡mala andanza! pasar a Santa Clara al alba, para clamar a la santa adaptada al galán para Ana. Agarrada bajaba ya las gradas; mas ¡caramba! halla a Ana abrazada a Blas, cara a cara. ¡Ah! la a nada basta para trazar la zambra armada. Marta araña a Ana, tal arañan las gatas a las ratas; Blas la ampara; para parar las brazadas a Marta, agárrala la saya. Marta lanza las palabras más malas a más alta garganta. Al azar pasan atalayas, alarmadas a tal algazara, atalantadas a las palabras:

-¡Acá! ¡Acá! ¡Atrapad al canalla mata-damas! ¡Amarrad al rapaz!

Van a la casa: Blas arranca tablas a las gradas para lanzar a la armada; mas nada hará para tantas armas blancas. Clama, apalabra, aclara ¡vanas palabras! Nada alcanza. Amarran a Blas. Marta manda a Ana para Santa Clara; Blas va a la cabaña. ¡Ah! ¡Mañana fatal!

¡Bárbara Marta! Avara bajasa6 al atrancar a Ana tras las barbacanas sagradas (algar7 fatal para damas blandas). ¿Trataba alcanzar paz a Ana? ¡Ca! ¡Asparla8, alafagarla, matarla! Tal trataba la malvada Marta. Ana, cada alba, amaba más a Blas; cada alba más aflatada, aflacaba más. Blas, a la banda allá la mar, tras Casa Blanca, asayaba9 a la par gran mal; a la par balaba10 allanar las barras para atacar la alfana11, sacar la amada, hablarla, abrazarla…

Ha ya largas mañanas trama Blas la alcaldada: para tal, habla. Al rayar la alba al atalaya, da plata, saltan las barras, avanza a la playa. La lancha, ya aparada12 pasa al galán a La Habana. ¡Ya la has amanada13 gran Blas; ya vas a agarrar la aldaba para llamar a Ana! ¡Ah! ¡Avanza, galán, avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán ¡avanza, galán, avanza!

Mas para nada alcanzará la llamada: atafagarán14 más la tapada, taparanla más. Aplaza la hazaña.

Blas la aplaza; para apartar malandanza, trata hablar a Ana para Ana nada más. Para tal alcanzar, canta a garganta baja:

La barca lanzada
allá al ancha mar
arrastra a La Habana
canalla rapaz.
Al tal, mata-damas
llamaban asaz,
mas jamás las mata,
las ha para amar.
Fallas las amarras
hará tal galán,
ca, brava alabarda
llaman a la mar.
Las alas, la aljaba,
la azagaya…¡Bah!
nada, nada basta
a tal batallar.
Ah, marcha, alma Atala
a dar grata paz,
a dar grata andanza
a Chactas acá.

Acabada la cantata Blas anda para acá, para allá, para nada alarmar al adra15. Ana agradada a las palabras cantadas salta la cama. La dama la da al galán. Afanada llama a ña Blas, aya16 parda. Ña Blasa, zampada a la larga, nada alcanza la tal llamada; para alzarla, Ana la jala las pasas. La aya habla, Ana la acalla; habla más; la da alhajas para ablandarla. Blasa las agarra. Blanda ya, para acabar, la parda da franca bajada a Ana para la sala magna. Ya allá, Ana zafa aldaba tras aldaba hasta dar a la plaza. Allá anda Blas. ¡Para, para, Blas!

Atrás va Ana. ¡Ya llama! ¡Avanza, galán avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán. ¡Avanza, galán, avanza!

-¡Amada Ana!..

-¡Blas!…

-¡Ya jamás apartarán a Blas para Ana!

-¡Ah! ¡Jamás!

-¡Alma amada!

-¡Abraza a Ana hasta matarla!

-¡¡Abraza a Blas hasta lanzar la alma!!…

A la mañana tras la pasada, alzaba ancla para Málaga la fragata Atlas. La cámara daba lar para Blas, para Ana…

Faltaba ya nada para anclar; mas la mar brava, brava, lanza a la playa la fragata: la vara.

La mar trabaja las bandas: mas brava, arranca tablas al tajamar; nada basta a salvar la fragata. ¡Ah tantas almas lanzadas al mar, ya agarradas a tablas claman, ya nadan para ganar la playa! Blas nada para acá, para allá, para hallar a Ana, para salvarla. ¡Ah tantas brazadas, tan gran afán para nada, hállala, mas la halla ya matada! ¡¡¡Matada!!!… Al palpar tan gran mal nada bala ya, nada trata alcanzar. Abraza a la ama:

-¡Amar hasta fracasar! -clama…

Ambas almas abrazadas bajan a la nada17. La mar traga a Ana, traga a Blas, traga más…¡Ca! ya Ana hablaba a Blas para pañal, para fajas, para zarandajas. ¡Mamá, ya, acababa Ana. Papá, ya, acababa Blas!…

Nada habla La Habana para sacar a la plaza a Marta, tras las pasadas; mas la palma canta hartas hazañas para cardarla la lana.

Et voilà. ¿Quién me dirá el nombre del autor?

Rubén Darío

FIN

Mundial Magazine,
París, 1913
1. Adahalas, lo mismo que adehalas.
2. Apalambrar, incendiar.
3. Azagaya, dardo.
4. Añadas, el tiempo de un año.
5. Afrancar, dar libertad, licencia.
6. Bajasa, mujer mala (El Diccionario de la Academia no la trae).
7. Algar, caverna o cueva.
8. Aspar, atormentar.
9. Asayar, experimentar.
10. Balar, desear ardientemente.
11. Alfana, iglesia. Voz de la germanía.
12. Aparar, preparar.
13. Amanar, poner a la mano. Ya la tienes a mano
14. Atafagar, fatigar, sofocar.
15. Adra, porción de un barrio, barriada.
16. Aya, se dice vulgarmente de las criadas de razón.
17. Almas por cuerpos, Dios me libre de la impiedad.

Agradecemos a Carlos Moya Moradas su aportación de este cuento a la Biblioteca Digital Ciudad Seva.

Biblioteca Digital Ciudad Seva

quarta-feira, 10 de julho de 2019


"Se você olhar atentamente você verá que existe apenas uma coisa e somente uma coisa que causa infelicidade. O nome desta coisa é apego. O que é apego? Um estado emocional de aderência causado pela crença de que sem alguma coisa particular ou alguma pessoa você não consegue ser feliz."

-- Anthony de Mello

terça-feira, 9 de julho de 2019


Pobre ego! Você não sabe que é uma ilusão, um mero centro fictício dividido entre tantos e tão contraditórios apelos... De um lado, o Id te convoca a permanecer na cama, curtindo uma preguiça, e só fazer o que te é agradável. De outro, o superego, como um feitor de chicote em punho, te chamando de vagabundo, gritando para você se levantar logo desta cama e cumprir com tuas obrigações... Não é fácil se equilibrar entre esses dois e irreconciliáveis carrascos, entre Eros e Tânatos, entre o Princípio do Prazer e o Princípio da Realidade, entre o dever lá fora e a cama quente aqui dentro... Não é a toa que às vezes bate aquele cansaço e pinta então aquela nostalgia do não-ser, do útero materno, do paraíso perdido...
Sobre esta base arquetípica -- Id e superego, Dionísio e Apolo --, similar em todos, há ainda um dicotomia que está na raiz do ser humano ocidental. Há em nosso cérebro um Sócrates e um São Paulo, um grego e um hebreu, um filósofo e um anacoreta -- e eles nunca chegarão a um acordo. A cada dia que me levanto, além da briga acirrada ente Id e superego, tem esses dois que não param de discutir... Não, não sou clássico. Não posso ser clássico, arcádico, parnasiano, ainda que eu quisesse... Depois da Idade Média, não se pode retroceder impunemente à Antiguidade. Com efeito, dentro de mim há uma ágora, onde os filósofos -- estoicos, epicuristas e céticos -- se deblateram eternamente, mas sempre com elegância e educação. No entanto, há também uma catedral gótica, cheia de gárgulas, mosaicos e vitrais -- e visagens de santos e virgens em êxtase... Entre os tamborins das festas helênicas e o órgão solene que brota da catedral sombria, minha alma se dilacera. Por isso eu digo: eu sou barroco, uma encruzilhada de caminhos que levam a múltiplas direções, um feixe de fibras que se cruzam em inúmeros sentidos... Entre céu e lama, luz e trevas, beatitude e maldição, Santo Agostinho e Aristóteles, estou condenado a não ter paz enquanto caminhar sobre esta Terra desolada e sob este Sol impassível. Mas é justamente esta inquietude, esta angústia que é criadora, geradora de estrelas bailarinas. É preciso um caos para criar um cosmos. Se o preço da paz interior é a apatia, eu prefiro este vulcão permanente dentro de mim. Em vez da bonança e da paz da Arcádia, o ímpeto e a tempestade. Mesmo sabendo que sou -- meu ego, este que escreve, ou acha que escreve este texto -- uma ilusão. Ou por isso mesmo.

Otto Leopoldo Winck



Ser escritor não é uma questão de vocação ou de chamado. Os deuses e as musas estão mortos. Ser escritor é uma questão de decisão, uma decisão que se renova toda dia, contra tudo, contra todos, contra si mesmo. É como ser um santo sem fé num mundo sem heróis. Você nunca será recompensado nem mesmo compreendido. Nem é isso que você busca.
Olw


Viver em função da escrita não é necessariamente escrever sempre. Às vezes são importantes longos hiatos sem escrita alguma. Viver em função da escrita é sobretudo viver em função do que se pretende escrever, ainda que esse escrever esteja num futuro remoto. Viver em função da escrita é viver em função desse desejo; é viver na condição de que a vida, ou parte dela, venha a se converter em escrita -- e esta escrita dê alguma ilusão de sentido à vida que não tem sentido nenhum.

Olw


“Nossa existência não é mais que um curto circuito de luz entre duas eternidades de escuridão.”

Vladimir Nabókov

Pequena lição de economia contemporânea.




Em 1703, o embaixador britânico John Methuen e o Marquês de Alegrete, representando o Reino de Portugal, firmaram o tratado que passou à história com o nome do primeiro.

O tratado é um documento curto, de meia dúzia de linhas. Determina que Portugal não cobrará impostos de importação de têxteis ingleses. Em troca, a Inglaterra não cobraria impostos dos vinhos portugueses.

O volume de exportação dos "panos" ingleses para Portugal era muitas vezes maior que o volume de exportação de vinhos portugueses para a Inglaterra. Mas essa nem foi a mais grave consequência do tratado.

Ele matou a nascente indústria têxtil portuguesa - lembrando que, na época, a indústria têxtil era o carro-chefe da industrialização. Quanto à indústria vinícola inglesa, ela não existia nem poderia existir, até por questões climáticas.

É possível elencar muitas razões para a decadência e o atraso de Portugal a partir do século XVIII. Em qualquer listagem, porém, o tratado de Methuen aparece com destaque.

Não foi ruim para todos, claro. O Marquês de Alegrete, que foi o principal negociador português do tratado, por exemplo, era um grande produtor de vinhos.

Luis Felipe Miguel

Bocas inútei


Bocas inúteis"
[ Contudo, no verão, houve novos protestos de cidadãos e os gaseamentos foram interrompidos. Foi um centro em instituição mental em Hadamar, perto de Limburg, que reavivou os protestos. As câmaras de gás tinham sido instaladas em uma ala de um antigo convento franciscano, e mais uma vez o embuste deu errado. Em junho de 1941 o bispo de Limburg escreveu:

" Várias vezes por semana chegam ônibus em Hadamar com um número considerável de vítimas. Os escolares dos arredores conhecem o veículo e comentam: 'Aí vem outra caixa da morte.' As crianças brigam e dizem umas as outras: 'Você é maluco, devia ser mandado para o forno de Hadamar.'' Ouvem-se os mais velhos comentarem: 'Não me mande para um hospital público. Quando os fracos da cabeça tiverem sido exterminados, os próximos inúteis serão os velhos.' " ] Ravensbrück, Sarah Helm

DUAS OBSERVAÇÕES
1 - é pra um soldado condecorado desse regime que se prestou 'homenagem'.
2 - a "reforma" da previdência é a forma moderna de eliminar "bocas inúteis" do neoliberalismo pauloguedista - com a vantagem de economizar o transporte, o gás e instalações incômodas; as pessoas morrem sozinhas em casa à míngua.

Roberto Pereira


"Essa é a condição da prosa para mim, ser outro quando escrevo, ou melhor, ser outro para escrever. (...) A literatura é um sonho dirigido. Sua condição, para mim, é eu deixar de ser quem supostamente sou. Como num sonho."

Ricardo Piglia, "Os anos felizes: o diários de Emilio Renzi", p. 117-118.

1964



Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


Jorge Luis Borges


"Para Proust, escrever é ler esse livro interior de signos desconhecidos. Não há Logos, só hieróglifos. Escrever é interpretar o que já está escrito e é ilegível."

Deleuze


"Na realidade, a literatura mostra o opacidade do mundo, nunca sabemos nada sobre as pessoas, mesmo aquelas que estão perto e que amamos, só sabemos o que elas nos dizem mas nunca o que pensam, porque sempre podem mentir; nesse sentido, lemos romances porque eles são o único modo de vermos uma pessoa por dentro. Eu conheço melhor Ana Kariênina do que a mulher com quem vivo há anos."

Ricardo Piglia, 'Os anos felizes: os diários de Emilio Renzi', p. 129.

Século Passado


"O problema é que a realidade presente no século XXI ,de globalização econômica e de pessoas ainda convive com uma ideologia do século passado no tratamento dos problemas decorrentes  disso "

Stephen Klineberg, sociólogo, um dos maiores especialistas em imigração nos Estados Unidos , dizendo que a explosão dos níveis de imigração pode originar tanto uma "bomba- relógio " como um tremendo patrimônio para os EUA , ontem na folha.

“ A fome deixa de ser um fato isolado ou ocasional e passa a ser um dado generalizado e permanente . Ela atinge  800 milhões de pessoas  espalhadas por todos  os continentes . Quando os progressos de a medicina  e da informação deviam autorizar uma redução substancial dos problemas de saúde sabemos que 14 milhões de pessoas morrem todos os dias , antes do quinto ano de vida.
Dois bilhões  de pessoas sobrevivem sem água potável . (...)O fenômeno dos sem-teto , curiosamente na primeira metade do século XX , hoje é um fato banal , presente em todas as grandes cidades do mundo . O desemprego é algo tornado comum (...) A pobreza também aumenta . No fim do século XX havia mais de 600 milhões de pobres  do que em 1960 ; e 1,4 bilhão de pessoas ganham menos de um dólar por dia . (...) O fato , porém , é que a pobreza , tanto quanto o desemprego , são considerados como algo “natural “ , inerente a seu próprio processo . Junto ao desemprego e à pobreza absoluta , registre-se o empobrecimento relativo de camadas cada vez maiores graças a deterioração do valor do trabalho. “


Milton Santos . in Por uma outra Globalização – do pensamento único à consciência universal . p 59 .

segunda-feira, 8 de julho de 2019

Cuando lejos muy lejos…





Cuando lejos muy lejos, en hondos mares,
en lo mucho que sufro pienses a solas,
si exhalas un suspiro por mis pesares,
mándame ese suspiro sobre las olas.

Cuando el sol con sus rayos desde el oriente
rasgue las blondas gasas de las neblinas,
si una oración murmuras por el ausente,
deja que me la traigan las golondrinas.

Cuando la tarde pierda sus tristes galas,
y en cenizas se tornen las nubes rojas,
mándame un beso ardiente sobre las alas
de las brisas que juegan entre las hojas.

Que yo, cuando la noche tienda su manto,
yo, que llevo en el alma sus mudas huellas,
te enviaré, con mis quejas, un dulce canto
en la luz temblorosa de las estrellas!


 Julio Flórez. Colômbia 

Biblioteca Digital Ciudad Seva


segunda-feira, 1 de julho de 2019

No te salves




No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca

no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo no puedes evitarlo

y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
solo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas

entonces

no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

Biblioteca Digital Ciudad Seva


Elogio do Amaranto



 “mas, dormindo os homens, veio o seu inimigo, e semeou o joio no meio do trigo e retirou-se” Mateus 13: 24

            Vá um pesquisador estrangeiro buscar informações sobre o Mato Grosso do Sul na Internet e logo descobrirá que a área desse estado é maior que a Alemanha inteira, que foi desmembrado do Mato Grosso no dia 11 de outubro de 1977 e elevado à categoria de estado em 1º de janeiro de 1979. Isso depois de ter tentado emancipar-se de Mato Grosso durante a Revolução Constitucionalista de 1932, quando, entre julho e outubro, seus próceres criaram o efêmero estado de Maracaju. Caso ele queira ler as páginas dedicadas à Economia nos grandes jornais do país e nas revistas especializadas, aprenderá que o estado é um grande produtor de soja, e que essa produção é uma grande fonte de divisas para o nosso país, toneladas e toneladas que fazem grande diferença no equilíbrio e no saldo positivo da balança comercial brasileira. Mas se o tal pesquisador buscasse ouvir Gabriel Kaiowá, obteria dele informações nada ufanistas.
            Gabriel Kaiowá mora na comunidade do Pequizeiro que, há alguns anos atrás, era chamada de favela – quase nada mudou além do nome, porque ficou decidido que “favela” é um termo que pode ofender a autoestima dos moradores da área assim designada, e, logo, tantos os estudiosos das universidades quanto os jornalistas e os governantes aboliram o termo e o substituíram pela expressão “comunidade”, esquecendo-se que “comunidade” serve para designar também o conjunto de moradores de uma área nobre ou os praticantes de uma mesma fé que semanalmente se reúnem no mesmo templo. É essa, aliás, a grande utilidade dos eufemismos: disfarçar o que não queremos admitir, pois a chegada de uma nova designação para a área não veio acompanhada de água encanada, rede de esgoto, creches, postos de saúde, escolas, coleta de lixo e tantas outras intervenções do poder público necessárias à qualidade de vida de seus habitantes. A preocupação do Estado com a autoestima dos moradores do Pequizeiro não foi além da inauguração de um eufemismo.
            Mas, voltando a Gabriel Kaiowá, ele diria ao pesquisador que, onde hoje é a comunidade, que ninguém pode mais chamar de favela porque o Leviatã já permite ações por danos morais contra quem assim o fizer, havia uma aldeia habitada pela nação Guarani-Kaiowá, povo esse que tinha o pequi, fruta típica do Cerrado, como a base da sua alimentação. Contou-lhe seu avô, o pajé, que mora no mesmo barraco que ele, que, quando uma criança nascia, seu pai e seus avós plantavam cinquenta sementes de pequi, que cresceriam para se tornar árvores e garantir o sustento do recém-nascido. Ele mesmo plantara centenas de pequizeiros para sustentar os seus filhos, mas já não havia onde plantar quando nasceram Gabriel e seus outros netos, pois o homem branco já tinha se apossado das terras da tribo. As árvores plantadas em honra ao nascimento do pajé ainda estariam vivas e frutificando se o homem branco não as tivesse cortado para plantar soja para exportação. E se tivesse restado ao seu pai terras para plantar pequis para sustentar a ele e aos seus irmãos, Gabriel não teria que trabalhar tanto.
            O ano que passara fora bom para Gabriel, pois com o pouco de plantas nativas que ainda se encontram junto aos barracos da comunidade, conseguira produzir colares de sementes para vender aos peregrinos que, a caminho do Rio de Janeiro, para prestigiar a visita do recém-eleito papa Francisco, passavam pela cidade: não só gente do Paraguai e da Bolívia, mas até canadenses e japoneses em romaria se encantavam com seu artesanato. Na época da Jornada Mundial da Juventude – esse era o nome do evento do papa –, conseguira trabalhar menos, descansar e estudar mais e assim terminara com louvor o Ensino Médio.
            Depois da visita do papa, quando se foram os últimos peregrinos, voltara à rotina: acordar cedo para ir a pé até a escola, almoçar lá – não comer em casa é uma grande economia para a família – e procurar como arranjar dinheiro: engraxava sapatos, catava latinhas, vendia colares, pintava paredes, fazia todo tipo de trabalho braçal que encontrasse na cidade e, ao anoitecer, andava de volta até a comunidade. Foi nessa época que despontou seu carisma de líder: conseguiu persuadir quantos trabalhavam na comunidade para contribuírem para um fundo comum a fim de que se cavasse um poço artesiano para terem mais fácil acesso à agua. Depois, ensinou às mulheres a colocarem toda a água de que precisariam no dia seguinte em garrafas PET em cima de lonas pretas ao Sol: deixando assim o dia inteiro, o calor fazia a água ferver e matar quantas bactérias nocivas ali houvesse.
            No ano de 2014, ano eleitoral, Gabriel conseguiu um outro subemprego: cabo eleitoral. Passava todo o dia panfletando a candidatura de Naamã Felício a deputado federal e à noite dizia à comunidade para não votar em nenhum dos candidatos que pagavam aos jovens por seus serviços: os nababos que os assalariavam eram os mesmos que ocupavam as terras que antes tinham sido da tribo. Naamã prometia aos jovens que de tudo faria para gerar empregos na região e integrá-los ao mercado de trabalho, mas ele mesmo não fora prefeito sem nada fazer em prol dos indígenas? E se não houvesse tantos jovens desempregados, como exército de reserva, onde ele conseguiria quem aceitasse dinheiro para divulgar sua candidatura? Não, as ótimas notas de Gabriel nas aulas de Sociologia não lhe permitiam acreditar em Naamã ou em qualquer outro fazendeiro. As lembranças dessas aulas sempre o desafiavam a encontrar uma maneira de enfrentá-los, conjuntamente com os jovens da tribo. Mas, como, diante dos armamentos dos fazendeiros? – perguntava ele aos colegas, e as discussões terminavam com a turma cantando “Koangagua”, dos rappers indígenas da banda Brô MC’s, unânime referência na preservação da língua ancestral.
            A resposta para suas indagações veio uma tarde, quando ele e seus ex-colegas de escola, desempregados, conversavam na entrada da comunidade: um “gato” – capataz de fazendeiros, encarregado de procurar mão de obra barata para serviços esporádicos – propôs levá-los à fazenda de Naamã. O riquíssimo deputado, que valia-se de máquinas para semear e colher a soja em suas fazendas, gerando pouquíssimos empregos, agora precisava de muitas mãos para que adentrassem nas plantações e arrancassem, um a um, os pés de amaranto que ameaçavam a lavoura. O dinheiro oferecido era pouco mas a necessidade era maior, e assim Gabriel e os outros garotos da tribo aceitaram a oferta. O “gato” viria buscá-los num caminhão quando o Sol nascesse.
            A caminho da fazenda, Gabriel combinava com os amigos, em língua guarani:
 – Ouvi no rádio uma reportagem sobre essa planta invasora. Os fazendeiros creem que as primeiras sementes tenham chegado ao Brasil em máquinas de segunda mão que alguém comprou dos Estados Unidos. Essa planta é forte e resiste aos venenos que os fazendeiros usam contra outras plantas indesejáveis. No Tennessee, houve casos de fazendeiros que perderam toda a safra de soja porque a planta se alastrou, cresceu mais que os pés de soja e sugou a água e os nutrientes necessários à lavoura. Por isso, eles estão com medo que ela se espalhe pelo Brasil. Então, nós vamos lá arrancar essas plantas como eles mandaram, mas vamos esconder sementes delas nos nossos bolsos. E deixar cair algumas delas pelo caminho.
 – Por quê, Gabriel?
 – Josué, você lembra quando o professor de Sociologia exibia para a gente os filmes de Charles Chaplin?
 – Sim, a gente ria muito.
 – Lembra do filme “O Garoto”? Carlitos resolveu cuidar de um menino órfão. E para terem o que comer, o garoto jogava pedras nas vidraças e Carlitos chegava depois com os vidros para substituí-las. Do mesmo modo, não podemos deixar que o amaranto seja eliminado. Enquanto houver amaranto, eles terão que contratar gente para arrancá-lo das plantações, pois seus tratores e colheitadeiras não podem fazer isso sem destruir a soja. Enquanto houver amaranto, teremos trabalho a fazer.
De volta do trabalho, de posse das subversivas sementes, Gabriel decidiu que, no dia seguinte, iria à cidade pesquisar sobre a planta invasora. Todos os jovens passaram o dia esperando as novidades que ele lhes traria.
Ao cair da noite, Gabriel voltou e lhe deu as esperadas notícias:
 – Alvíssaras! O amaranto não é uma planta nociva nem venenosa. Aliás, é um alimento nutritivo. Era a base da alimentação dos incas. É como o caruru, aquela planta que os nordestinos usam na salada. Mas o agronegócio é burro demais para pensar nisso. Vamos plantar essas sementes junto aos nossos barracos, em nossa comunidade, e vamos usar suas folhas e seus grãos na nossa alimentação. E, de vez em quando, jogaremos sementes nas estradas, no pouco de mata que ainda resta. Nós não podemos invadir as fazendas para tomar de volta as terras que os fazendeiros roubaram do nosso povo, porque eles nos matariam com suas armas ou nos jogariam na cadeia. Mas onde nós não podemos entrar, o vento pode. Não há matador algum que atire no vento nem policial algum espancará as tempestades. O vento será nosso vingador. Quando o amaranto expulsar os fazendeiros daqui, entraremos lá e nos apossaremos das terras onde viveram nossos antepassados e novamente faremos grandes aldeias, e plantaremos cinquenta pequizeiros para cada criança que nascer.

(15 e 16 de janeiro de 2017)


quarta-feira, 26 de junho de 2019

01 de Abril


A mentira confunde .
A verdade esclarece.

A mentira é oportunismo.
A verdade é compromisso.

A mentira tem interesses.
A verdade interessa.

A mentira vende fácil.
A verdade custa caro.

A mentira tem um dia .
A verdade tem 365.

O Estado de São Paulo. 01 de Abril de 2019

terça-feira, 11 de junho de 2019

Orhan Pamuk e a criação do romance



Trecho da entrevista do escritor turco Orhan Pamuk - vencedor do Prêmio Nobel de Literatura de 2006 - concedida ao "El País", do Uruguai (link): o processo de criação de um romance. Tradução livre.



E: Quais passos segue para escrever um romance?

O. P.: A melhor parte é quando aparece a ideia para um romance, coisa que me acontece sempre. Mas, depois, há muito trabalho pela frente. Vou anotando apontamentos num caderno, embaralhando a possibilidade de que tudo se torne um romance. Durante anos, sigo nesse processo, e uma parte da minha mente está sempre pendente nisso. Penso em muitos romances, enquanto estou escrevendo um. Até que, por fim, aquela ideia amadurece, entre tantas outras. E aí surge um desejo enorme de escrever esse romance. Sonhar com um livro que ainda não foi escrito é como sonhar com outro planeta. Há um desejo muito forte por querer ir até lá, a felicidade está nesse outro planeta. Eu escrevo porque não sou muito feliz na vida cotidiana. E é um sentimento muito forte, a necessidade de escrever esse novo romance: um desejo de identificar-se com seu personagem, e ver como as coisas vão mudando à medida em que alguém as escreve.


sexta-feira, 7 de junho de 2019

Una conflagración imperfecta



Ambrose Bierce

Una mañana de junio de 1872, temprano, asesiné a mi padre, acto que me impresionó vivamente en esa época. Esto ocurrió antes de mi casamiento, cuando vivía con mis padres en Wisconsin. Mi padre y yo estábamos en la biblioteca de nuestra casa, dividiendo el producto de un robo que habíamos cometido esa noche. Consistía, en su mayor parte, en enseres domésticos, y la tarea de una división equitativa era dificultosa. Nos pusimos de acuerdo sobre las servilletas, toallas y cosas parecidas, y la platería se repartió casi perfectamente, pero ustedes pueden imaginar que cuando se trata de dividir una única caja de música en dos, sin que sobre nada, comienzan las dificultades. Fue esa caja musical la que trajo el desastre y la desgracia a nuestra familia. Si la hubiéramos dejado, mi padre podría estar vivo ahora.
Era una exquisita y hermosa obra de artesanía, incrustada de costosas maderas, curiosamente tallada. No sólo podía tocar gran variedad de temas, sino que también silbaba como una codorniz, ladraba como un perro, cantaba como el gallo todas las mañanas -se le diera cuerda o no- y recitaba los Diez Mandamientos. Fue esta última maravilla la que ganó el corazón de mi padre y lo llevó a cometer el único acto deshonroso de su vida, aunque posiblemente hubiera cometido otros si le hubiera perdonado ese: trató de ocultarme la caja aunque yo sabía muy bien que, en lo que le concernía, el robo había sido llevado a cabo principalmente para conseguirla.

Mi padre tenía la caja de música escondida bajo la capa; habíamos usado capas como disfraz. Me había asegurado solemnemente que no la había tomado. Yo sabía que sí, y sabía algo que, evidentemente, él ignoraba: o sea, que la caja cantaría con la luz del día y lo traicionaría si me era posible prolongar la división de bienes hasta esa hora. Todo ocurrió como yo lo deseaba: cuando la luz de gas empezó a palidecer en la biblioteca y la forma de las ventanas se vio oscuramente tras las cortinas, un largo cocorocó salió de abajo de la capa del caballero, seguido de algunos compases del aria de Tannhäuser y finalizando con un sonoro clic. Sobre la mesa, entre nosotros, había una pequeña hacha de mano que habíamos usado para penetrar en la infortunada casa; la tomé. El anciano, viendo que ya de nada servía esconderla por más tiempo, sacó la caja de música de entre su capa y la puso sobre la mesa.

-Córtala en dos si así la prefieres -dijo-. He tratado de salvarla de la destrucción.

Era un apasionado amante de la música y tocaba la armónica con expresión y sentimiento.

Dije:

-No discuto la pureza de sus motivos: sería presunción de mi parte querer juzgar a mi padre. Pero los negocios son los negocios; voy a efectuar la disolución de nuestra sociedad a menos que usted consienta en usar en futuros robos un cascabel.

-No -dijo después de reflexionar un momento- no, no podría hacerlo, parecería una confesión de deshonestidad. La gente diría que desconfías de mí.

No pude dejar de admirar su temple y su sensibilidad; por un momento me sentí orgulloso de él y dispuesto a disimular su falta, pero un vistazo a la enjoyada caja de música me decidió, y, como ya lo dije, saqué al anciano de este valle de lágrimas. Una vez hecho, sentí una pizca de desasosiego. No sólo era mi padre -el autor de mis días- sino que sin dudas el cadáver sería descubierto. Era ya pleno día y en cualquier momento mi madre podía entrar a la biblioteca. Bajo tales circunstancias consideré que lo prudente era suprimirla a ella también, cosa que hice. Pagué luego a todos los sirvientes y los despedí.

Esa tarde fui a ver al Jefe de Policía, le conté lo que había hecho y le pedí consejo. Me hubiera resultado muy penoso que los acontecimientos tomaran estado público. Mi conducta hubiera sido unánimemente condenada y los periódicos la usarían en mi contra si alguna vez obtenía un cargo de gobierno. El Jefe comprendió la fuerza de estos razonamientos; él era también un asesino de amplia experiencia. Después de consultar con el Juez que presidía la Corte de Jurisdicción Variable, me aconsejó esconder los cadáveres en uno de los libreros, tomar un fuerte seguro sobre la casa y quemarla. Cosa que procedí a hacer.

En la biblioteca había un librero que mi padre había comprado recientemente a un inventor chiflado y que no había llenado de libros. El mueble tenía la forma y el tamaño parecidos a esos antiguos roperos que se ven en los dormitorios que no tienen armarios, pero se abría de arriba abajo como un camisón de señora. Tenía puertas de vidrio. Había amortajado a mis padres y ya estaban bastante rígidos como para mantenerse erectos, de modo que los puse en el librero, del que ya había sacado los estantes. Cerré la puerta con llave y pinché unas cortinitas en las puertecitas de vidrio. El inspector de la compañía de seguros pasó media docena de veces frente al mueble sin sospechar nada.

Esa noche, después de obtener mi póliza, prendí fuego a la casa. A través de los bosques me dirigí a la ciudad, que distaba dos millas, en donde me las arreglé para encontrarme en el momento en que la excitación causada por el fuego estaba en su punto más alto. Con gritos de aprehensión por la suerte de mis padres me uní a la multitud y llegué con ellos al lugar del incendio, unas dos horas después de haberlo provocado. La ciudad entera estaba allí cuando llegué precipitadamente. La casa estaba completamente consumida, pero en el extremo del lecho de encendidas ascuas, enhiesto e incólume, se veía el librero. El fuego había quemado las cortinas, pero dejó a la vista las puertas de vidrio, a través de las cuales la fiera luz roja iluminaba el interior. Allí estaba mi querido padre "igualito a cuando vivía", y al lado su compañera de pesares y alegrías. No tenían ni un pelo chamuscado y las vestimentas estaban intactas. Conspicuas eran las heridas de sus cabezas y gargantas, que en la prosecución de mis designios me había visto obligado a infligirles. La gente guardaba silencio como en presencia de un milagro. El espanto y el terror habían atado todas las lenguas. Yo mismo me sentía muy afectado.

Unos tres años después, cuando los acontecimientos aquí relatados habíanse borrado casi de mi memoria, fui a Nueva York para ayudar a pasar algunos bonos estadounidenses falsos. Cierto día, mirando distraídamente una mueblería, vi una réplica exacta de mi librero.

-Lo compré por una bicoca a un inventor que abandonó el oficio -me explicó el vendedor-. Decía que era a prueba de fuego porque los poros de la madera fueron rellenados a presión hidráulica con alumbre y el vidrio está hecho de asbesto. No creo que sea realmente a prueba de fuego... se lo puedo dar al precio de un librero común.

-No -le dije- si usted no puede garantizar que es a prueba de fuego, no lo llevaré.

Y le di los buenos días.

No lo hubiera llevado a ningún precio, me despertaba recuerdos sumamente desagradables.

FIN

Como comecei a escrever





Aí por volta de 1910 não havia rádio nem televisão, e o cinema chegava ao interior do Brasil uma vez por semana, aos domingos. As notícias do mundo vinham pelo jornal, três dias depois de publicadas no Rio de Janeiro. Se chovia a potes, a mala do correio aparecia ensopada, uns sete dias mais tarde. Não dava para ler o papel transformado em mingau.

Papai era assinante da "Gazeta de Notícias", e antes de aprender a ler eu me sentia fascinado pelas gravuras coloridas do suplemento de domingo. Tentava decifrar o mistério das letras em redor das figuras, e mamãe me ajudava nisso. Quando fui para a escola pública, já tinha a noção vaga de um universo de palavras que era preciso conquistar.

Durante o curso, minhas professoras costumavam passar exercícios de redação. Cada um de nós tinha de escrever uma carta, narrar um passeio, coisas assim. Criei gosto por esse dever, que me permitia aplicar para determinado fim o conhecimento que ia adquirindo do poder de expressão contido nos sinais reunidos em palavras.

Daí por diante as experiências foram-se acumulando, sem que eu percebesse que estava descobrindo a literatura. Alguns elogios da professora me animavam a continuar. Ninguém falava em conto ou poesia, mas a semente dessas coisas estava germinando. Meu irmão, estudante na Capital, mandava-me revistas e livros, e me habituei a viver entre eles. Depois, já rapaz, tive a sorte de conhecer outros rapazes que também gostavam de ler e escrever.

Então, começou uma fase muito boa de troca de experiências e impressões. Na mesa do café-sentado (pois tomava-se café sentado nos bares, e podia-se conversar horas e horas sem incomodar nem ser incomodado) eu tirava do bolso o que escrevera durante o dia, e meus colegas criticavam. Eles também sacavam seus escritos, e eu tomava parte nos comentários. Tudo com naturalidade e franqueza. Aprendi muito com os amigos, e tenho pena dos jovens de hoje que não desfrutam desse tipo de amizade crítica.

Carlos Drummond de Andrade

(extraído de "Para Gostar de Ler, vol. 4", ed. Ática)

quarta-feira, 5 de junho de 2019

Furador Maldito




Destravaram o AK e fuziu G3

E botamos mané de novo pra correr

Eles tentaram de novo

O bagulho fiko loco



Foram vários pipocos e levaram no coco

E desceram de novo por causa do tri pé

É o furador maldito lá do marapé

Destravei o furador minha grock e apd

Nós botamos mané de novo pra correr

Marapé é o terror minha área é um lazer

Lá na ponta da T.G

Tiro onda e lazer mas sempre proceder

To nessa vida loka pra matar ou morrer

Zé povinho se espanta quando o furador canta

Pra por na atividade essa é a minha banca



Salve Régis, Orelha, o Rato e o Bota

Clayton e o Coca no Bonde apavora

Marquinho, Luciano o Marcio e o Gui

Cajuzinho Isnube é nóis pra invadir



Marinheiro Pepinha, Netinho e o Chininha

Beijão no coração do meu irmão Carequinha

R.A fé em Deus mas puro apareceu

Logicamente as coisas de nós pá correu



Sandro, Bu, e o Julinho, Pacote e Pacotinho

Jhonata e Leonardo convoco nós neguinho

Renato, Thiaguinho, J.R manuca

Ta cá cuca loca ta lelé da cuca



Vladimir e Guilherme, Jaiminho e Moreira

Se quer fumar o do bom acende lá na Pedreira

São manos sossegados e trabalhador

Bandido e criminoso que botam terror



Se quiser conhecer a nossa quebrada

X9 caiu duro no chão de canta bala

Se chegar na humildade vai se bem recebido

Asfalto boladão os gambé tão em perigo



Destravei o furador minha grock e apd

Nós botamos mané de novo pra correr

Marapé é o terror minha área é um lazer

Lá na ponta da T.G



Tiro onda e lazer mas sempre proceder

To nessa vida loka pra matar ou morrer

Zé povinho se espanta quando o furador canta

Pra por na atividade essa é a minha banca



Destravaram o AK e fuziu G3

E botamos mané de novo pra correr

Eles tentaram de novo

O bagulho fiko loco



Foram vários pipocos e levaram no coco

E desceram de novo por causa do tri pé

É o extremo boladão Mc Duda do Marapé

Destravei o furador minha grock e apd

Nós botamos mané de novo pra correr

Marapé é o terror minha área é um lazer

Lá na ponta da T.G

               
 Letra: MC Duda do Marapé

El fingimiento feliz (o la ficción afortunada)




Marqués de Sade

Hay muchísimas mujeres que piensan que, con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si su caída hubiera sido completa. Lo que le ocurrió a la marquesa de Guissac, mujer de elevada posición de Nimes, en el Languedoc, es una prueba evidente de lo que aquí proponemos como máxima.

Alocada, aturdida, alegre, rebosante de ingenio y de simpatía, la señora de Guissac creyó que ciertas cartas galantes, escritas y recibidas por ella y por el barón de Aumelach, no tendrían consecuencia alguna, siempre que no fueran conocidas; y que si, por desgracia, llegaban a ser descubiertas, pudiendo probar su inocencia a su marido, no perdería en modo alguno su favor. Se equivocó... El señor de Guissac, desmedidamente celoso, sospecha el intercambio, interroga a una doncella y se apodera de una carta; al principio no encuentra en ella nada que justifique sus temores, pero sí mucho más de lo que necesita para alimentar sus sospechas. Coge una pistola y un vaso de limonada e irrumpe como un poseso en la habitación de su mujer...

-Señora, he sido traicionado -le ruge enfurecido-; leed este billete: él me lo aclara, ya no hay tiempo para juzgar, os concedo la elección de vuestra muerte.

La marquesa se defiende, jura a su marido que está equivocado, que puede ser, es verdad, culpable de una imprudencia, pero que no lo es, sin lugar a duda, de crimen alguno.

-¡Ya no me convenceréis, pérfida! -le contesta el marido furibundo-, ¡ya no me convenceréis! Elegid rápidamente o al instante este arma os privará de la luz del día.

La desdichada señora de Guissac, aterrorizada, se decide por el veneno; toma la copa y lo bebe.

-¡Deteneos! -le dice su esposo cuando ya ha bebido parte-, no pereceréis sola; odiado por vos, traicionado por vos, ¿qué querríais que hiciera yo en el mundo? -y tras decir esto bebe lo que queda en el cáliz.

-¡Oh, señor! -exclama la señora de Guissac-. En terrible trance en que nos habéis colocado a ambos, no me neguéis un confesor ni tampoco el poder abrazar por última vez a mi padre y a mi madre.

Envían a buscar en seguida a las personas que esta desdichada mujer reclama, se arroja a los brazos de los que le dieron la vida y de nuevo protesta que no es culpable de nada. Pero, ¿qué reproches se le pueden hacer a un marido que se cree traicionado y que castiga a su mujer de tal forma que él mismo se sacrifica? Sólo queda la desesperación y el llanto brota de todos por igual. Mientras tanto llega el confesor...

-En este atroz instante de mi vida -dice la marquesa- deseo, para consuelo de mis padres y para el honor de mi memoria, hacer una confesión pública -y empieza a acusarse en voz alta de todo aquello que su conciencia le reprocha desde que nació.

El marido, que está atento y que no oye citar al barón de Aumelach, convencido de que en semejante ocasión su mujer no se atrevería a fingir, se levanta rebosante de alegría.

-¡Oh, mis queridos padres! -exclama abrazando al mismo tiempo a su suegro y a su suegra-, consolaos y que vuestra hija me perdone el miedo que le he hecho pasar, tantas preocupaciones me produjo que es lícito que le devuelva unas cuantas. No hubo nunca ningún veneno en lo que hemos tomado, que esté tranquila; calmémonos todos y que por lo menos aprenda que una mujer verdaderamente honrada no sólo no debe cometer el mal, sino que tampoco debe levantar sospechas de que lo comete.

La marquesa tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para recobrarse de su estado; se había sentido envenenada hasta tal punto que el vuelo de su imaginación le había ya hecho padecer todas las angustias de muerte semejante.

Se pone en pie temblorosa, abraza a su marido; la alegría reemplaza al dolor y la joven esposa, bien escarmentada por esta terrible escena, promete que en el futuro sabrá evitar hasta la más pequeña apariencia de infidelidad. Mantuvo su palabra y vivió más de treinta años con su marido sin que éste tuviera nunca que hacerle el más mínimo reproche.

FIN

Reflexões sobre a tragédia




As tragédias são sempre uma grande oportunidade para a reflexão e transformações. Nem sempre isso acontece. As vitimas apenas sofrem e os cínicos oportunistas, como os predadores e carniceiros, estão sempre à espreita de oportunidades! No Brasil, criaturas dessa qualidade são sempre os representantes das mais elevadas e nobres causas! Estão sempre de prontidão com o seu inesgotável repertorio discursivo da cartilha politicamente correta de idéias, ideais, propostas, projetos, estudos, pesquisas, tudo no balcão a disposição, prontos para serem negociados no momento oportuno. Ele chegou no ultimo dia 07, pelas mãos de um jovem infeliz cheio de ódio e balas! Desde então muito já foi dito e especulado sobre esse rapaz e as suas razões, por incontáveis especialistas e oportunistas. Vou mudar o foco, vou falar das conseqüências políticas. Domínio por excelência das nobres virtudes, campo das grandes propostas, projetos, idéias e, sobretudo, dos elevados recursos públicos! Essa é a questão, simples assim, recursos financeiros e capital político, apenas!

No ápice da comoção, no estupor causado pela tragédia é que os especialistas em “mobilizar”, sobretudo, recursos financeiros, se organizam em torno de interesses comuns pouco ortodoxos. Nessas oportunidades, em defesa das nobres causas - bem comum, interesse público, direitos - grupos especializados ligados a setores políticos envidam todos os meios e esforços – subsídios, incentivos, apoio, recursos públicos. A excepcionalidade da tragédia impõem medidas de exceção, proporcionando facilidades e/ou desobrigando os administradores dos recursos públicos e os seus “parceiros” de se submeterem a determinadas exigências técnicas ou legais. O “calcanhar de Aquiles” da trama, porem, não é a tragédia, é a tradição. Assim, se supõem que determinados grupos e/ou extratos sociais dispõem de prerrogativas morais, desígnios superiores inerentes a própria condição de classe, profissão, confissão ou tradição lhe asseguram idoneidade, lisura, honestidade, integridade, confiança. Insuspeitos, estão dispensados de submeterem-se a controles ou fiscalização. Conforme sejamos avessos a universalidade e impessoalidade das regras, submeter-se representa uma perseguição constrangedora!

A nossa tradição determina uma maior tolerância com determinados grupos e/ou extratos sociais sob certas circunstancias e em algumas ocasiões. A indistinção entre publico e privado se estende a indiferença da sociedade ao patrimônio público, complementando, naturalmente, a dispensa à fiscalização e o controle. A base de sustentação dessa urdidura, em termos de assegurar legitimidade, se dá na cooptação de amplos setores sociais – sociedade civil, iniciativa privada, setores políticos, administração pública. A capilarização do esquema garante maior complexidade na medida em que se compartilham, alem de interesses,  responsabilidades.  

A tradição determina parâmetros estabelecidos por vínculos de confiança e lealdade entre os envolvidos para alem das afinidades e interesses. A despeito do maior envolvimento de setores sociais - isso se explica, de um lado por exigências de legitimidade impostas pelo contexto democrático e, de outro para garantir a adesão popular - não são democráticos, não agregam, são restritos e fechados. Nesse sentido, não se renovam, nem os grupos e/ou extratos sociais, tampouco as suas práticas, ao contrário, perpetuam-se.  Sempre os mesmos, sempre mais do mesmo, reciclados ou adaptados - exercício de aperfeiçoamento das aparências, perfumaria, tautologia -, conforme as tendências estabelecidas pela cartilha politicamente correta, o gosto pela indolência intelectual e a mediocridade política. A incorporação de outros grupos ou setores sociais e políticos se dá de acordo com necessidades ou interesses, sendo valorizados como pontos de apoio para sustentação, acesso e manutenção dos canais de acesso ao poder e ao fundo público.

Os movimentos sociais não são toda a sociedade - muito menos o povo! -, a expansão da sociedade civil organizada não corresponde à maior participação popular, o incremento das políticas sociais e instituições democráticas não asseguram o exercício da cidadania, o constitucionalismo nominal não representa maior adesão à democracia e o maior volume de investimentos e recursos não garante a qualidade e a eficácia das políticas públicas.  A tradição é a tragédia.

Mario Miranda Antonio Junior
Sociólogo – FESPSP.Pós em Direitos Humanos – USP



Visión agorera



No puedo imaginar qué hora sería, ni asegurara encontrarme en noche o madrugada, pero se me antojaba que me había levantado poco tiempo ha. Una modorra singular, pesada, morbosa, entorpecía mi cerebro. Al mismo tiempo experimentaba yo algún disgusto muy hondo, alguna pena abrumadora, más érame imposible recordar sus causas. Nada, ni un mezquino detalle estaba presente en mi memoria. En vano me esforzaba en escudriñar las obscuridades de mi imaginación, buscando alguna remembranza aun no totalmente evaporada. Fue inútil. Sólo alcanzaba aumentar mi frenesí, mi honda amargura.

El día estaba triste. Abovedaba el cielo un nubarrón gris obscuro, que transmitía avaramente una claridad mortecina.

Me vino la sospecha de que estaría nevando y para cerciorarme salí a la ventana, y derramé al exterior la mirada de mis ojos turbios. Largo rato hube de parpadear antes de convencerme de que no había nieve por ninguna parte. Mis percepciones eran sordas y penosas. Permanecí allá, contemplando la negrura de las selvas que se extendían delante de mí, y dije a mis adentros: «Son los bosques de Montnegre... ¡Ah! ¡me encuentro en el más!» Y como si no estuviese muy seguro repetí en voz alta: «Sí, sí... me encuentro en el más Sábat».

Imaginando que tal vez la soledad me impresionaba, anduve en busca de seres humanos. Entré en la cocina; una cocina espaciosa, negra, ahumada, de piso agreste y altísimo techo de cañas tiznadas. Allí, bajo el ancho vuelo acampanado del hogar, vi sentados en el banco al masovero1 y la masovera, con los brazos doblados sobre el pecho sin decir palabra, graves, cabizbajos y devorados por yerta amarillez. Por el movimiento casi imperceptible de sus labios comprendí que rezaban. ¿Sería huella de lágrimas la claridad que serpenteaba por las facciones de la masovera? Allí cundía un desusado quebranto, que yo sentía también aunque no recordase el motivo.

Mientras examinaba aquella escena amilanado como no es decible, mis ojos dieron en el fondo de un pasadizo con la figura esbelta, grave y melancólica de mi madre. Etérea y blanquecina, la afable dama se me allegó, me abrazó y estampó en mi frente un dilatado beso. Sus labios eran finos como la morada lantanea mojada por el rocío de noviembre. Sus ojos grandes y serenos decían una tristeza incomprensible. Me eché a llorar en sus brazos... sin saber por qué.

-Imposible detenernos más -dijo a media voz. Y ambos salimos de casa, y anduvimos, anduvimos... Recuerdo que el aire estaba completamente inmóvil. Las hojas secas de chopos y carolinas caían aplomadas como pájaros muertos. ¿A dónde nos encaminábamos por la ribera de aquellos torrentes solitarios?

Se aproximaban las selvas. Entramos en una falda de montaña tenebrosa y poblada de enormes alcornoques, decrépitos y harapientos. Aquel viejo alcornocal era el de Montigalá, un bosque improductivo que no se había destinado al carboneo porque los transportes superaban en coste a la mercadería. A los árboles gigantescos, abandonados, se les dejaba que fuesen muriendo por sus pasos contados, y acaso hacía más de un siglo que estaban enfermos. Yo conocía muy bien el añejo alcornocal de Montigalá, lugar pavoroso donde jamás había oído el gorjeo de un ave ni el canto de un leñador. Allí el aire estaba siempre húmedo, impregnado de tufos de atmósfera cerrada y olores de moho semejantes a los que se perciben en un albergue de miserables.

Mi madre, distanciada algunos pasos de mí, caminaba silenciosa, bajando la vertiente de la montaña. Yo la seguía torpemente mirando con estremecimientos los arbolazos caducos que retorcían sobre mi cabeza sus ramas contrahechas, cubiertas de un musgo prolongado y blanco como el pelo de un viejo. Roídos muchos de ellos a nivel del suelo por los insectos, bocelados por la carcoma, heridos y descortezados a trechos; minados algunos por podredumbres que les convertían la médula en una masa amarilla y blanda, deshecha al menor roce en un serrín impalpable como el tabaco en polvo; abollados otros por tumores monstruosos que estallaban soltando hilillos acuosos que se extendían por el suelo a guisa de complicados riachuelos; éstos vaciados por cavidades espantosas; aquellos hendidos de arriba abajo y con la mitad de los pesados miembros abatida a sus pies; pero todos colosales, llagados, cubiertos de polvo y telarañas presentaban un grandioso aspecto, de desolación que aterraba. Diríase que Dios los había condenado a un espantoso sufrir, sin permitirles aliento ni gemido.

¡Qué extenso, qué interminable me resultaba el alcornocal! Nunca me lo había parecido tanto; y la luz del día amenguaba como si la tarde desmayase más allá de las nubes. ¿Anochecía acaso? Yo tuve intención de hablar, de preguntar algo a mi madre, pero mi voluntad arrecida y sin tino no hallaba el resorte secreto que la pone en comunicación con los sentidos, y a pesar de mis esfuerzos, no surgía la voz en mi garganta contraída. ¡Qué angustia, Dios mío!

Mientras continuaba el descenso, vi allá a lo lejos, entre las malezas, a un hombre que bajaba con una maleta a cuestas. Esta visión me sugirió la idea de un viaje, de una ausencia penosa, de algo inevitable y desconsolador. ¡Pobre madrecita mía! ¿Sería ella quien partiese? ¿Y adónde?... ¿Aquella cabeza gris tan querida había de separarme del calor de mis besos? ¿Y por qué separarnos?... ¿Por qué?... Pesadamente, iba dando vueltas a estas preguntas en mi imaginación, y advertí a la sazón que nos acercábamos a la llanura brumosa y azulada; y mi madre apretó el paso, y yo también.

No sé por cuáles senderos penetramos allá, pero lo cierto es que al cabo de algún tiempo nos hallábamos en mitad de la llanura y ante la estación de una vía de ferrocarril que se perdía en el infinito. En aquel mismo instante llegaba el tren haciendo trepidar el suelo. Entonces, mi madre me abrazó temblando, y de pronto, deslizándose de mis brazos, después de breve carrera se precipitó en un vagón. Yo quise entrar en pos de ella, pero ella miró con terror, y cerrando la portezuela de un golpe gritaba:

-¡No, no!

Quedé despavorido. El tren se puso en marcha, fueron desfilando los vagones delante de mí, y tras los cristales pasaron unas rígidas figuras, unas caras pálidas, unas narices azuladas, unos ojos vidriosos... Después, ¡soledad!, ¡soledad absoluta!... Sentí rodar una gota de escarcha a lo largo del espinazo, y me asaltó la idea de la muerte.

Esta idea clara, horripilante, me despertó. Todo aquello no había sido más que un sueño, pero me impresionó de tal manera que me apresuré a marchar del más donde la pesadilla me había sorprendido. Volví, pues, a la costa, a mi casa solariega, y (muchos creerán que lo digo para producir un efecto artístico, mas no es así) encontré a mi madre enferma y la vi morir a los pocos días. ¿El sueño habría sido una sugestión, una advertencia misteriosa? No sé, pero estoy convencido de que hoy, como en tiempo de Hamlet, el cielo y la tierra ocultan muchas cosas a la miopía de los sabios.

FIN

1. Masovero: Labrador que, viviendo en masía ajena, cultiva las tierras anejas a cambio de una retribución o de una parte de los frutos.
Agradecemos a Jorge Almarales su aportación de este cuento a la Biblioteca Digital Ciudad Seva.

 Joaquim Ruyra

sexta-feira, 31 de maio de 2019


Violências brasilianas

   Recentemente um morador de rua foi espancado e torturado por jovens da classe media de uma cidade do interior de SP. A agressão foi registrada por câmeras da cidade e testemunhas. Os agressores alegaram estar brincando com a vitima. Por esses motivos esse espetáculo de brutalidade foi transmitido pela televisão para todo o país. Apesar da grande repercussão, esses fatos acontecem com frequência. Recentemente outro grupo agrediu de forma brutal e deliberada um jovem na Avenida Paulista ao saírem da “balada”. Nesse caso, consta que a motivação seria porque o agredido era ou parecia ser homossexual. Desde o assassinato do índio pataxó Galdino em Brasília em 1997 que a sociedade assiste, entre atônita e indignada, a manifestações de violência cometidas por jovens perguntando-se, qual a razão disso tudo? Na mesma proporção que sobram argumentos, teorias e especialistas para explicá-las faltam ações para combate-las, impedi-las ou inibi-las. Entre aqueles que sustentam que a causa seja a "falta de Deus no coração das pessoas" e os que clamam pela redução da maioridade penal existem mais determinações do que supõe a moralidade mass media e o legalismo autoritário. Entre esses extremos orbitam os paladinos do discurso politicamente correto que se arrogam defensores e representantes dos excluídos e/ou vitimas - terceiro setor, movimentos sociais, políticos. Do ponto de vista objetivo, porem, suas iniciativas quase sempre oscilam entre o assistencialismo paternalista/clientelista e a cidadania tutelada.

   Embora as ocorrências de violência acima citadas sejam distintas, elas têm muito mais em comum do que a violência consumada. Com efeito, muito embora a psicanálise, desde Freud, sustente que o sujeito, quando envolvido pela massa, seja capaz de realizar atos que individualmente não faria, o fundamento dessas ocorrências de violência no Brasil estão alem das subjetividades, da impunidade legal e da moral cristã. Por trás dessas explicações e/ou justificativas espreita uma racionalidade que consiste em uma forma de sociabilidade que caracteriza a organização dessa sociedade, portanto, trata-se de um problema político, posto que determine o lugar dos sujeitos na sociedade, em outras palavras, relações de poder. Historicamente, conforme sustentam Gilberto Freyre, Sergio Buarque de Holanda, Raymundo Faoro, entre outros, a colonização deveu-se a "corajosa iniciativa particular" do português, que "concorrendo às sesmarias, dispôs-se a vir povoar e defender militarmente, como era exigência real.” Assim, destacam que a sociedade portuguesa, "estreitamente vinculada à ideia de escravidão em que mesmo os filhos são apenas os membros livres desse organismo inteiramente subordinado ao patriarca”, caracteriza-se por um tipo de “dominação tradicional” inexorável a regras e a racionalidade exteriores, universalizantes e impessoais o que, por sua vez, resulta em um processo de socialização autoritário e violento. A democratização brasileira (88) introduziu novos atores, agentes, direitos, valores, procedimentos, instituições no interior do Estado e na sociedade como requisito do Estado de Direito, indispensável à democracia e o exercício da cidadania. Entretanto, do ponto de vista objetivo, constata-se que o constitucionalismo nominal não se adequou ao processo social e as leis, embora tenham validade jurídica, seguem de modo inverso, do papel para a realidade!
Considerando o processo histórico brasileiro que caracteriza a sociedade e, que é a sociedade que condiciona o individuo e não o contrário, fica mais fácil entender as determinações tanto para as manifestações de violência quanto para as iniciativas que buscam combate-la, em termos de relações sociais que determinam padrões de conduta, valores e conceitos/idéias. Arrisco-me ainda a apontar um traço, talvez recalcado, sem duvida resquício do autoritarismo recente e que combinado às características peculiares do nosso processo histórico determinam uma tendência perversa, tanto no modo como essa questão é abordada quanto à forma como elas ocorrem. Trata-se do desprezo, de ambos os lados. As duas faces da moeda de uma moralidade, preconceituosa, hipócrita, reacionária e autoritária. Desprezo que podemos perceber na negação do outro que se manifesta de modo sutil – porem não menos perverso – no não reconhecimento da igualdade enquanto sujeito portador de direitos, autônomo, livre, dotado de valores, historia e cultura/tradições próprias. O outro lado do desprezo é o da política deliberada de encarceramento e extermínio das classes desfavorecidas. Trata-se das duas faces de uma mesma moeda que caracteriza os valores da nossa burguesia e que se oferece aos excluídos: a cruz ou a espada. De fato, esse tipo de desprezo estava na essência do nazismo. Não se trata do tripé político: totalitarismo, nacionalismo, anti-semitismo. Trata-se da racionalidade da sociedade nazista – pretensa superioridade física, intelectual, espiritual e moral da raça ariana. Esse tipo de racionalidade verifica-se nas nos valores e iniciativas dessa nossa classe media e elites – nos seus valores estéticos, na sua obsessão autoritária asséptica, na inclinação a apoiar as iniciativas autoritárias estatais que buscam cada vez mais regular e cercear os direitos individuais e, sobretudo, no desprezo aberto ou velado pelo outro. O desprezo expresso nas diversas negações – direitos, autonomia, liberdade, cultura - encontra o seu limite na negação a vida, como no caso do índio Galdino. De fato, essa brutalidade nada mais é do que um sintoma dessa pretensa superioridade manifesta em um sentimento de desprezo que encontra a sua realização por meio, de um lado, do ódio e de outro, da compaixão. Ambos são autoritários e tem a mesma origem. Essa pretensa superioridade apóia-se na certeza da razão (verdade) e da conivência do sistema – Estado e sociedade. É bom que se diga, o autoritário é sempre um homem da certeza! Na medida em que o Estado e a sociedade, por meio de um processo de formação – e não apenas informação – para a democracia e a cidadania é que transformaremos essa realidade. Porque a educação deve estar a serviço da sociedade, do bem comum, e não apenas do individuo ou do mercado. Porque conforme dizia Paulo Freire, “se a educação não transforma a sociedade, tampouco a sociedade muda sem ela.”

   Para finalizar, Aristóteles explica que só existem dois tipos de virtude: a que vem da educação e a que vem do habito e, esta ele chama de ética - do grego Ethos. Conforme nos falte à primeira, nosso processo histórico demonstra o tipo de ética que temos, resta saber se é está a que queremos.


Mario Miranda Antonio Junior
Sociólogo – FESPSP
Pós em Direitos Humanos – USP (incompleto)

Bilbliografia para consulta

Aristoteles - Ética a Nicômaco
Gilberto Freyre - Casa Grande e Senzala
Sergio Buarque de Holanda - Raízes do Brasil
Raymundo Faoro - Os Donos do Poder
Sigmund Freud - Reflexões sobre tempos de guerra e morte
Erich Fromm - O Medo a Liberdade (Psicologia do Nazismo)


quarta-feira, 29 de maio de 2019

EL LABERINTO



Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que és mi destino.

Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.

En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.

Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.

Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.


JORGE LUIS BORGES 

LA NECESIDAD DEL SILENCIO




El dramaturgo ha explicado que silencio en el teatro es «la más conflictiva de sus palabras» ya que puede «enfrentarse a todas las demás. Sucede que en el teatro, arte de la palabra pronunciada, el silencio se pronuncia […], puede pensarse y su historia relatarse atendiendo al combate entre la voz y su silencio. Sucede que en el escenario basta que un personaje exija silencio para que surja lo teatral; basta que, al entrar un personaje en escena, otro enmudezca; basta que uno, requerido a decir, se obstine en callar. Si el silencio es parte de la lengua, lo es, y determinante, del lenguaje teatral».

Juan Mayorga ha destacado la necesidad del silencio en el terreno de la interpretación y la comunicación cotidiana: «El silencio nos es necesario para un acto fundamental de humanidad: escuchar las palabras de otros. También para decir las propias. El silencio, frontera, sombra y ceniza de la palabra, también es su soporte. Por eso, lo que hablan bien dominan, tanto como la palabra, el silencio, estructurado fundamental del discurso, cuya arquitectura, atractivo e incluso sentido dependen en buena parte del saber callar. Los elocuentes saben que, si la sigue o la precede un silencio, el valor de una palabra se transforma».

LA CONVIVENCIA DE LA VOZ Y EL SILENCIO

A juicio del escritor, «hay en el escenario un combate físico entre la voz y su silencio. […] Silencio y voz laten cada uno en el otro. El silencio despierta el deseo de voz y la voz el del silencio. Quizá de la tensión del silencio surja la voz o la tensión de esta haga aparecer aquel».

«La materialidad de la voz y de su silencio basta para contradecir a quien reduzca el teatro a su literatura. En el escenario se expone inmediatamente algo irreducible a aquello que en el texto puede leerse. Se exponen el hablar y el callar como acciones radicales de la existencia humana. Cuando un actor pronuncia palabras, no solo nos ofrece lo que esas significan, sino, también y antes, el hablar mismo. Entre los sonidos del mundo hay el de la voz humana y el de su silencio», señaló el nuevo académico.

DESDE LAS TRAGEDIAS GRIEGAS

Según Juan Mayorga, los griegos «ya exploraron las formas fundamentales del silencio» no solo en el teatro; también ha recordado los versos del canto III de la Iliada «donde Homero relata que, la víspera del combate, solo los príncipes hablan, mientras los soldados no parecen tener voz en el pecho».

El académico ha desgranado las tragedias donde el silencio guarda una relación esencial: «Hemos podido leer y ver los silencios de Tiresias ante Edipo […] y de Hipólito ante Teseo […]. Y merecería por sí solo un discurso el silencio de los mensajeros antes de transmitir las noticias de que son portadores».

Su intervención ha continuado con otros ejemplos de Federico García Lorca en La casa de Bernarda Alba: «el que Bernarda impone en su casa, silencio de sangre, es un silencio antiguo. Viene de la vieja tragedia. Procede de aquel que en Tebas dicta Creonte y que una muchacha desafía anunciando, al precio de su vida, una comunidad en la que no solo el tirano hable Hay en el diálogo de Hemón con su padre réplicas que podrían haberse pronunciado en la casa de Bernarda, y Adela tiene gesto de Antígona cuando rompe el bastón de la dominadora».

MAESTRO DE LA PALABRA

La académica de la RAE, Clara Janés, ha sido la encargada de dar la bienvenida, en nombre de la corporación, al nuevo académico. En su intervención se ha referido a Juan Mayorga como «un maestro, no solo en vestir y desnudar la palabra, sino en dotarla de un trayecto, un acompañamiento, y un doble, y de la astucia necesaria para que, una vez dicha, se dirija a despertar aquella otra palabra no formulada, pero no menos inmediata».

dramaturgo y doctor en Filosofía Juan Mayorga (Madrid, 1965)

Fuente: http://www.rae.es/noticias/juan-mayorga-ingresa-en-la-rae-para-ocupar-la-silla-m

Texto completo del discurso de ingreso en la RAE:http://www.asale.org/sites/default/files/Discurso_ingreso_Mayorga.pdf
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sábado, 25 de maio de 2019

FÁBRICA DO POEMA



Waly Salomão

sonho o poema de arquitetura ideal
cuja própria nata de cimento encaixa palavra por
palavra,
tornei-me perito em extrair faíscas das britas
e leite das pedras.
acordo.
e o poema todo se esfarrapa, fiapo por fiapo.
acordo.
o prédio, pedra e cal, esvoaça
como um leve papel solto à mercê do vento
e evola-se, cinza de um corpo esvaído
de qualquer sentido.
acordo,
e o poema-miragem se desfaz
desconstruído como se nunca houvera sido.
acordo!
os olhos chumbados
pelo mingau das almas e os ouvidos moucos,
assim é que saio dos sucessivos sonos:
vão-se os anéis de fumo de ópio
e ficam-se os dedos estarrecidos.

sinédoques, catacreses,
metonímias, aliterações, metáforas, oxímoros
sumidos no sorvedouro.
não deve adiantar grande coisa
permanecer à espreita no topo fantasma
da torre de vigia.
nem a simulação de se afundar no sono.
nem dormir deveras.
pois a questão-chave é:
sob que máscara retornará o recalcado?

(mas eu figuro meu vulto
caminhando até a escrivaninha
e abrindo o caderno de rascunho
onde já se encontra escrito
que a palavra “recalcado” é uma expressão
por demais definida, de sintomatologia cerrada:
assim numa operação de supressão mágica
vou rasurá-la daqui do poema.)

pois a questão-chave é:
sob que máscara retornará?


«Há momentos em que por meio de uma única palavra, uma
única rima, o escritor de um poema encontra uma forma de
chegar onde ninguém nunca esteve antes, ou ainda, onde
nem ele esperava chegar um dia. Aquele que escreve um
poema o faz, acima de tudo, porque escrever versos é um
extraordinário acelerador da consciência, do pensamento, da
compreensão do universo. Aquele que experimenta essa
aceleração uma vez não consegue mais abandonar a chance
de repetir essa experiência, caindo na dependência do
processo, como outros o fazem com drogas e álcool. Aquele
que se encontra nesse tipo de dependência da linguagem é,
acredito eu, o que chamamos de poeta.»

 Joseph Brodsky, poeta russo, ganhador do Nobel em 1987..

(Fonte : microjornal de poesia Fluxos)

esbulho das aposentadorias


O assalto e roubo da previdência não é só o maior projeto do atual (des)governo, é o único projeto nacional, um projeto desestruturante, a extorsão de recursos públicos e poupanças dos trabalhadores, diretamente em favor dos capitais financeiros e fundos de capitalização privados, muitos no exterior e em paraísos fiscais. Só aumentará o desemprego e a crise econômica, ao diminuírem a massa salarial e adiarem as novas contratações. Keynes ao contrário, o Estado desinveste, retira a demanda, extrai mais-valia absoluta dos trabalhadores, ao aumentarem o tempo de trabalho em muitos anos e sem compensação, só com perdas, ao adiarem as aposentadorias dos atuais trabalhadores e impedirem o ingresso de jovens, de novos trabalhadores no mercado de trabalho formal. E o Guedes fala do plano de se mandar do país, com ou sem o esbulho das aposentadorias.
RCO

As mais antigas famílias de Curitiba e região


1 – Descendentes dos principais fundadores, conquistadores e povoadores das vilas de Paranaguá, São Francisco do Sul, Curitiba, Guaratuba e Morretes. Linhas genealógicas principais do Capitão-Mor e Povoador de Curitiba, Mateus Martins Leme.
2 – Sobrenome presente na região desde a virada dos séculos XVII-XVIII e com sesmarias pioneiras na família, em varonia e com o mesmo sobrenome. Tradição latifundiária e escravocrata. Famílias com muitos escravizados e sempre combatendo os ameríndios locais. Escravistas até 1888. Sobrenome frequente de origem portuguesa e utilizado por diferentes camadas étnicas e sociais.
3 – Homens da família com estatuto de “homens bons”, ocupantes dos cargos nas câmaras das vilas, juízes, vereadores e com patentes de oficiais, nas ordenanças locais ao longo de todo século XVIII e na Guarda Nacional no XIX.
4 – Com a Independência, o Império e a República também passam a ocupar cargos nos legislativos provinciais, estaduais, nacionais, deputados, senadores, nos poderes executivos, no sistema judicial, nas forças armadas, muitos com presença e serviço na Capital Nacional, antes no Rio de Janeiro e depois em Brasília.
5 – Há muitas gerações no 1% mais rico, ou próximo. Profissionais liberais (advogados, médicos, engenheiros), políticos, oficiais superiores e generais, empresários, altos funcionários, cartorários, mídia, proprietários há várias gerações.
6 – Nomes de dezenas de logradouros, ruas, avenidas, praças, escolas, hospitais, equipamentos coletivos, prédios públicos em diversos municípios.
7 – Foram casados com mulheres de famílias igualmente antigas, descendentes do senhoriato do período colonial, ou no século XX casam com mulheres de famílias de imigrantes europeus recentes e em ascensão, sempre na Santa Madre A Igreja Católica, a Igreja dos antepassados, a única que transmite a condição de “nobreza da terra” para as novas gerações e seus herdeiros “legítimos”. Parentes de padres do passado.
8 – Apoiaram todos os golpes, movimentos e governos conservadores ou reacionários nos últimos séculos.
9 – Poucos intelectuais, escritores e doutores em ciência, tecnologia e inovação.
10 - Poucas famílias com varonias e sobrenomes originários da virada dos séculos XVII-XVIII. O complexo Gomes de Oliveira, Oliveira Cercal, Oliveira Borges do qual eu pertenço. Miranda Coutinho, Rocha Loures, Guimarães, Ribas, Amaral, Siqueira Cortes, Munhoz outras do final do século XVIII: Marques dos Santos, Macedo, Santos Pacheco Lima, Oliveira Franco, Rebello, Sotto Maior, início do XIX: Camargo, Braga. Se alguém tiver mais nomes e com história familiar antiga anterior ao século XIX poderá completar.
RCO


desastre bolsonaresco.


Um governo de figuras caricatas, culturalmente, humanisticamente e educacionalmente limitadas e menores, como o de Bolsonaro, já deu errado desde antes de começar, o tempo só aumenta o tamanho do equívoco e o custo do prejuízo para a imensa maioria. Como o bolsonarismo foi ideologicamente produzido pela direita composta por militares, juízes, pastores evangélicos, policiais, jornalistas, empresários, basta analisar o ministério e o parlamento, a sua queda estará associada à profunda e merecida desmoralização de todas estas categorias a curto e médio prazos. O pós-bolsonaro, entendido também como o fora do vice-subalterno Mourão, deve ser um momento de pós-direita no Brasil e uma oportunidade histórica para a modernização institucional e reorganização de todas as instituições militares, de segurança, o sistema judicial, a grande mídia, o empresariado parasitário e todos responsáveis pela produção ideológica do desastre bolsonaresco.
RCO

Una noche




Constantino Cavafis

El cuarto era pobre y vulgar,
oculto en los altos de una taberna equívoca.
Desde la ventana se veía la calleja,
sucia y estrecha. Desde abajo
llegaban las voces de algunos obreros
que jugaban a las cartas y se divertían.

Y allí en la cama humilde, ordinaria,
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos de la embriaguez;
rojos de tal embriaguez, que también ahora
cuando escribo, ¡después de tantos años!,
en mi casa solitaria, me embriago nuevamente.