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domingo, 2 de outubro de 2016

LA PEQUEÑA ORFANDAD


La pequeña orfandad que nos define
radica en que no somos la respuesta
a nada establecido. La pequeña orfandad
que no tiene raíces sino ramas sin tallo
y sin árbol a veces.
La pequeña orfandad no de la vida
ni de la muerte ni siquiera del estado
de izarnos del vacío.
Ese hilo sin hilo
que nos falta.
©Antonio Arroyo Silva
Química del error.

domingo, 24 de julho de 2016

LA VERDAD


La verdad es la media naranja que le falta
a la naranja. La fracción del silencio
que le sobra a la media naranja
que tienes en la mano
es solo la respuesta que quieres engullir.
La idea es una cáscara
ya sin pulpa, espiral
a la piel
del silencio.

La mano que sostiene la verdad es un río
azafrán que lleva, a veces,
cálculos de mentira
a ese dolor del mundo
que se cae de un árbol
—oh Tántalo: tus manzanas de oro.

©Antonio Arroyo Silva.

Química del error 2.

domingo, 4 de outubro de 2015

La pata del lobezno se adiestra
para hurgar en la noche los lugares comunes
& ladra el reconcomo si respira pico alguno
de garza zopilote. Aúlla como el traje verde limón
que al iris le pusieron los gamos de la córnea.
& ver cómo se suben al átomo de nada
las zafias mariposas.

Antonio Arroyo Silva.


Cualquier espeleólogo de sí, 2013.

domingo, 1 de fevereiro de 2015

Casi luz

La epidermis al aire de lavanda y tomillo.
No ha de dejar el viento su negra cabellera
oscilar en la noche sino busquen su noche
detrás de los cronómetros y encontrarán un péndulo
moviéndose sinuoso al compás de la aurora.
No el roce de ceniza la hiciera fuego fatuo
ni el agua de algún río simplemente la hiciera
atmósfera insaciable si bien no ceja en serlo
el delta que la añora desde la misma asfixia.

©Antonio Arroyo Silva


domingo, 26 de outubro de 2014

Perdona: no sé darte la espalda. Quizás
es que a veces no tengo espalda
y he de aguardar
la que está en la parte trasera del espejo.
Ahí veo tu rostro y el azogue
es una simple burbuja dentro de la transparencia.
Perdona: no sé darte los ojos, tanto ven
que sobrepasan el lenguaje secreto
del abrazo. Y no obstante
quieren izar los ojos tuyos,
las órbitas azules, las galaxias
donde gira mi infiel
ceguera iluminada.


Antonio Arroyo Silva

quarta-feira, 8 de outubro de 2014

ORACIÓN


Si el cuerpo que me das para el combate
se desnuda de galas y atavíos.
Si el volumen que irradia entre los ríos
es materia que tiembla y se debate
entre el dolor y el goce, pues su guerra
es membrana o pulmón o dulce espina.
Yo no sé si dejarlo allá en su esquina
tras el alma aferrándose a la tierra.
¿No será el abandono su destino
cuando el alma lo encuentra en los zarzales
con la misma pasión con que lo invoca?
Ese cuerpo que empujas al camino
y al punto se entreteje en sus eriales,
arderá con el eco de tu boca.

©Antonio Arroyo Silva

segunda-feira, 1 de setembro de 2014

HISTORIA DE LA LITERATURA

La manera de amor tan odiando de Ovidio,
el beso estrepitoso que Catulo pide a Lesbia
porque alteró los usos de mirar el logos,
el recuerdo de Safo en la tierra irredenta
del inmortal Lucrecio. Trece rosas ajadas
muchos siglos después, tan rojas como Safo
bullendo en su jardín.
Ni pico ni garganta de pájaro alguno,
no la huella de Arnaut Daniel
que nos trajo Ezra Pound. Los bombardeos
de Guernica y después alguien señala el lugar
que esconde al Corredera y los pinos del sur
de algunos corazones se alimentan de huesos.
Picasso empezó un cuadro y parece que nunca
logrará terminarlo. Habría que añadir
más negro de dolor, habría que apagar
a veces el bombillo que ilumina al caballo.
Doble uve ce doble uve en tanto baja a los infiernos
a buscar el asfódelo que Rimbaud robó a Dante.
Y ahora la poesía dice que no, ni en broma sigue el juego
de los taxidermistas de Amón-Ra. Una mujer
esconde el agujero que le hizo la plancha
bajo el jardín del traje. Mira al pájaro
que mató un ballestero en la espita del gas.
Y entonces ya no almuerza.
La poesía a trozos ya no mira a la altura,
se cayó con las hélices de Saint Exùpery.
Toda revolución
se esfuma cuando tú ya ni puedes llorar.
Por eso en el mantel pones
lo que dijiste
desde el primer albor.

Antonio Arroyo Silva

GAZA 3


Los pájaros metálicos
que descargan la muerte
por su cántico agónico.
Esos pájaros pintos,
"infame turba de nocturnas aves":
en el espacio aéreo,
su pico piro clástico. No sé a qué orden
pertenece la usura de sus plumas.
La garza no conoce la estela cuneiforme
que forman en ataque.
Más exterminadores que el ángel de la Biblia
aunque la Biblia no desvela
si los exterminados eran inocentes
como estos de ahora.
No sé qué significan esos pájaros
 Antonio Arroyo Silva

quarta-feira, 27 de agosto de 2014

Cumbre Vieja, perdimos
algo al subir del valle: la cabeza
o la velocidad del mundo.
No ver el cielo a veces es el cielo
y andar por el picón del Birigoyo,
quizás la salvación.
Llévame a caminar
por la quilla del mundo, Cumbre Vieja.
Tocar por una vez
el mar del firmamento.


Antonio Arroyo Silva

segunda-feira, 30 de junho de 2014

Symphonia

yo que tenía una caja llena de palabras todas de primera mano todas sin ver la luz de la primera aurora
y ellos me dijeron respira transmuta la realidad
y ellos me dijeron respiración para la mirada del pensamiento la realidad como objeto pensado por la mente de Wallace
tú que respiras la inmanencia del otro te quedaste perplejo con mi luz de minotauro
tú que ves la ceguera y la asfixia cuando las palabras llegan del páramo sin tus huellas de leopardo doméstico
tú que dejaste la nave en el escollo y te fuiste en el bajel a surcar el vacío que no es vacío sino el nombre de la nada
tú que llenas la oquedad de adorables cadáveres
Antonio Arroyo Silva
Fragmento

Symphonia, EDICIONES IDEA, 2011.

POESÍA URGENTE 9


El dedo que señala
y ningunea. La mano
que esconde el veneno
y la piedra en el mismo
bolsillo donde el dedo
vibra como un gusano,
un fiero platelminto
inflado en el estómago
de las iniquidades.
Si tu dedo escandaliza
a los desheredados,
córtatelo, traidor.
Tienes algunos más
para seguir probándolo,
antes de que tu boca
se muera por el pez.

©Antonio Arroyo Silva

domingo, 22 de junho de 2014

Mira que lo he intentado. No acierto a comprender
tantas cosas. No entran por los párpados,
no caben por el ojo de la aguja, ni por
el agujerito donde un día viste el mar
desnudo de la infancia. No acierto ni a la de
una, ni a la de dos ni a la de tres por mucho
que dibujes, escribas, parpadees o invoques.
Es mejor no seguir intentándolo, dejo
mi llave en el felpudo por si vuelves a ver
mañana los mismos escorpiones que decías.

©Antonio Arroyo Silva
La miseria es posible que calle un día de estos
y balbucir la oigamos su último desaire.
Habrá un yerbajo azul de tristeza después de sus maitines
y una viuda alegría fingirá estar triste
cuando llegue al fondaje su piel de hojas secas
O es posible que caiga
de los huérfanos rotos un saco de vacío.
Ay, la miseria póstuma
que da pan al sediento para que sienta hambre.
¿Quién pudiera tener
los hilos de tu araña para romperlos todos?

Antonio Arroyo Silva

quinta-feira, 5 de junho de 2014

reconstruir el mundo
desmigajarlo para
que la palomas sientan
que su vuelo valió
el intento
casi nada
este pan del mundo
en el pico una miga
para seguir girando
su eternidad tan blanca


©Antonio Arroyo Silva

sexta-feira, 23 de maio de 2014

y el mundo--
qué sería del mundo
sin la naranja
que abajo le llora entre los eucaliptos
qué sería del mundo
sin que estés corriendo la cortina
para decirle adiós
y contigo se vaya a destejer el hilo
de los estambres
una noche cualquiera

©Antonio Arroyo Silva
III
Te fuiste con la niebla a engañar a tus ojos
buscando otra mirada.
Te fuiste con la luz a cazar mariposas
y cazaste tus ojos.
Felonía de ser: asumir el fulgor:
renegar de la sombra.

Antonio Arroyo Silva 

Caballo de la luz, El Vigía Editora, Santa Cruz de Tenerife, 2010.