August Rodin realizo este monumental grupo escultórico a partir de que en 1880 recibió el encargo para el futuro Museo de Artes Decorativas de París. El proyecto quedo cancelado y el escultor estuvo trabajando en esta puerta hasta su muerte en 1917. Mide 6 metros de altura, 4 de ancho y 1 de profundidad y contiene 180 figuras. La iconografía esta basada en la Divina Comedia de Dante y el poema de Baudelaire Las Flores del Mal. Rodin solo realizo una versión en yeso, después de su muerte se realizaron tres copias en bronce que están en diferentes museos. Una obra sencillamente impresionante.
Fonte: http://www.agaudi.wordpress.com/
quinta-feira, 11 de março de 2010
Wilfred Owen se alistó como voluntario en 1915, en plena Primera Guerra mundial (Gran Guerra, la llamaban entonces) Después de algunas experiencias en batalla se le diagnostico trastorno de estrés postraumático y se le ingreso en un hospital en Edimburgo. Allí conoció al poeta Siegfried Sasson que le animó y ayudó a escribir su propia poesía. En 1918 volvió al servicio activo siendo muerto menos de una semana antes de que se firmase el armisticio. Owen retrata a la perfección el horror de la guerra, la primera guerra moderna, la primera en utilizar metralletas, cañones de enorme calibre y en abundancia, el uso de la aviación, el uso de gas mostaza, las trincheras inamovibles en una horrible guerra de posicionamiento. Sucia, interminable, pasando hambre, frío y penurias. El titulo de este poema esta sacado de unos versos del poeta latino Horacio. La versión castellana es de Miguel Imbelecio Delatorre.
DULCE ET DECORUM EST.
Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos,
renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo,
hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta
y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos;
Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas
Que los cansados cañones de calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.
“¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!”; un éxtasis de desconcierto,
Poniéndonos los toscos cascos justo a tiempo;
Pero alguien aún estaba gritando y tropezando
Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva…
Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde,
Como en un mar verde le vi ahogarse.
En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada,
Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.
Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar
Tras la carreta en la que lo pusimos,
Y mirar sus blancos ojos moviéndose
En su desmayada cara, como un endemoniado.
Si pudieses escuchar a cada traqueteo
El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones,
Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito
De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes,
Amigo mío, no volverías a decir con ese alto idealismo
A los ardientes jóvenes sedientos de gloria
La vieja mentira: “Dulce et decorum est pro patria mori”.
Wilfred Owen
Los versos de Horacio dicen así:
“DULCE ET DECORUM EST PRO PATRIA MORI:
mors et fugacem persequitur virum
nec parcit imbellis iuventae
poplitibus timidove tergo.”
(DULCE Y HONROSO ES MORIR POR LA PATRIA:
la muerte persigue al hombre que huye
y no perdona de una juventud cobarde
ni las rodillas ni la temerosa espalda)
fonte: http ://www.agaudi.wordpress.com
DULCE ET DECORUM EST.
Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos,
renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo,
hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta
y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos;
Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas
Que los cansados cañones de calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.
“¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!”; un éxtasis de desconcierto,
Poniéndonos los toscos cascos justo a tiempo;
Pero alguien aún estaba gritando y tropezando
Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva…
Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde,
Como en un mar verde le vi ahogarse.
En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada,
Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.
Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar
Tras la carreta en la que lo pusimos,
Y mirar sus blancos ojos moviéndose
En su desmayada cara, como un endemoniado.
Si pudieses escuchar a cada traqueteo
El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones,
Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito
De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes,
Amigo mío, no volverías a decir con ese alto idealismo
A los ardientes jóvenes sedientos de gloria
La vieja mentira: “Dulce et decorum est pro patria mori”.
Wilfred Owen
Los versos de Horacio dicen así:
“DULCE ET DECORUM EST PRO PATRIA MORI:
mors et fugacem persequitur virum
nec parcit imbellis iuventae
poplitibus timidove tergo.”
(DULCE Y HONROSO ES MORIR POR LA PATRIA:
la muerte persigue al hombre que huye
y no perdona de una juventud cobarde
ni las rodillas ni la temerosa espalda)
fonte: http ://www.agaudi.wordpress.com
vide cor meum
Y pensando en ella,
Me sorprendió un suave sueño
Ego dominus tuus, (Yo soy tu Dios)
Vide cor meum. (Mira tu corazón.)
Y este corazón ardiendo
Cor meum. (Es tu corazón.)
Ella con humildad comía temerosa:
Luego yo lo vi marchar llorando.
La alegría se convertía
en amargo llanto.
Estoy en paz
mi corazón.
Estoy en paz.
Mira mi corazón.
Patrick Cassidy
El irlandés Patrick Cassidy compuso esta maravillosa cancion, Vide Cor Meum, para la pelicula Hannibal, la continuación de El silencio de los corderos. Esta basaba en un soneto que aparece en la primera obra de Dante Alighieri: la Vita Nuova. También suena en otra pelicula de Ridley Scott, El Reino de los Cielos.
fonte :http://agaudi.wordpress.com/
Me sorprendió un suave sueño
Ego dominus tuus, (Yo soy tu Dios)
Vide cor meum. (Mira tu corazón.)
Y este corazón ardiendo
Cor meum. (Es tu corazón.)
Ella con humildad comía temerosa:
Luego yo lo vi marchar llorando.
La alegría se convertía
en amargo llanto.
Estoy en paz
mi corazón.
Estoy en paz.
Mira mi corazón.
Patrick Cassidy
El irlandés Patrick Cassidy compuso esta maravillosa cancion, Vide Cor Meum, para la pelicula Hannibal, la continuación de El silencio de los corderos. Esta basaba en un soneto que aparece en la primera obra de Dante Alighieri: la Vita Nuova. También suena en otra pelicula de Ridley Scott, El Reino de los Cielos.
fonte :http://agaudi.wordpress.com/
Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual
ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien
ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud
ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función
ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar
ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
Mario Benedetti
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual
ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien
ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud
ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función
ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar
ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
Mario Benedetti
VELETA
Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.
Pones roja la luna
y sollozantes
de álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
Llegás sobre mi carne
temboloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante.
¡Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Asilios destilados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
Tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.
Las cosas que se van no vuelven nunca,
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡Es inútil quejarse!
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Federico Garcia Lorca
Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.
Pones roja la luna
y sollozantes
de álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
Llegás sobre mi carne
temboloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante.
¡Oh pulidor de estrellas!
Pero vienes
demasiado tarde.
Mi almario está musgoso
y he perdido la llave.
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Asilios destilados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
Tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.
Las cosas que se van no vuelven nunca,
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse.
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡Es inútil quejarse!
Sin ningún viento,
¡hazme caso!,
gira, corazón;
gira, corazón.
Federico Garcia Lorca
sexta-feira, 5 de março de 2010
CAMBODIA. Phnom Penh. Genocide museum of Tuol sleng, situated in a school transformed into an interrogation center by the Khmer Rouge. Dismantling of a map made by Vann Nath, one of two survivors of Tuol Sleng, in 1979 and made of skulls collected from nearby Choeung Ek Killing Field.
The Khmer Rouge, led by Pol Pot, was blamed for one of the worst horrors of the 20th century. At least 1.7 million people - nearly one-quarter of Cambodia's population - died under the regime, from execution, disease, starvation and overwork.
The first accused, Kaing Guek Eav, alias Duch, was in charge of the S21 interrogation center, a prison converted from a school. At the prison, men, women and children were shackled to iron beds and tortured before they were beaten to death. He is charged with crimes against humanity. His verdict will be pronounced within the next couple of months. Nuon Chea, Khieu Samphan, Ieng Sary and his wife Ieng Thirith, all the remaining top leaders of the 'Angkar' (the Organisation), are waiting in their cell for their trial to begin. They are charged with crimes against humanity and genocide
terça-feira, 2 de março de 2010
domingo, 28 de fevereiro de 2010
sábado, 27 de fevereiro de 2010
quarta-feira, 24 de fevereiro de 2010
terça-feira, 23 de fevereiro de 2010
sábado, 20 de fevereiro de 2010
domingo, 14 de fevereiro de 2010
Maria , a Psicanálise e a Poesia
entendo a Poesia como
instituinte e para além das instituições já
existentes. Ela é uma espécie de É da Coisa (termo
Lacaniano), porque pré-existe à percepção. Através da
psicanálise encontramos elementos que abrem caminho
para a descoberta, compreensão e incorporação da
poesia. mas ela é algo de sublime, soberano e
independente,além da onipotência de que dispõe - que
não é dada ao homem enquanto tal mas tão somente
enquanto enlevado momentaneamente(um momento que
independe do tempo em si) por ela a uma espécie de
"estado de todo ou tao" - que explica o fato, por
exemplo, de um sujeito iletrado (vide Caedmon ou,mais
próximos, muitos poetas dos rincões brasileiros, que o
são de fato, poetas).
A psicanálise é um interessante sistema de pensamento
sobre a palavra, sobre o ser e tudo o que o esteja
ligado ao ser do ser (o eu/outro/tempo/espaço/cultura
etc). Possui inteligibilidade por meio do estudo de
conceitos,técnicas e sobretudo interesse pela palavra
e seus desdobramentos. A Poesia abarca qualquer coisa
por onde passa e passa por onde quer e se mostra à
sensibilidades, tornando-se explícita conforme a
qualidade da expressão de quem toma a pulso a tarefa.
Como disse,compreendo e achei ótimo o texto. A poesia
é, a meu ver, algo quase assim como um de Deus!
Maria José de Menezes
instituinte e para além das instituições já
existentes. Ela é uma espécie de É da Coisa (termo
Lacaniano), porque pré-existe à percepção. Através da
psicanálise encontramos elementos que abrem caminho
para a descoberta, compreensão e incorporação da
poesia. mas ela é algo de sublime, soberano e
independente,além da onipotência de que dispõe - que
não é dada ao homem enquanto tal mas tão somente
enquanto enlevado momentaneamente(um momento que
independe do tempo em si) por ela a uma espécie de
"estado de todo ou tao" - que explica o fato, por
exemplo, de um sujeito iletrado (vide Caedmon ou,mais
próximos, muitos poetas dos rincões brasileiros, que o
são de fato, poetas).
A psicanálise é um interessante sistema de pensamento
sobre a palavra, sobre o ser e tudo o que o esteja
ligado ao ser do ser (o eu/outro/tempo/espaço/cultura
etc). Possui inteligibilidade por meio do estudo de
conceitos,técnicas e sobretudo interesse pela palavra
e seus desdobramentos. A Poesia abarca qualquer coisa
por onde passa e passa por onde quer e se mostra à
sensibilidades, tornando-se explícita conforme a
qualidade da expressão de quem toma a pulso a tarefa.
Como disse,compreendo e achei ótimo o texto. A poesia
é, a meu ver, algo quase assim como um de Deus!
Maria José de Menezes
sexta-feira, 12 de fevereiro de 2010
PRETO NO BRANCO – A associação com o nazismo é imediata, mesmo que o filme seja ambientado às vésperas da 1.ª Guerra e não da 2.ª: ideia foi ampliar a análise, em vez de limitar a um só fato histórico
Michael Haneke não anda muito receptivo para comentar a indicação de seu filme A Fita Branca, que estreia hoje no Brasil, para concorrer ao Oscar. As perguntas foram enviadas à produção, para complementar a entrevista feita em Cannes no ano passado, mas a própria assessoria avisa: “Ele está cansado.” Talvez não seja só isso. A Palma de Ouro e a dupla premiação – melhor filme e diretor – pela Academia Europeia de Cinema já referendam A Fita Branca. A Academia de Hollywood apenas confirma as possibilidades de Haneke ao indicá-lo para o Oscar de melhor filme estrangeiro. Para muitos críticos, A Fita é o filme com mais chances. O quadro poderá mudar, como sempre ocorre no Oscar, mas as bolsas de apostas estão com Haneke. Sobre o filme, leiam o que disse o diretor, em Cannes, às vésperas de receber a Palma de Ouro de 2009, que lhe foi entregue pela própria presidente do júri, a atriz – hanekiana – Isabelle Huppert.
Seus filmes sempre tratam da violência nas relações interpessoais e sociais, mas por que viajar agora ao passado, para mostrar a violência numa pequena cidade da Alemanha no começo do século passado?
Existem muitos filmes sobre a Alemanha durante o nazismo, mas quase nunca se fala no período anterior. Queria justamente tratar dessa fase ignorada, mas que é fundamental. Após a derrota na 1.ª Guerra, foi ali que a Alemanha gestou o nazismo e (Adolf) Hitler apenas se beneficiou das circunstâncias da época. Como você disse, meus filmes mostram a violência, mas não é porque eu goste disso ou tenha prazer. Como cria da civilização judaico-cristã, eu também carrego a minha culpa, e não é porque seja pessoalmente malvado e precise de redenção. Queria muito falar sobre o pré-nazismo e como uma sociedade repressora deformou a mentalidade de uma geração que aderiu sem autocrítica aos ideais de Hitler. Mas a ideia, falando de crianças, nunca foi fazer só um filme sobre as origens do nazismo. Gostaria que as pessoas vissem A Fita Branca como um filme sobre a perversão dos ideais. Uma educação muito rígida leva à deformação e ao fanatismo. Temos aí a origem não só do nazismo, mas do terrorismo, que tanto aflige o mundo moderno.
Você chegou a considerar outro título, A Mão Direita de Deus…
A Fita Branca evoca um ideal de pureza, mas A Mão Direita… é como essas crianças se achavam. Elas foram educadas assim, incorporaram todas as leis, foram preparadas para vigiar e punir. Não há nada pior que isso. É a origem do fundamentalismo.
Como se documentou para o filme?
Não é muito difícil. Hoje em dia, com as ferramentas da internet, você pode pesquisar na rede sobre não importa o quê. Naturalmente que é arriscado acreditar em tudo que se lê, mas com acuidade é possível descobrir coisas muito interessantes. A pesquisa foi mais extensa. Entrevistei historiadores, psicanalistas, li livros. O filme não pretende ser uma leitura psicanalítica sobre a origem do nazismo, mas o mito do pai autoritário o percorre, com certeza.
É seu filme mais bonito, do ponto de vista plástico. Por que escolheu o preto e branco?
Queria fazer um filme em preto e branco e este me pareceu perfeito, por vários motivos. Como você diz, o preto e branco é muito bonito, rigoroso, não distrai o olho, mas tem mais. Minhas fontes de pesquisa incluíram fotos da época e jornais. Todo esse material era em preto e branco e eu podia ver como a tessitura da imagem colava à gravidade do material. A Fita Branca não teria sido a mesma coisa, se fosse filmado em cores.
Como você escolheu os atores, as crianças especialmente?
Foi o trabalho de casting mais extenso da minha carreira. Na realidade, passei mais de seis meses só entrevistando crianças. O primeiro critério foi buscar atores, infantis e adultos, que se assemelhassem, fisicamente, às pessoas das fotos que serviam como fontes de pesquisas. Mas, naturalmente, só a semelhança não basta. É preciso testar a sensibilidade, o talento. Testamos milhares de crianças até chegar à seleção. Para os papeis dos adultos, escolhi atores com quem já havia trabalhado ou cujo trabalho conhecia. E mesmo assim foi preciso integrar os profissionais e os não profissionais. Foi um dos desafios de A Fita Branca, mas creio que o resultado superou a expectativa.
Crítica de A Fita Branca
Luiz Zanin Oricchio – O Estado SP
Com A Fita Branca, Michael Haneke nos convida a pensar na eficácia da alegoria em matéria de arte. O processo consiste em apresentar um objeto ou conjunto de fatos para, na verdade, simbolizar outra coisa. É uma maneira indireta de pensar, muito útil sob regimes fortes, quando a “mensagem” explícita pode custar a pele ao seu autor. Filmes alegóricos pulularam no Brasil da ditadura, como também em outros países que viveram períodos obscuros. O surpreendente é que, muitas vezes, esse falar enviesado surte mais efeito do que se tudo fosse dito às claras. O que levou Jorge Luis Borges a dizer que a censura era útil porque obrigava o artista a apurar o estilo. Provocação, claro.
É interessante ter isso em mente quando se for analisar este belo filme. Isso porque os acontecimentos descritos em preto e branco impecável e técnica narrativa rigorosa têm sido associados com demasiada facilidade à ascensão do nazismo. Na trama, há um barão poderoso e seus empregados submissos ao extremo, um médico quase tão autoritário quando o proprietário de terras, uma parteira e seu filho doente, o pastor protestante de moral rígida, crimes, muito falatório, e uma população infantil cheia de tédio e rancor.
A Fita Branca parece mesmo descrever esse caldo de cultura propício a regimes fortes. A associação com o nazismo é imediata, mesmo que o filme seja ambientado às vésperas da 1ª Guerra Mundial e não da 2ª. O que talvez seja uma sugestão para ampliar a análise, expandi-la ao invés de circunscrevê-la a um fato histórico determinado. Mesmo porque ninguém até hoje foi capaz de circunscrever “causas” da ascensão de Hitler, origem da maior tragédia do século passado. Essas causas são múltiplas e, entre elas, provavelmente, estaria uma determinada disposição psicológica do povo alemão naquele período específico.
Mas é possível que, ao tirar os fatos que narra da vizinhança imediata da ascensão de Hitler, Haneke tenha em mente buscar as raízes não do nazismo apenas, mas de outras formas de totalitarismo. Nesse formato geral, entrariam manifestações do mesmo fenômeno do qual o nazismo foi protótipo. Nazismo de um lado, stalinismo de outro, e também formas arcaicas e contemporâneas de intolerância, civil ou religiosa ? todas elas bebendo na fonte comum do ressentimento, manipulado pelo dono do poder na ocasião.
Com essa visão ampliada em mente, o filme também cresce. Não mais o consideramos como alusão a um fato datado e que, por terrível que tenha sido, com pouca chance histórica de se repetir. Ele nos serve também como lembrete e dica sobre o presente. Ainda mais que esse presente se mostra tão contraditório quanto o de períodos turvos do passado. Por um lado, temos a ilusão de uma sociedade livre, permeável e mesmo permissiva. Porosa por todos os meios, incluindo a moderna tecnologia de informação. Por outro lado, porém, essa mesma sociedade “aberta” apresenta uma propensão ao controle social (em nome da segurança) ao moralismo e à intriga que nada fica a dever ao ambiente do vilarejo alemão de começo do século 20 descrito por Haneke em A Fita Branca.
Michael Haneke não anda muito receptivo para comentar a indicação de seu filme A Fita Branca, que estreia hoje no Brasil, para concorrer ao Oscar. As perguntas foram enviadas à produção, para complementar a entrevista feita em Cannes no ano passado, mas a própria assessoria avisa: “Ele está cansado.” Talvez não seja só isso. A Palma de Ouro e a dupla premiação – melhor filme e diretor – pela Academia Europeia de Cinema já referendam A Fita Branca. A Academia de Hollywood apenas confirma as possibilidades de Haneke ao indicá-lo para o Oscar de melhor filme estrangeiro. Para muitos críticos, A Fita é o filme com mais chances. O quadro poderá mudar, como sempre ocorre no Oscar, mas as bolsas de apostas estão com Haneke. Sobre o filme, leiam o que disse o diretor, em Cannes, às vésperas de receber a Palma de Ouro de 2009, que lhe foi entregue pela própria presidente do júri, a atriz – hanekiana – Isabelle Huppert.
Seus filmes sempre tratam da violência nas relações interpessoais e sociais, mas por que viajar agora ao passado, para mostrar a violência numa pequena cidade da Alemanha no começo do século passado?
Existem muitos filmes sobre a Alemanha durante o nazismo, mas quase nunca se fala no período anterior. Queria justamente tratar dessa fase ignorada, mas que é fundamental. Após a derrota na 1.ª Guerra, foi ali que a Alemanha gestou o nazismo e (Adolf) Hitler apenas se beneficiou das circunstâncias da época. Como você disse, meus filmes mostram a violência, mas não é porque eu goste disso ou tenha prazer. Como cria da civilização judaico-cristã, eu também carrego a minha culpa, e não é porque seja pessoalmente malvado e precise de redenção. Queria muito falar sobre o pré-nazismo e como uma sociedade repressora deformou a mentalidade de uma geração que aderiu sem autocrítica aos ideais de Hitler. Mas a ideia, falando de crianças, nunca foi fazer só um filme sobre as origens do nazismo. Gostaria que as pessoas vissem A Fita Branca como um filme sobre a perversão dos ideais. Uma educação muito rígida leva à deformação e ao fanatismo. Temos aí a origem não só do nazismo, mas do terrorismo, que tanto aflige o mundo moderno.
Você chegou a considerar outro título, A Mão Direita de Deus…
A Fita Branca evoca um ideal de pureza, mas A Mão Direita… é como essas crianças se achavam. Elas foram educadas assim, incorporaram todas as leis, foram preparadas para vigiar e punir. Não há nada pior que isso. É a origem do fundamentalismo.
Como se documentou para o filme?
Não é muito difícil. Hoje em dia, com as ferramentas da internet, você pode pesquisar na rede sobre não importa o quê. Naturalmente que é arriscado acreditar em tudo que se lê, mas com acuidade é possível descobrir coisas muito interessantes. A pesquisa foi mais extensa. Entrevistei historiadores, psicanalistas, li livros. O filme não pretende ser uma leitura psicanalítica sobre a origem do nazismo, mas o mito do pai autoritário o percorre, com certeza.
É seu filme mais bonito, do ponto de vista plástico. Por que escolheu o preto e branco?
Queria fazer um filme em preto e branco e este me pareceu perfeito, por vários motivos. Como você diz, o preto e branco é muito bonito, rigoroso, não distrai o olho, mas tem mais. Minhas fontes de pesquisa incluíram fotos da época e jornais. Todo esse material era em preto e branco e eu podia ver como a tessitura da imagem colava à gravidade do material. A Fita Branca não teria sido a mesma coisa, se fosse filmado em cores.
Como você escolheu os atores, as crianças especialmente?
Foi o trabalho de casting mais extenso da minha carreira. Na realidade, passei mais de seis meses só entrevistando crianças. O primeiro critério foi buscar atores, infantis e adultos, que se assemelhassem, fisicamente, às pessoas das fotos que serviam como fontes de pesquisas. Mas, naturalmente, só a semelhança não basta. É preciso testar a sensibilidade, o talento. Testamos milhares de crianças até chegar à seleção. Para os papeis dos adultos, escolhi atores com quem já havia trabalhado ou cujo trabalho conhecia. E mesmo assim foi preciso integrar os profissionais e os não profissionais. Foi um dos desafios de A Fita Branca, mas creio que o resultado superou a expectativa.
Crítica de A Fita Branca
Luiz Zanin Oricchio – O Estado SP
Com A Fita Branca, Michael Haneke nos convida a pensar na eficácia da alegoria em matéria de arte. O processo consiste em apresentar um objeto ou conjunto de fatos para, na verdade, simbolizar outra coisa. É uma maneira indireta de pensar, muito útil sob regimes fortes, quando a “mensagem” explícita pode custar a pele ao seu autor. Filmes alegóricos pulularam no Brasil da ditadura, como também em outros países que viveram períodos obscuros. O surpreendente é que, muitas vezes, esse falar enviesado surte mais efeito do que se tudo fosse dito às claras. O que levou Jorge Luis Borges a dizer que a censura era útil porque obrigava o artista a apurar o estilo. Provocação, claro.
É interessante ter isso em mente quando se for analisar este belo filme. Isso porque os acontecimentos descritos em preto e branco impecável e técnica narrativa rigorosa têm sido associados com demasiada facilidade à ascensão do nazismo. Na trama, há um barão poderoso e seus empregados submissos ao extremo, um médico quase tão autoritário quando o proprietário de terras, uma parteira e seu filho doente, o pastor protestante de moral rígida, crimes, muito falatório, e uma população infantil cheia de tédio e rancor.
A Fita Branca parece mesmo descrever esse caldo de cultura propício a regimes fortes. A associação com o nazismo é imediata, mesmo que o filme seja ambientado às vésperas da 1ª Guerra Mundial e não da 2ª. O que talvez seja uma sugestão para ampliar a análise, expandi-la ao invés de circunscrevê-la a um fato histórico determinado. Mesmo porque ninguém até hoje foi capaz de circunscrever “causas” da ascensão de Hitler, origem da maior tragédia do século passado. Essas causas são múltiplas e, entre elas, provavelmente, estaria uma determinada disposição psicológica do povo alemão naquele período específico.
Mas é possível que, ao tirar os fatos que narra da vizinhança imediata da ascensão de Hitler, Haneke tenha em mente buscar as raízes não do nazismo apenas, mas de outras formas de totalitarismo. Nesse formato geral, entrariam manifestações do mesmo fenômeno do qual o nazismo foi protótipo. Nazismo de um lado, stalinismo de outro, e também formas arcaicas e contemporâneas de intolerância, civil ou religiosa ? todas elas bebendo na fonte comum do ressentimento, manipulado pelo dono do poder na ocasião.
Com essa visão ampliada em mente, o filme também cresce. Não mais o consideramos como alusão a um fato datado e que, por terrível que tenha sido, com pouca chance histórica de se repetir. Ele nos serve também como lembrete e dica sobre o presente. Ainda mais que esse presente se mostra tão contraditório quanto o de períodos turvos do passado. Por um lado, temos a ilusão de uma sociedade livre, permeável e mesmo permissiva. Porosa por todos os meios, incluindo a moderna tecnologia de informação. Por outro lado, porém, essa mesma sociedade “aberta” apresenta uma propensão ao controle social (em nome da segurança) ao moralismo e à intriga que nada fica a dever ao ambiente do vilarejo alemão de começo do século 20 descrito por Haneke em A Fita Branca.
sábado, 6 de fevereiro de 2010
Soneto para un tango en la nochecita
Quién se lo dijo todo al tango querenciero
cuya dulzura larga con amor se detuvo
frente a unos balconcitos de destino modesto
de ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo ?
.
Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero
que vislumbré hace meses en un vago suburbio
y entre cuyos tapiales hubo todo el poniente ...
Lo cierto es que al oírlo te quise más que nunca
.
Arrimado a la música me quedé en la vereda
frente a la sola luna ..... corazón de la calle
y entre el viento larguero que pasó arreando noche
.
El infinito tango me llevaba hacia todo
A las estrellas nuevas ... Al azar de ser hombre
y a ese claro recuerdo que buscan bien mis ojos
Jorge Luis Borges
Caras y Caretas – 3 marzo 1926
cuya dulzura larga con amor se detuvo
frente a unos balconcitos de destino modesto
de ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo ?
.
Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero
que vislumbré hace meses en un vago suburbio
y entre cuyos tapiales hubo todo el poniente ...
Lo cierto es que al oírlo te quise más que nunca
.
Arrimado a la música me quedé en la vereda
frente a la sola luna ..... corazón de la calle
y entre el viento larguero que pasó arreando noche
.
El infinito tango me llevaba hacia todo
A las estrellas nuevas ... Al azar de ser hombre
y a ese claro recuerdo que buscan bien mis ojos
Jorge Luis Borges
Caras y Caretas – 3 marzo 1926
sexta-feira, 22 de janeiro de 2010
domingo, 17 de janeiro de 2010
Haiti
Não foi o medo do vodu que ajudaram a expulsar os franceses se fosse assim isso aconteceria também no Daomé(Benin)posteriormente.
Foi a luta de uma nação contra um império que vivia uma contradição ( os herdeiros da revolução francesa apoiando a escravidão? é claro que os milicos não estavão nem aí, mas pra que atravessar o oceano para morrer tão longe da pátria )
Olvidamos jamais da inportância para os movimentos abolicionistas da Independência do Haiti que venceu Napoleão desanimando-o a manter colonias (Louisiana vendida a poucos centavos o acre para os EUA)na América.
Wilso Roberto Nogueira
Foi a luta de uma nação contra um império que vivia uma contradição ( os herdeiros da revolução francesa apoiando a escravidão? é claro que os milicos não estavão nem aí, mas pra que atravessar o oceano para morrer tão longe da pátria )
Olvidamos jamais da inportância para os movimentos abolicionistas da Independência do Haiti que venceu Napoleão desanimando-o a manter colonias (Louisiana vendida a poucos centavos o acre para os EUA)na América.
Wilso Roberto Nogueira
Elite Política no Haiti
O Haiti nunca teve um Estado foram alguns projetos e incontáveis governos, pois isso interessava a predação do país e sua elite eurocentrica introjetada de preconceitos contra a maior parte do povo encastelou-se numa “Versalhes” tropical abandonando a massa negra a sua própria sorte e instrumentalizando suas crenças contra elas próprias. Escolas , hospitais,saneamento não surge de forma espontânea pracisa da intervenção da elite politica detentora do poder , a qual estava satisfeita enviando os seus à Europa e depois aos EUA .
Wilson Roberto Nogueira
Wilson Roberto Nogueira
Haiti
"Enquanto a cor da pele for mais importante que o brilho dos olhos, haverá guerra." (Bob Marley)
"O Marley se refere ao brilho dos olhos, talvez se referindo à vivacidade do olhar, que é o espelho da alma, como já disse alguém que não lembro agora"
Correto Vini,pulou a aparencia e foi logo na essência.coisas tão simples e verdadeiras,de tão cristalinas que muitos não veem.As pessoas não se olham com olhos de ver.Não dá lucro ou ainda vivemos como nossos ancestrais e haja borduna pra quem não é da nossa tribo ou entende nossos grunhidos.O Haiti no meio ao desespero da decomposição ainda nos preenche de humanidade cristã mas tem muita bandeira querendo fincar bondade e prestigio vulgo poder. qual a bandeira tem o cabo maior ?espero que não afundem aquele canto de ilha .Cada dia são menos vidas .cada sede ou fome mais violência.apressemo-nos a olhar o briolhar dos olhos enquanto ainda brilham.
Graças a revolução tecnológica as pessoas ficaram mais próximas ,todos somos vizinhos não importa o continente!A ajuda extra governamental é maior do que de muitos países.e alguns países preocupados com seu prestigio e poder na região atropelam os esforços de outros , todos querendo ajudar ;muitas mãos sobre um pedaço de ilha tão pequena a ameaçar de afundamento a esperança.
Wilson Roberto Nogueira
"O Marley se refere ao brilho dos olhos, talvez se referindo à vivacidade do olhar, que é o espelho da alma, como já disse alguém que não lembro agora"
Correto Vini,pulou a aparencia e foi logo na essência.coisas tão simples e verdadeiras,de tão cristalinas que muitos não veem.As pessoas não se olham com olhos de ver.Não dá lucro ou ainda vivemos como nossos ancestrais e haja borduna pra quem não é da nossa tribo ou entende nossos grunhidos.O Haiti no meio ao desespero da decomposição ainda nos preenche de humanidade cristã mas tem muita bandeira querendo fincar bondade e prestigio vulgo poder. qual a bandeira tem o cabo maior ?espero que não afundem aquele canto de ilha .Cada dia são menos vidas .cada sede ou fome mais violência.apressemo-nos a olhar o briolhar dos olhos enquanto ainda brilham.
Graças a revolução tecnológica as pessoas ficaram mais próximas ,todos somos vizinhos não importa o continente!A ajuda extra governamental é maior do que de muitos países.e alguns países preocupados com seu prestigio e poder na região atropelam os esforços de outros , todos querendo ajudar ;muitas mãos sobre um pedaço de ilha tão pequena a ameaçar de afundamento a esperança.
Wilson Roberto Nogueira
A Menina Amarela
Havia oito dias, Pedro de Alencar, aquele rapaz tão distinto e com uma posição invejável, ia seguidamente à casa de Flora Berta. Toda a roda estava admirada. Pedro – criatura feita de aristocracias inatas, cultor de elegâncias, encafuado num conventilho da Cidade Nova, entre mulheres de má vida, apaixonado pela Flora Berta, gordinha e vulgar nos seus vinte anos! Parecia impossível! Era decerto um novo vício, mais uma esquisitice moral.
Depois, Flora, curioso ser de instinto, tinha um amante, sujeito forte e carnudo, em casa a noite e o dia; e mais uma tropa de amigos íntimos que se aproveitavam dos esquecimentos da proprietária; para almoçar, jantar, dormir e, sempre que havia ocasião, amar. Não! Era impossível. Entretanto, Pedro de Alencar estava cada vez mais preso, e ao encontrar um dos seus mais acirrados amigos, deu a solução do enigma daquela atração.
- É esplêndido, filho, de inconsciência moral! Não imaginas a atmosfera permanente de animalidade vestida. Há meia dúzia de mulheres que só pensam nos homens, uma caterva de homens a galopar pelos corredores. E tudo, até os móveis, parecem gritar a falta de vergonha. Com um mês de estadia naquela casa, fica-se a perguntar onde está o pudor. Realmente, existe o pudor? Existiu mesmo? Estou de observação, meio alegre e meio triste.
A casa em que Pedro de Alencar estava de observação tinha no quarto da frente Flora Berta, com uma cama quebrada, um sofá servindo de toilete e as fotografias e os cartões postais dos seus apaixonados, pregados a tacha pelas paredes. As paredes estavam cobertas dessa ilustração amorosa e edificante. No quarto pegado, morava a Rosinha da Gruma, uma pobre mulher de boca mole e dentadura postiça, que se fizera especialista em amar meninos. Tinha talvez trinta permanentes, dos treze aos dezoito anos, que lhe levavam os magros vinténs, ardendo de devotamento e choravam quando se viam preteridos pelo mais velho, bela envergadura de atleta, cujo primeiro e único carinho fora a aplicação de uma sova tremenda. Na alcova pegada, morava um tipozinho franzino e pintado, a Formiga, apaixonada por um adolescente belo como o Perseu de Benevenuto, e no quarto da sala de jantar, rebaixada por falta de pagamento, Nina Banez, ex-cantora de café-concerto, subitamente empolada pelas caretas de um cômico jovem chamado Andrade. Ainda para os fundos moravam a velha mãe de Flora, com um tipo valentaço, que lhe batia diariamente, o irmão de Flora, ser ambíguo e serpentino, e a criada – uma criada baiana, sempre envolta num chalé e fumando certo cachimbo tão comprido, que parecia mais um narguilé.
Esse pessoal fazia ponto de reunião na estreita casa de jantar, onde, além da mesa, de um guarda-comida e da bilha de barro, havia uma lousa negra, em que se expunham os nomes das pessoas devedoras. Para passar aos quartos, passava-se por ali. Quartos havia que exigiam mesmo a passagem por outro. De modo que de repente, na conversa animada, havia um silêncio. Era alguém que entrava.
- D. Rosinha está?
Se era conhecido, o silêncio transformava-se em alarido.
- Ora, entra, deixa de partes!
Se era coisa nova, ou havia complicações, uma companheira dizia sempre:
- Vou ver.
Ia apenas prevenir. O que estava, saía por outra porta a vir tomar cerveja, e a Rosinha aparecia calma e sorridente:
- Só agora, seu mau! Estou à espera há tanto tempo!…
As damas estavam sempre em roupão, ou em camisa, os homens à frescata. A noite, assim por volta de uma hora da manhã, quando voltavam do teatro e dos cafés, organizavam-se ceias súbitas. Cada rapaz ia comprar uma coisa. Alguns, quando não tinham dinheiro nem para isso, vestiam as camisas das damas e ordenavam os outros com ares dominadores.
Pedro de Alencar assistia às cenas desenfreadas com um excelente bom humor. A princípio Flora Berta fazia sair o rapaz vigoroso por um dos quartos, para não se encontrarem. Pedro deu com o rapaz um dia à porta…
- O Sr. Francisco?
- As suas ordens.
- Subamos juntos.
- Parece-me…
- Nada mais interessante.
O Sr. Francisco subiu. Foi um acontecimento. Entre Francisco e Pedro, Flora Berta irradiava de orgulho e de prazer. Francisco era a sua satisfação física. Pedro o seu apetite de efeito. O segundo era mostrado como se mostra um colar de preço; o outro era invejado como um jantar sempre quente. E, verdadeiramente repartida, pendida para Pedro, com as mãos para Francisco, parecia felicíssima. De resto, embaixo, o automóvel de Pedro carbunculava na treva, e ela não resistia em ir correr a imensa Avenida do Mangue, um manto apenas sobre as espáduas nuas como Frinéia, só com o seu homem de luxo…
As conversas gerais nunca eram de uma inteira cordialidade. De suscetibilidade grande, essas damas zangavam-se por qualquer coisa, umas com as outras. Um vocabulário assustador surgia, portas batiam, gritos, ameaças de conflito. De vez em quando o ardente sustentador da mãe da dona da casa aparecia alcoolizado, com um punhal formidável, querendo matar toda a gente. As mulheres atiravam-se às janelas, pedindo socorro, e como a delegacia era próxima, minutos depois, soldados de espadagão trepavam escada acima, prestes aprender todos os presentes. Como, porém, o delegado tinha uma especial amizade a Flora Berta, tudo continuava na mesma. E ela vociferava indignada:
- Canalhas! Se não fosse eu, estava tudo preso!
Mas o agradável eram as tardes e as noites passadas na sua alcova paupérrima. Berta fechava-se por dentro, farta daquela vida, querendo uma casinha com palmeiras e canários. De um lado Francisco, sempre enleado, sorria; de outro, Pedro, muito alegre, fazia-lhe perguntas, e ela deitada, ria a morrer e contava coisas, como desde criança imaginara ser raptada, a fuga aos quatorze anos com o marido, um barbeiro, aliás, meio tolo, o abandono da casa por causa dos ciúmes da mamã, a quem sustentava.
- Afinal, sempre é mãe, não achas?
Depois tinha ternuras de voz:
- Na minha vida, até agora não tinha gostado de ninguém.
- E agora?
- Agora gosto de vocês dois.
E piscava os olhos para o Francisco, se Pedro estava voltado, tendo o cuidado de significar por um sinal qualquer a Pedro a sua preferência. O Sr. Francisco talvez acreditasse. Pedro divertia-se, amando, afinal, como devia amar essa criaturinha, ingênua, apesar de perdidíssima naquele ambiente de crápula. Era dos que se contentam com o que as mulheres dão, achando-as sempre generosas, por piores que elas sejam. E isso dava-lhe em pouco tempo uma enorme vantagem sobre todos os outros.
- Duvido! bradava ele.
- Juro!
- E estes retratos todos?
Ela então contava a história e as particularidades de cada um daqueles cavalheiros, ia buscar as cartas para lerem alto, rindo. Um dia, Pedro propôs o degolamento geral do exército de fotografias.
- Apoiado! fez com uma alegria terrível o Sr. Francisco.
- Não! não! clamava Flora Berta, louca de riso com a idéia do julgamento e da morte dos retratos.
Horas depois as paredes estavam nuas e Pedro sentia aquele misto de contentamento e de tristeza que tem todo o homem moderno, quando irreparavelmente o mundo lhe mostra o vácuo dos sentimentos. Era inacreditável! Não sentiam aqueles seres, não pensavam, não tinham um toque que os díferençasse dos animais, e pareciam felizes e viviam. Talvez fosse melhor não sentir, porque o pudor é a diferenciação do homem, e aqueles sem pudor viviam radiantes. Nenhum deles teria ao menos um laivo de decoro d’alma?
Talvez tivesse, mas tão apagado, tão liquefeito, e com certeza tão extemporâneo! Os homens pareciam ir ali despir a vergonha para estar à vontade; as mulheres nascidas naquele meio desde crianças, ainda impúberes e já com o conhecimento completo das mais tremendas luxúrias, prestando-se a todas as ignomínias, ignoravam mesmo o que fosse o pudor. E a sua dignidade, – porque elas tinham dignidade – era ter muitos amantes e não se zangar quando as outras lhes tomavam alguns.
- Meus restos, criatura…
O ceticismo romântico de Pedro tornava-se de uma análise penetrante, fazia-o um avaliador de algumas frases inconscientes daquela gente que ele tivera a ilusão de julgar um pouco melhor que a roda da diversão e prazer caro. Pois era pior. Pior porque não era imoral. Nem isso. Pior porque era a alma nua espojando-se e mostrando as mazelas. Aquelas mulheres tinham sido virgens, talvez tivessem ignorado a vida. Nenhuma delas, porém, mostrava, na abundante tagarelice, um sentimento perfumado, uma vaga emoção dignificadora, – tropa meio bamba de bacantes permanentes, com instintos selvagens. E, entretanto, Pedro não desanimava. Fazer-se amar pela Flora Berta? Pobrezita! Não. Ver uma daquelas mulheres mostrar subitamente qualquer coisa de nobre? Não. Pedro esperava o terrível, o imprevisto, lugubremente horrível que há sempre a pairar nos transbordamentos banais da luxúria. E naquela casa aberta a toda a gente, onde se praticava a vida animal sem mistério, sem recato, na sarabanda das ceias, nas mais desenfreadas orgias, em diálogos com a velha mãe de Flora, diariamente espancada, forçando a intimidade com o amoroso Francisco, a cada instante parecia-lhe sentir que impalpavelmente a revelação imprevista ia surgir.
Uma vez, Pedro estava só com a Flora, quando bateram à porta:
- É o Francisco.
- Não, ele bate de outro modo. Decerto alguém que vai passar para o quarto da Rosinha.
Deu a volta à chave, abriu. Diante deles estava, com a sua saia suja, o casaco em tiras, o cabelo de estopa por pentear, uma pobre menina.
Era horrível.
Pequena, miúda, magra, o pescoço fino, tremia como se viesse da neve. E parecia que lhe tinham dado por dentro da pele um violento banho de enxofre. Tinha jalde a face, a pele das mãos era amarela, os lábios, sem sangue, laivavam-se de amarelo, e nas olheiras cor-de-perpétua a esclerótica era cor-de-ovo. Lembrava um espectro de pesadelo, um ser irreal, onde só os seios duros e eretos davam uma impressão de vida impetuosa.
Quando viu Pedro, agarrou-se à porta, a face contraída, tremendo.
- Que queres? indagou colérica Flora.
- Foi a senhora sua mãe que mandou. Pensava estar só, balbuciou a petiz.
- Não disse já que não aparecesse aqui?
- Foi sem vontade. Desculpe. Eu não gosto, não, de aparecer.
E foi recuando, pávida. Berta fechou a porta.
- Que bicho é esse?
- Uma rapariguita, que está aí de favor. Ajuda lá na cozinha.
- Não a tinha visto ainda.
- Tem medo, é uma tola. Imagina tu que tem medo aos homens! Por isso não aparece.
- Mau lugar escolheu ela.
Mas de novo arranhavam à porta. E de fora uma voz lívida, voz de medo, de angústia, de pavor, de choro, quase soluçante, dizia:
- Sou eu ainda, minha senhora. Sua mãe manda buscar a bacia…
Prevendo uma violência da encantadora Flora e mais do que tudo cheio de curiosidade, Pedro ergueu-se rápido e tomou abrir a porta.
- Vá, entre.
A pequena hesitou como se fosse atirar-se a um abismo, fechou os olhos, arregalou-os muito, esticou as mãos amarelas, andou um pouco. Tinha os pés nus e sujos e andando arfava como um duende aterrado. Agarrou a bacia, sobraçou-a. Era atroz, assustadoramente atroz.
- Vem cá. Como se chama você?
- Fala, menina, não tremas. Este senhor não te faz mal. É isso. Vê homem, começa a tremer! Ó Maria, como te chamas? Conta como foi, rapariga, vem cá…
A pequena amarela olhou-os um instante mais, convulsionou-se num soluço que lhe esbugalhava o olhar e deitou a correr pelo corredor. Houve um silêncio, logo interrompido pelo riso de Flora Berta.
- Está há muito tempo contigo?
- Três meses. Foi o pai que a colocou aqui. Tem doze anos e já com aqueles seios…
- Mas está doente, filha. Nunca vi na minha vida uma criatura tão amarela.
Flora voltou-se no leito. Estava linda com a sua carne de leite e rosa.
- Não. Aquilo foi de repente. Há quatro meses um carroceiro, amigo do pai, agarrou-a de noite, à força. No outro dia foram encontrá-la assim, a soluçar, não podendo olhar os homens sem tremer, sem fugir. Nem mesmo o pai. E amarela, toda amarela, filho. O médico disse que foi de horror…
No dia seguinte os hóspedes alegres da casa de Flora Berta verificaram com mágoa que Pedro de Alencar, aquele rapaz tão distinto e com uma posição invejável, deixava de aparecer.
Por João do Rio
http//www.opiniaoenoticia.blogspot.com
Depois, Flora, curioso ser de instinto, tinha um amante, sujeito forte e carnudo, em casa a noite e o dia; e mais uma tropa de amigos íntimos que se aproveitavam dos esquecimentos da proprietária; para almoçar, jantar, dormir e, sempre que havia ocasião, amar. Não! Era impossível. Entretanto, Pedro de Alencar estava cada vez mais preso, e ao encontrar um dos seus mais acirrados amigos, deu a solução do enigma daquela atração.
- É esplêndido, filho, de inconsciência moral! Não imaginas a atmosfera permanente de animalidade vestida. Há meia dúzia de mulheres que só pensam nos homens, uma caterva de homens a galopar pelos corredores. E tudo, até os móveis, parecem gritar a falta de vergonha. Com um mês de estadia naquela casa, fica-se a perguntar onde está o pudor. Realmente, existe o pudor? Existiu mesmo? Estou de observação, meio alegre e meio triste.
A casa em que Pedro de Alencar estava de observação tinha no quarto da frente Flora Berta, com uma cama quebrada, um sofá servindo de toilete e as fotografias e os cartões postais dos seus apaixonados, pregados a tacha pelas paredes. As paredes estavam cobertas dessa ilustração amorosa e edificante. No quarto pegado, morava a Rosinha da Gruma, uma pobre mulher de boca mole e dentadura postiça, que se fizera especialista em amar meninos. Tinha talvez trinta permanentes, dos treze aos dezoito anos, que lhe levavam os magros vinténs, ardendo de devotamento e choravam quando se viam preteridos pelo mais velho, bela envergadura de atleta, cujo primeiro e único carinho fora a aplicação de uma sova tremenda. Na alcova pegada, morava um tipozinho franzino e pintado, a Formiga, apaixonada por um adolescente belo como o Perseu de Benevenuto, e no quarto da sala de jantar, rebaixada por falta de pagamento, Nina Banez, ex-cantora de café-concerto, subitamente empolada pelas caretas de um cômico jovem chamado Andrade. Ainda para os fundos moravam a velha mãe de Flora, com um tipo valentaço, que lhe batia diariamente, o irmão de Flora, ser ambíguo e serpentino, e a criada – uma criada baiana, sempre envolta num chalé e fumando certo cachimbo tão comprido, que parecia mais um narguilé.
Esse pessoal fazia ponto de reunião na estreita casa de jantar, onde, além da mesa, de um guarda-comida e da bilha de barro, havia uma lousa negra, em que se expunham os nomes das pessoas devedoras. Para passar aos quartos, passava-se por ali. Quartos havia que exigiam mesmo a passagem por outro. De modo que de repente, na conversa animada, havia um silêncio. Era alguém que entrava.
- D. Rosinha está?
Se era conhecido, o silêncio transformava-se em alarido.
- Ora, entra, deixa de partes!
Se era coisa nova, ou havia complicações, uma companheira dizia sempre:
- Vou ver.
Ia apenas prevenir. O que estava, saía por outra porta a vir tomar cerveja, e a Rosinha aparecia calma e sorridente:
- Só agora, seu mau! Estou à espera há tanto tempo!…
As damas estavam sempre em roupão, ou em camisa, os homens à frescata. A noite, assim por volta de uma hora da manhã, quando voltavam do teatro e dos cafés, organizavam-se ceias súbitas. Cada rapaz ia comprar uma coisa. Alguns, quando não tinham dinheiro nem para isso, vestiam as camisas das damas e ordenavam os outros com ares dominadores.
Pedro de Alencar assistia às cenas desenfreadas com um excelente bom humor. A princípio Flora Berta fazia sair o rapaz vigoroso por um dos quartos, para não se encontrarem. Pedro deu com o rapaz um dia à porta…
- O Sr. Francisco?
- As suas ordens.
- Subamos juntos.
- Parece-me…
- Nada mais interessante.
O Sr. Francisco subiu. Foi um acontecimento. Entre Francisco e Pedro, Flora Berta irradiava de orgulho e de prazer. Francisco era a sua satisfação física. Pedro o seu apetite de efeito. O segundo era mostrado como se mostra um colar de preço; o outro era invejado como um jantar sempre quente. E, verdadeiramente repartida, pendida para Pedro, com as mãos para Francisco, parecia felicíssima. De resto, embaixo, o automóvel de Pedro carbunculava na treva, e ela não resistia em ir correr a imensa Avenida do Mangue, um manto apenas sobre as espáduas nuas como Frinéia, só com o seu homem de luxo…
As conversas gerais nunca eram de uma inteira cordialidade. De suscetibilidade grande, essas damas zangavam-se por qualquer coisa, umas com as outras. Um vocabulário assustador surgia, portas batiam, gritos, ameaças de conflito. De vez em quando o ardente sustentador da mãe da dona da casa aparecia alcoolizado, com um punhal formidável, querendo matar toda a gente. As mulheres atiravam-se às janelas, pedindo socorro, e como a delegacia era próxima, minutos depois, soldados de espadagão trepavam escada acima, prestes aprender todos os presentes. Como, porém, o delegado tinha uma especial amizade a Flora Berta, tudo continuava na mesma. E ela vociferava indignada:
- Canalhas! Se não fosse eu, estava tudo preso!
Mas o agradável eram as tardes e as noites passadas na sua alcova paupérrima. Berta fechava-se por dentro, farta daquela vida, querendo uma casinha com palmeiras e canários. De um lado Francisco, sempre enleado, sorria; de outro, Pedro, muito alegre, fazia-lhe perguntas, e ela deitada, ria a morrer e contava coisas, como desde criança imaginara ser raptada, a fuga aos quatorze anos com o marido, um barbeiro, aliás, meio tolo, o abandono da casa por causa dos ciúmes da mamã, a quem sustentava.
- Afinal, sempre é mãe, não achas?
Depois tinha ternuras de voz:
- Na minha vida, até agora não tinha gostado de ninguém.
- E agora?
- Agora gosto de vocês dois.
E piscava os olhos para o Francisco, se Pedro estava voltado, tendo o cuidado de significar por um sinal qualquer a Pedro a sua preferência. O Sr. Francisco talvez acreditasse. Pedro divertia-se, amando, afinal, como devia amar essa criaturinha, ingênua, apesar de perdidíssima naquele ambiente de crápula. Era dos que se contentam com o que as mulheres dão, achando-as sempre generosas, por piores que elas sejam. E isso dava-lhe em pouco tempo uma enorme vantagem sobre todos os outros.
- Duvido! bradava ele.
- Juro!
- E estes retratos todos?
Ela então contava a história e as particularidades de cada um daqueles cavalheiros, ia buscar as cartas para lerem alto, rindo. Um dia, Pedro propôs o degolamento geral do exército de fotografias.
- Apoiado! fez com uma alegria terrível o Sr. Francisco.
- Não! não! clamava Flora Berta, louca de riso com a idéia do julgamento e da morte dos retratos.
Horas depois as paredes estavam nuas e Pedro sentia aquele misto de contentamento e de tristeza que tem todo o homem moderno, quando irreparavelmente o mundo lhe mostra o vácuo dos sentimentos. Era inacreditável! Não sentiam aqueles seres, não pensavam, não tinham um toque que os díferençasse dos animais, e pareciam felizes e viviam. Talvez fosse melhor não sentir, porque o pudor é a diferenciação do homem, e aqueles sem pudor viviam radiantes. Nenhum deles teria ao menos um laivo de decoro d’alma?
Talvez tivesse, mas tão apagado, tão liquefeito, e com certeza tão extemporâneo! Os homens pareciam ir ali despir a vergonha para estar à vontade; as mulheres nascidas naquele meio desde crianças, ainda impúberes e já com o conhecimento completo das mais tremendas luxúrias, prestando-se a todas as ignomínias, ignoravam mesmo o que fosse o pudor. E a sua dignidade, – porque elas tinham dignidade – era ter muitos amantes e não se zangar quando as outras lhes tomavam alguns.
- Meus restos, criatura…
O ceticismo romântico de Pedro tornava-se de uma análise penetrante, fazia-o um avaliador de algumas frases inconscientes daquela gente que ele tivera a ilusão de julgar um pouco melhor que a roda da diversão e prazer caro. Pois era pior. Pior porque não era imoral. Nem isso. Pior porque era a alma nua espojando-se e mostrando as mazelas. Aquelas mulheres tinham sido virgens, talvez tivessem ignorado a vida. Nenhuma delas, porém, mostrava, na abundante tagarelice, um sentimento perfumado, uma vaga emoção dignificadora, – tropa meio bamba de bacantes permanentes, com instintos selvagens. E, entretanto, Pedro não desanimava. Fazer-se amar pela Flora Berta? Pobrezita! Não. Ver uma daquelas mulheres mostrar subitamente qualquer coisa de nobre? Não. Pedro esperava o terrível, o imprevisto, lugubremente horrível que há sempre a pairar nos transbordamentos banais da luxúria. E naquela casa aberta a toda a gente, onde se praticava a vida animal sem mistério, sem recato, na sarabanda das ceias, nas mais desenfreadas orgias, em diálogos com a velha mãe de Flora, diariamente espancada, forçando a intimidade com o amoroso Francisco, a cada instante parecia-lhe sentir que impalpavelmente a revelação imprevista ia surgir.
Uma vez, Pedro estava só com a Flora, quando bateram à porta:
- É o Francisco.
- Não, ele bate de outro modo. Decerto alguém que vai passar para o quarto da Rosinha.
Deu a volta à chave, abriu. Diante deles estava, com a sua saia suja, o casaco em tiras, o cabelo de estopa por pentear, uma pobre menina.
Era horrível.
Pequena, miúda, magra, o pescoço fino, tremia como se viesse da neve. E parecia que lhe tinham dado por dentro da pele um violento banho de enxofre. Tinha jalde a face, a pele das mãos era amarela, os lábios, sem sangue, laivavam-se de amarelo, e nas olheiras cor-de-perpétua a esclerótica era cor-de-ovo. Lembrava um espectro de pesadelo, um ser irreal, onde só os seios duros e eretos davam uma impressão de vida impetuosa.
Quando viu Pedro, agarrou-se à porta, a face contraída, tremendo.
- Que queres? indagou colérica Flora.
- Foi a senhora sua mãe que mandou. Pensava estar só, balbuciou a petiz.
- Não disse já que não aparecesse aqui?
- Foi sem vontade. Desculpe. Eu não gosto, não, de aparecer.
E foi recuando, pávida. Berta fechou a porta.
- Que bicho é esse?
- Uma rapariguita, que está aí de favor. Ajuda lá na cozinha.
- Não a tinha visto ainda.
- Tem medo, é uma tola. Imagina tu que tem medo aos homens! Por isso não aparece.
- Mau lugar escolheu ela.
Mas de novo arranhavam à porta. E de fora uma voz lívida, voz de medo, de angústia, de pavor, de choro, quase soluçante, dizia:
- Sou eu ainda, minha senhora. Sua mãe manda buscar a bacia…
Prevendo uma violência da encantadora Flora e mais do que tudo cheio de curiosidade, Pedro ergueu-se rápido e tomou abrir a porta.
- Vá, entre.
A pequena hesitou como se fosse atirar-se a um abismo, fechou os olhos, arregalou-os muito, esticou as mãos amarelas, andou um pouco. Tinha os pés nus e sujos e andando arfava como um duende aterrado. Agarrou a bacia, sobraçou-a. Era atroz, assustadoramente atroz.
- Vem cá. Como se chama você?
- Fala, menina, não tremas. Este senhor não te faz mal. É isso. Vê homem, começa a tremer! Ó Maria, como te chamas? Conta como foi, rapariga, vem cá…
A pequena amarela olhou-os um instante mais, convulsionou-se num soluço que lhe esbugalhava o olhar e deitou a correr pelo corredor. Houve um silêncio, logo interrompido pelo riso de Flora Berta.
- Está há muito tempo contigo?
- Três meses. Foi o pai que a colocou aqui. Tem doze anos e já com aqueles seios…
- Mas está doente, filha. Nunca vi na minha vida uma criatura tão amarela.
Flora voltou-se no leito. Estava linda com a sua carne de leite e rosa.
- Não. Aquilo foi de repente. Há quatro meses um carroceiro, amigo do pai, agarrou-a de noite, à força. No outro dia foram encontrá-la assim, a soluçar, não podendo olhar os homens sem tremer, sem fugir. Nem mesmo o pai. E amarela, toda amarela, filho. O médico disse que foi de horror…
No dia seguinte os hóspedes alegres da casa de Flora Berta verificaram com mágoa que Pedro de Alencar, aquele rapaz tão distinto e com uma posição invejável, deixava de aparecer.
Por João do Rio
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Os Pecados do Haiti
A democracia haitiana nasceu há muito pouco. No seu breve tempo de vida, esta criatura faminta e enferma não recebeu nada, além de bofetadas. Estava ainda recém nascida, nos dias de festa de 1991, quando foi assassinada pela quartelada do general Raul Cedras. Três anos mais tarde, ressuscitou. Depois de terem colocado e retirado tantos ditadores militares, os Estados Unidos pegaram e impuseram o presidente Jean-Bertrand Aristide, que havia sido o primeiro governante eleito por voto popular em toda a história do Haiti e que havia tido a louca aspiração de querer um país menos injusto.
O voto e o veto
Para apagar as nódoas da participação norte-americana na ditadura carniceira do general Cedras, os infantes de marinha levaram 160 mil páginas dos arquivos secretos. Aristide regressou acorrentado. Deram-lhe permissão para retomar o governo, mas o proibiram exercer o poder. Seu sucessor, René Préval, obteve quase 90 por cento dos votos, porém mais poder que Préval tem qualquer burocrata de quarta categoria do Fundo Monetário ou do Banco Mundial, ainda que o povo haitiano não o tenha sequer eleito com um voto apenas.
Mais que o voto, pode o veto. Veto às reformas: cada vez que Préval, ou algum de seus ministros, pede créditos internacionais para dar pão aos famintos, instrução aos analfabetos o terra aos camponeses, não recebe resposta, ou o contradizem ordenando-lhe: - Faça a lição! E como o governo haitiano nunca aprende que deve desmantelar os poucos serviços públicos que ainda permanecem, últimos pobres amparos para um dos povos mais desamparados do mundo, os professores acabam sempre por reprová-lo.
O álibi demográfico
No final do ano passado quatro deputados alemães visitaram o Haiti. Assim que chegaram, a miséria do povo os atingiu frontalmente. Então o embaixador de Alemanha lhes explicou, em Porto Príncipe, qual é o problema: - Este é um país demasiadamente povoado - disse-. A mulher haitiana sempre quer e o homem haitiano sempre pode.
E riu. Os deputados se calaram. Essa noite, um deles, Winfried Wolf, consultou as cifras. E comprovou que o Haiti é, com El Salvador, o país mais superpovoado das Américas, tanto quanto a Alemanha: tem quase a mesma quantidade de habitantes por quilometro quadrado. Em sua passagem pelo Haiti, o deputado Wolf não apenas foi atingido pela miséria: também ficou deslumbrado pela capacidade de expressar a beleza dos pintores populares. E chegou à conclusão de que o Haiti está superpovoado… de artistas.
Na realidade, o álibi demográfico é mais o menos recente. Até a alguns anos, as potências ocidentais falaram bem mais claro.
A tradição racista
Os Estados Unidos invadiram o Haiti em 1915 e governaram o país até 1934. Retiraram-se quando alcançaram seus dois objetivos: cobrar as dívidas do City Bank e revogar o artigo constitucional que proibia a venda de terras aos estrangeiros. Robert Lansing, então secretário de Estado, justificou a prolongada e feroz ocupação militar explicando que a raça negra é incapaz de se governar por si mesma, que possui “uma tendência inerente à vida selvagem e uma incapacidade física de civilização”. Uno dos responsáveis pela invasão, William Philips, havia elaborado anteriormente a sagaz idéia: “Esse é um povo inferior, incapaz de conservar a civilização que tinham deixado os franceses”.
O Haiti havia sido a pérola da corona, a colônia mais rica da França: uma grande plantação de açúcar, com força de trabalho escrava. No espírito das leis, Montesquieu o havia explicado sem travas na língua: “O açúcar seria demasiado caro se não trabalhassem os escravos para sua produção. Esses escravos são negros desde os pés até a cabeça e têm o nariz tão esmagado que é quase impossível ter deles alguma pena. Resulta impensável que Deus, que é um ser muito sábio, tenha posto uma alma e sobretudo uma alma boa num corpo inteiramente negro”.
Em troca, Deus havia colocado um chicote na mão do feitor. Os escravos não se distinguiam por sua vontade de trabalho. Os negros eram escravos por natureza e vadios também por natureza; e a natureza, cúmplice da ordem social, era obra de Deus: o escravo devia servir ao amo e o amo devia castigar o escravo, que não mostrasse o menor entusiasmo na hora de cumprir com o desígnio divino. Karl von Linneo, contemporâneo de Montesquieu, havia retratado o negro com precisão científica: “Vagabundo, desocupado, negligente, indolente e de costumes dissolutos”. Mais generosamente, outro contemporâneo, David Hume, havia comprovado que o negro “pode desenvolver certas habilidades humanas, como o papagaio que fala algumas palavras”.
A humilhação imperdoável
Em 1803, os negros do Haiti ocasionaram uma tremenda derrota às tropas de Napoleão Bonaparte e Europa não perdoou jamais essa humilhação infligida à raça branca. O Haiti foi o primeiro país livre das Américas. Os Estados Unidos haviam conquistado antes sua própria independência, porém conservava ainda meio milhão de escravos trabalhando nas plantações de algodão e de tabaco. Jefferson, que era senhor de escravos, dizia que todos os homens são iguais, mas também dizia que os negros foram, são e serão inferiores.
A bandeira dos livres se içou sobre as ruínas. A terra haitiana havia sido devastada pele monocultura do açúcar e arrasada pelas calamidades da guerra contra a França. Uma terça parte da população havia caído em combate. Então, começou o bloqueio. A nação recém nascida foi condenada à solidão. Ninguém comprava dela, ninguém lhe vendia, ninguém a reconhecia.
O delito da dignidade
Nem mesmo Simão Bolívar, que soube ser tão valente, teve a coragem de assinar o reconhecimento diplomático do país negro. Bolívar poderia ter reiniciado sua luta pela independência americana, quando já havia derrotado a Espanha, graças ao apoio do Haiti. O governo haitiano lhe havia entregado sete navios, muitas armas e soldados, com a única condição que Bolívar libertasse os escravos, uma idéia que ao Libertador não lhe passava pela cabeça. Bolívar cumpriu com esse compromisso, porém depois de sua vitória, quando já governava a Grande Colômbia, deu as costas ao país que o havia salvado. E quando convocou as nações americanas para a reunião do Panamá, não convidou o Haiti, mas sim a Inglaterra.
Os Estados Unidos reconheceram o Haiti depois de sessenta anos do final da guerra de independência, enquanto Etienne Serres, um gênio francês da anatomia, descobria em Paris que os negros são primitivos porque possuem pouca distância entre o umbigo e o pênis. Naquele instante, o Haiti já estava nas mãos de carniceiras ditaduras militares, que destinavam os famélicos recursos do país para pagar a dívida com ex-metrópole: a Europa havia imposto ao Haiti a obrigação de pagar à Francia una indenização gigantesca, como modo de ver-se perdoado por ter cometido o delito da dignidade.
A história do assédio contra o Haiti, que em nossos dias tem dimensões de tragédia, é também una história do racismo na civilização ocidental.
Publicado em 15 de Janeiro de 2010
http://www.cubadebate.cu/opinion/ 2010/01/15/ los-pecados- de-haiti/
O voto e o veto
Para apagar as nódoas da participação norte-americana na ditadura carniceira do general Cedras, os infantes de marinha levaram 160 mil páginas dos arquivos secretos. Aristide regressou acorrentado. Deram-lhe permissão para retomar o governo, mas o proibiram exercer o poder. Seu sucessor, René Préval, obteve quase 90 por cento dos votos, porém mais poder que Préval tem qualquer burocrata de quarta categoria do Fundo Monetário ou do Banco Mundial, ainda que o povo haitiano não o tenha sequer eleito com um voto apenas.
Mais que o voto, pode o veto. Veto às reformas: cada vez que Préval, ou algum de seus ministros, pede créditos internacionais para dar pão aos famintos, instrução aos analfabetos o terra aos camponeses, não recebe resposta, ou o contradizem ordenando-lhe: - Faça a lição! E como o governo haitiano nunca aprende que deve desmantelar os poucos serviços públicos que ainda permanecem, últimos pobres amparos para um dos povos mais desamparados do mundo, os professores acabam sempre por reprová-lo.
O álibi demográfico
No final do ano passado quatro deputados alemães visitaram o Haiti. Assim que chegaram, a miséria do povo os atingiu frontalmente. Então o embaixador de Alemanha lhes explicou, em Porto Príncipe, qual é o problema: - Este é um país demasiadamente povoado - disse-. A mulher haitiana sempre quer e o homem haitiano sempre pode.
E riu. Os deputados se calaram. Essa noite, um deles, Winfried Wolf, consultou as cifras. E comprovou que o Haiti é, com El Salvador, o país mais superpovoado das Américas, tanto quanto a Alemanha: tem quase a mesma quantidade de habitantes por quilometro quadrado. Em sua passagem pelo Haiti, o deputado Wolf não apenas foi atingido pela miséria: também ficou deslumbrado pela capacidade de expressar a beleza dos pintores populares. E chegou à conclusão de que o Haiti está superpovoado… de artistas.
Na realidade, o álibi demográfico é mais o menos recente. Até a alguns anos, as potências ocidentais falaram bem mais claro.
A tradição racista
Os Estados Unidos invadiram o Haiti em 1915 e governaram o país até 1934. Retiraram-se quando alcançaram seus dois objetivos: cobrar as dívidas do City Bank e revogar o artigo constitucional que proibia a venda de terras aos estrangeiros. Robert Lansing, então secretário de Estado, justificou a prolongada e feroz ocupação militar explicando que a raça negra é incapaz de se governar por si mesma, que possui “uma tendência inerente à vida selvagem e uma incapacidade física de civilização”. Uno dos responsáveis pela invasão, William Philips, havia elaborado anteriormente a sagaz idéia: “Esse é um povo inferior, incapaz de conservar a civilização que tinham deixado os franceses”.
O Haiti havia sido a pérola da corona, a colônia mais rica da França: uma grande plantação de açúcar, com força de trabalho escrava. No espírito das leis, Montesquieu o havia explicado sem travas na língua: “O açúcar seria demasiado caro se não trabalhassem os escravos para sua produção. Esses escravos são negros desde os pés até a cabeça e têm o nariz tão esmagado que é quase impossível ter deles alguma pena. Resulta impensável que Deus, que é um ser muito sábio, tenha posto uma alma e sobretudo uma alma boa num corpo inteiramente negro”.
Em troca, Deus havia colocado um chicote na mão do feitor. Os escravos não se distinguiam por sua vontade de trabalho. Os negros eram escravos por natureza e vadios também por natureza; e a natureza, cúmplice da ordem social, era obra de Deus: o escravo devia servir ao amo e o amo devia castigar o escravo, que não mostrasse o menor entusiasmo na hora de cumprir com o desígnio divino. Karl von Linneo, contemporâneo de Montesquieu, havia retratado o negro com precisão científica: “Vagabundo, desocupado, negligente, indolente e de costumes dissolutos”. Mais generosamente, outro contemporâneo, David Hume, havia comprovado que o negro “pode desenvolver certas habilidades humanas, como o papagaio que fala algumas palavras”.
A humilhação imperdoável
Em 1803, os negros do Haiti ocasionaram uma tremenda derrota às tropas de Napoleão Bonaparte e Europa não perdoou jamais essa humilhação infligida à raça branca. O Haiti foi o primeiro país livre das Américas. Os Estados Unidos haviam conquistado antes sua própria independência, porém conservava ainda meio milhão de escravos trabalhando nas plantações de algodão e de tabaco. Jefferson, que era senhor de escravos, dizia que todos os homens são iguais, mas também dizia que os negros foram, são e serão inferiores.
A bandeira dos livres se içou sobre as ruínas. A terra haitiana havia sido devastada pele monocultura do açúcar e arrasada pelas calamidades da guerra contra a França. Uma terça parte da população havia caído em combate. Então, começou o bloqueio. A nação recém nascida foi condenada à solidão. Ninguém comprava dela, ninguém lhe vendia, ninguém a reconhecia.
O delito da dignidade
Nem mesmo Simão Bolívar, que soube ser tão valente, teve a coragem de assinar o reconhecimento diplomático do país negro. Bolívar poderia ter reiniciado sua luta pela independência americana, quando já havia derrotado a Espanha, graças ao apoio do Haiti. O governo haitiano lhe havia entregado sete navios, muitas armas e soldados, com a única condição que Bolívar libertasse os escravos, uma idéia que ao Libertador não lhe passava pela cabeça. Bolívar cumpriu com esse compromisso, porém depois de sua vitória, quando já governava a Grande Colômbia, deu as costas ao país que o havia salvado. E quando convocou as nações americanas para a reunião do Panamá, não convidou o Haiti, mas sim a Inglaterra.
Os Estados Unidos reconheceram o Haiti depois de sessenta anos do final da guerra de independência, enquanto Etienne Serres, um gênio francês da anatomia, descobria em Paris que os negros são primitivos porque possuem pouca distância entre o umbigo e o pênis. Naquele instante, o Haiti já estava nas mãos de carniceiras ditaduras militares, que destinavam os famélicos recursos do país para pagar a dívida com ex-metrópole: a Europa havia imposto ao Haiti a obrigação de pagar à Francia una indenização gigantesca, como modo de ver-se perdoado por ter cometido o delito da dignidade.
A história do assédio contra o Haiti, que em nossos dias tem dimensões de tragédia, é também una história do racismo na civilização ocidental.
Publicado em 15 de Janeiro de 2010
http://www.cubadebate.cu/opinion/ 2010/01/15/ los-pecados- de-haiti/
quarta-feira, 6 de janeiro de 2010
Deus te salve casa santa...
Para rememorar costumes quase esquecidos do nosso povo brasileiro,
mando-lhes este abraço de Dia de Reis. Papai Noel, de fato, é um invasor do
dia de Natal, um intruso, um usurpador que chegou ao Brasil por meio dos
ricos fazendeiros que rapidamente se tornaram importadores de costumes
americanos e europeus no começo do século vinte. Foi nas anotações antigas
de um desses grandes fazendeiros que encontrei as primeiras referências a
Papai Noel e à árvore de Natal.
Mas, na tradição do povo, o Dia de Reis era o dia em que se dava presentes
às crianças, para celebrar a visita dos Magos e o lugar da criança no
imaginário cristão. O Dia de Reis era, de fato, o primeiro dia da memória
cristã, o dia em que Jesus foi adorado porque reconhecido pela primeira vez,
o dia em que foi acolhido e então se fez homem.
Hoje esse lugar é ocupado pelo próprio Papai Noel.
E presente era doce, feito em casa, por mães e avós que procuravam esconder
a elaboração das dádivas. Nos presentes havia muito açúcar e muito amor. A
nossa verdadeira tradição popular do ciclo natalino vem da Europa do
Mediterrâneo – Portugal, Espanha, Itália. Não tem a malícia da compra e da
venda. Apenas a ternura ingênua de pessoas que faziam com as próprias mãos e
temperavam com o coração.
Perdemos a memória e trocamos de costumes: Papai Noel tomou conta do nosso
imaginário, com seu saco de mercadorias, agente do mercado, das vendas e do
lucro. Tomou o lugar inocente e belo dos Santos Reis, doadores de coisas
boas e saborosas feitas em casa.
No tempo das celebrações dos Santos Reis, o que media a vida era a fartura.
Pobre era quem não tinha o que comer, mas tinha amigos, aquele que,
portanto, podia ser ajudado pela comunidade, pela família, pela vizinhança,
e, nos momentos adversos, no mutirão comunitário para plantar e para colher.
Com Papai Noel chegou-nos uma nova concepção de pobreza e de humanidade.
Pobre é quem não pode comprar coisas que só existem no mercado. O pobre do
tempo de Papai Noel é o carente, aquele que não tem poder de compra, aquele
que não tem dinheiro. O nosso novo afeto tem medida, é quantitativo, mede-se
em moeda corrente. Pobre é quem é pobre de acesso àquilo que o capital
produz e vende.
É muito pobre essa pobreza! E muito triste.
Papai Noel mudou também a infância. Criança hoje é o imaturo que já maneja a
malícia da compra e da venda. A criança é hoje o objeto da mercadoria, não é
mais sujeito de coisa alguma. Nos tempos da festa dos Santos Reis, as
crianças não eram objeto, eram objetivo. Cada doce era um abraço, um
encontro, um beijo de ternura.
Deus te salve casa santa...
*José de Souza Martins*
São Paulo, 6 de janeiro de 2002
*P.S. Você pode ver este vídeo, gravado em 6 de janeiro 1999, com a Folia de
Reis de seu Simão, de 92 anos de idade, no bairro da Freguesia do Ó, em São
Paulo-SP, durante o rito da visita a uma casa de família na Rua Morais
Navarro. Uma bela surpresa esse registro, em plena metrópole, de um
antigo ritual da religiosidade da roça.*
**
http://www.youtube.com/watch?v=zs77F-unVHs&feature=related* *
Os Urbanitas
http://www.aguaforte.com/antropologia
mando-lhes este abraço de Dia de Reis. Papai Noel, de fato, é um invasor do
dia de Natal, um intruso, um usurpador que chegou ao Brasil por meio dos
ricos fazendeiros que rapidamente se tornaram importadores de costumes
americanos e europeus no começo do século vinte. Foi nas anotações antigas
de um desses grandes fazendeiros que encontrei as primeiras referências a
Papai Noel e à árvore de Natal.
Mas, na tradição do povo, o Dia de Reis era o dia em que se dava presentes
às crianças, para celebrar a visita dos Magos e o lugar da criança no
imaginário cristão. O Dia de Reis era, de fato, o primeiro dia da memória
cristã, o dia em que Jesus foi adorado porque reconhecido pela primeira vez,
o dia em que foi acolhido e então se fez homem.
Hoje esse lugar é ocupado pelo próprio Papai Noel.
E presente era doce, feito em casa, por mães e avós que procuravam esconder
a elaboração das dádivas. Nos presentes havia muito açúcar e muito amor. A
nossa verdadeira tradição popular do ciclo natalino vem da Europa do
Mediterrâneo – Portugal, Espanha, Itália. Não tem a malícia da compra e da
venda. Apenas a ternura ingênua de pessoas que faziam com as próprias mãos e
temperavam com o coração.
Perdemos a memória e trocamos de costumes: Papai Noel tomou conta do nosso
imaginário, com seu saco de mercadorias, agente do mercado, das vendas e do
lucro. Tomou o lugar inocente e belo dos Santos Reis, doadores de coisas
boas e saborosas feitas em casa.
No tempo das celebrações dos Santos Reis, o que media a vida era a fartura.
Pobre era quem não tinha o que comer, mas tinha amigos, aquele que,
portanto, podia ser ajudado pela comunidade, pela família, pela vizinhança,
e, nos momentos adversos, no mutirão comunitário para plantar e para colher.
Com Papai Noel chegou-nos uma nova concepção de pobreza e de humanidade.
Pobre é quem não pode comprar coisas que só existem no mercado. O pobre do
tempo de Papai Noel é o carente, aquele que não tem poder de compra, aquele
que não tem dinheiro. O nosso novo afeto tem medida, é quantitativo, mede-se
em moeda corrente. Pobre é quem é pobre de acesso àquilo que o capital
produz e vende.
É muito pobre essa pobreza! E muito triste.
Papai Noel mudou também a infância. Criança hoje é o imaturo que já maneja a
malícia da compra e da venda. A criança é hoje o objeto da mercadoria, não é
mais sujeito de coisa alguma. Nos tempos da festa dos Santos Reis, as
crianças não eram objeto, eram objetivo. Cada doce era um abraço, um
encontro, um beijo de ternura.
Deus te salve casa santa...
*José de Souza Martins*
São Paulo, 6 de janeiro de 2002
*P.S. Você pode ver este vídeo, gravado em 6 de janeiro 1999, com a Folia de
Reis de seu Simão, de 92 anos de idade, no bairro da Freguesia do Ó, em São
Paulo-SP, durante o rito da visita a uma casa de família na Rua Morais
Navarro. Uma bela surpresa esse registro, em plena metrópole, de um
antigo ritual da religiosidade da roça.*
**
http://www.youtube.com/watch?v=zs77F-unVHs&feature=related* *
Os Urbanitas
http://www.aguaforte.com/antropologia
domingo, 13 de dezembro de 2009
Igreja de São Miguel Arcanjo

Igreja de São Miguel Arcanjo, na Serra do Tigre, Mallet-PR:
a mais antiga construção religiosa ucraniana no Brasil, 1889-1903.
Crédito: BATISTA, Fábio D.; IMAGUIRE, Marialba R. G.; & CORRÊA, Sandra R. M.. Igrejas Ucranianas: arquitetura da imigração no Paraná. Curitiba: Instituto Arquibrasil & Petrobrás
quinta-feira, 26 de novembro de 2009
segunda-feira, 23 de novembro de 2009
Curitiba: Museu da Periferia começa a contar a história pelo olhar da escola
Primeira ação do Museu localizado no bairro do Sítio Cercado acontece neste sábado
Neste sábado (21), o Museu da Periferia do Sitio Cercado (MUPE) realiza a sua primeira ação para contar a história do bairro. Alunos da Escola Guilherme Lacerda Braga Sobrinho – CAIC, através do trabalho conduzido pela professora de história Simone Raia, farão a mostra de desenhos e redações chamada “Como você vê o seu bairro?”.
São mais de 150 trabalhos produzido por alunos de diferentes faixas etárias. Fazem parte do projeto crianças do ensino fundamental e também alunos do Ensino do Jovens e Adultos (EJA). Segundo um dos coordenadores do MUPE, Marcelo Souza Rocha o objetivo do Museu da Periferia é fazer com que a comunidade identifique, conte e se reconheça na história do bairro. "Achamos essencial começar pela escola”.
Os alunos representaram através de desenhos e textos seus sentimentos e impressões da história do lugar onde vivem. “Teremos a visão mais infantil dos pequenos, e também o olhar mais vivido e apurado dos alunos do EJA que estão na faixa de 18 a 40 anos.” explica Marcelo. É a primeira atividade do MUPE que realizará outras em parceria com a comunidade, dentro do projeto chamado Memória Viva.
O que é o MUPE?
O Mupe foi criado em 2009, dentro do programa chamado Ponto de Memória, resultado de uma parceria entre o IBRAM (Instituto Brasileiro de Museus) e o Ministério da Justiça. No início de setembro, Mário Chagas - diretor de processos museais do IBRAM e sua equipe realizaram uma oficina com os moradores do Sitio Cercado, em Curitiba, para iniciar o planejamento das atividades do Museu. Os objetivos da oficina: mobilização e sensibilização dos participantes para a temática do museu compreendido como uma tecnologia social e a idéia de um museu cooperativo.
O Governo Federal através dos Pontos de Memória tem incentivado o conceito de museu social, onde o direito à memória se faz presente prioritariamente nas comunidades carentes, como estímulo ao fortalecimento de suas identidades culturais e usufruto da cidadania. Segundo Mário Chagas, “a identificação do público com o patrimônio musealizado e sua utilização para gerar estímulos no sentido da conscientização e da ação sobre o real, são hoje mais condizentes com o papel social esperado de um museu.”
Mais sobre o MUPE você pode ler nos blogs:
www.mupe.wordpress.com
www.vanhoni.com.br/
Serviço: Mostra de Desenhos e Redações “Como você vê o seu bairro”
Escola Guilherme Lacerda Braga Sobrinho – CAIC
Rua Pastor Waldomiro Bileski, 71 – Sítio Cercado
Horário: 10h00
Ana Carolina Caldas / Assessoria de Imprensa Dep. Federal Angelo Vanhoni
Neste sábado (21), o Museu da Periferia do Sitio Cercado (MUPE) realiza a sua primeira ação para contar a história do bairro. Alunos da Escola Guilherme Lacerda Braga Sobrinho – CAIC, através do trabalho conduzido pela professora de história Simone Raia, farão a mostra de desenhos e redações chamada “Como você vê o seu bairro?”.
São mais de 150 trabalhos produzido por alunos de diferentes faixas etárias. Fazem parte do projeto crianças do ensino fundamental e também alunos do Ensino do Jovens e Adultos (EJA). Segundo um dos coordenadores do MUPE, Marcelo Souza Rocha o objetivo do Museu da Periferia é fazer com que a comunidade identifique, conte e se reconheça na história do bairro. "Achamos essencial começar pela escola”.
Os alunos representaram através de desenhos e textos seus sentimentos e impressões da história do lugar onde vivem. “Teremos a visão mais infantil dos pequenos, e também o olhar mais vivido e apurado dos alunos do EJA que estão na faixa de 18 a 40 anos.” explica Marcelo. É a primeira atividade do MUPE que realizará outras em parceria com a comunidade, dentro do projeto chamado Memória Viva.
O que é o MUPE?
O Mupe foi criado em 2009, dentro do programa chamado Ponto de Memória, resultado de uma parceria entre o IBRAM (Instituto Brasileiro de Museus) e o Ministério da Justiça. No início de setembro, Mário Chagas - diretor de processos museais do IBRAM e sua equipe realizaram uma oficina com os moradores do Sitio Cercado, em Curitiba, para iniciar o planejamento das atividades do Museu. Os objetivos da oficina: mobilização e sensibilização dos participantes para a temática do museu compreendido como uma tecnologia social e a idéia de um museu cooperativo.
O Governo Federal através dos Pontos de Memória tem incentivado o conceito de museu social, onde o direito à memória se faz presente prioritariamente nas comunidades carentes, como estímulo ao fortalecimento de suas identidades culturais e usufruto da cidadania. Segundo Mário Chagas, “a identificação do público com o patrimônio musealizado e sua utilização para gerar estímulos no sentido da conscientização e da ação sobre o real, são hoje mais condizentes com o papel social esperado de um museu.”
Mais sobre o MUPE você pode ler nos blogs:
www.mupe.wordpress.com
www.vanhoni.com.br/
Serviço: Mostra de Desenhos e Redações “Como você vê o seu bairro”
Escola Guilherme Lacerda Braga Sobrinho – CAIC
Rua Pastor Waldomiro Bileski, 71 – Sítio Cercado
Horário: 10h00
Ana Carolina Caldas / Assessoria de Imprensa Dep. Federal Angelo Vanhoni
sábado, 21 de novembro de 2009
quarta-feira, 18 de novembro de 2009
sexta-feira, 13 de novembro de 2009
Para terminar con los prejuicios sobre el Cantar de los Nibelungos
Cantado desde el siglo V, redactado hacia 1200, la epopeya del “Cantar de los Nibelungos” tuvo un recorrido bien accidentado. Inspiró a Wagner, a Fritz Lang y sin duda a Tolkien, pero también fue instrumentalizado por Hitler. Su inscripción en el Registro Memoria del Mundo 2009 contribuirá a su rehabilitación.
Nibelungentreue: la palabra, empleada para designar una lealtad ilimitada de la que el pueblo nibelungo hizo gala, no tiene en alemán una connotación muy positiva. Se la emplea con frecuencia para referirse a los políticos que son fieles a su partido bajo todas las circunstancias, incluso si tal fidelidad termina por agraviarlos. Fue el canciller Bernhard von Bülow quien la utilizó en 1909 para calificar la alianza del Imperio Alemán con Austria-Hungría. La expresión NibelungentreueCantar de los Nibelungos, todos los héroes terminan muertos.
La UNESCO inscribió recientemente en el Registro Memoria del Mundo los tres manuscritos más antiguos conservados de este poema épico medieval cuya redacción data del siglo XIII pero cuyas raíces se remontan al siglo V, época de las invasiones bárbaras. El Cantar de los nibelungos reúne ciclos de sagas transmitidas oralmente con el correr de los siglos. Claudia Fabian, empleada de la Biblioteca del Land de Baviera, precisa que la obra es anónima. “Los manuscritos que se encuentran a nuestra disposición sugieren la existencia de una versión anterior, pero que no nos ha llegado”, explica.
La epopeya relata principalmente el exterminio del reino de los burgundios por parte de los romanos y de los hunos. Los historiadores piensan que ciertos personajes de los textos se refieren a personalidades que existieron: así, el rey de los hunos, llamado Etzel en los manuscritos, no sería otro que el emperador Atila, en tanto que Sigfrido, el vencedor del dragón, sería el rey Arminio, jefe de la tribu de los cheruscos. Éste reunió las tribus germánicas contra los romanos, a quienes infligió una gran derrota en el año 9, durante la legendaria batalla de Teutoburgo. Tras ella, Roma nunca logró retomar verdaderamente el control de las tribus germánicas. En cuanto al dragón Fafnir, que Sigfrido mata antes de bañarse en su sangre para ser invulnerable, simbolizaría el ocupante romano.
Sin embargo, el Cantar de los Nibelungos no es un documento histórico. Ute Obhof, responsable del manuscrito conservado en la Biblioteca del Land de Bade-Wurtemberg en Karlsruhe, explica que “el manuscrito reúne diferentes acontecimientos y personajes provenientes de diferentes periodos”. Los otros dos manuscritos son propiedad del Land de Baviera en Munich y de la Biblioteca del convento de San Gall en Suiza, también inscrito desde 1983 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Aun cuando es una obra apasionante, cayó en el olvido en el siglo XVI, indudablemente porque “no era del gusto de la época”, opina Claudia Fabian. No volvió a ser de interés hasta 1755, cuando por mero azar fue descubierto uno de los manuscritos. En esta ocasión encontró verdadero eco en el pueblo, quien elevó el Cantar al rango de una Ilíada alemana transformándolo en una epopeya nacional. Algo más tarde los pintores románticos veían en la obra un redescubrimiento de la Edad Media y el nacimiento de la identidad germánica. Goethe también estuvo fascinado por la historia del asesino del dragón. En cuanto al poeta Friedrich Hebbel, escribió en 1861 una obra teatral sobre Los nibelungos. La epopeya inspiró varias producciones dramáticas y también el Festival de los Nibelungos que se celebra desde 2002 en la ciudad de Worms.
Cuando el arte se convierte en instrumento de propaganda
Pero este relato también fue instrumentalizado en varias oportunidades con fines políticos. Se vio en los personajes de la gesta la encarnación de las virtudes fundamentales alemanas: Sigfrido personificaría la invulnerabilidad, Hagen la astucia, Krimilda la belleza y el espíritu de venganza y Brunilda la fuerza. La leyenda de los Nibelungos sirvió de pantalla en la que proyectar las aspiraciones nacionales cada vez más pronunciadas de los alemanes, primero como reacción a la opresión napoleónica y luego para apoyar al Imperio Guillermino [1871 a 1888] y su ambición de convertirse en gran potencia. Luego la leyenda fue recuperada por los nazis. Así, en 1943, Hermann Göring establece un paralelo con los nibelungos para motivar a los soldados alemanes cercados en Stalingrado: “Entre todas estas grandes batallas se distingue un monumento colosal: la batalla de Stalingrado. Llegará el día en que será considerada la más grandiosa de las batallas heroicas de nuestra historia. [...] Conocemos una epopeya heroica monumental que relata una batalla sin par, la batalla de los Nibelungos. Ellos también, encerrados en una sala presa de las llamas apagarán su sed en su propia sangre pero combatirán hasta el final”.
“Fue una verdadera mutilación del texto medieval”, estima Ute Obhof. A todas luces el mariscal nazi no leyó con la debida atención El cantar de los Nibelungos pues su trágico desenlace no hacía una referencia ideal para devolver la moral a las tropas y hacerles creer en la victoria final. Como sabemos, la batalla de Stalingrado concluyó con la derrota desastrosa del ejército alemán.
El Cantar de los Nibelungos tampoco contiene muchos elementos como para despertar patriotismo. Combina, en efecto, relaciones amorosas y celos mezquinos en la corte de los burgundios. Sumado a una buena dosis de engaños y homicidios, concluye con la venganza cruenta de Krimhilda contra los asesinos de su amado Sigfrido. Además, según la gesta, la historia se desarrolla en diversos lugares de Europa; el pueblo de los nibelungos venía de Noruega, en tanto que Brunilda era la reina de Islandia y Etzel reinaba entre los hunos, pueblo que habitaba los contornos de la actual Hungría.
¿El Cantar de los Nibelungostiene algo de alemán? Según Ute Obhof, es más europeo que alemán. Por otra parte Alemania no existía en su forma actual en el siglo V. “Lo que le otorga su carácter alemán es que fue transmitido en lengua alemana”, observa Obhof.
Por su parte, Claudia Fabian considera que el nacionalismo asociado al Cantar de los Nibelungos no es intrínseco al texto. Es especialmente la interpretación musical de Richard Wagner la que contribuyó a hacer de él una obra nacionalista, incluso si no fue esa la intención del compositor. En realidad, Wagner buscaba ante todo a pintar la naturaleza humana, lacerada entre los intereses contradictorios del amor y del poder. Fruto de casi treinta años de gestación, El anillo de los Nibelungos es la ópera magna magnum opus de Wagner. El ciclo de cuatro óperas de una duración de dieciséis horas fue representado por vez primera en 1876 y, desde 1896, tienen lugar representaciones periódicas en el marco del Festival de Bayreuth.
Viendo en la obra de Wagner una apología nacionalista de la ideología germánica, Hitler se convirtió, a partir de 1933, en asistente asiduo del festival, dirigido por entonces por Winifred Wagner, nuera de Richard Wagner. Amiga muy cercana del dictador, Winifred continuó incluso treinta años después del fin de la guerra prodigándole una admiración sin límites. Esta impronta nazi, perjudicó la imagen de Wagner y del Cantar de los Nibelungos, y quedó grabada en los espíritus tal como lo señala una de las réplicas de una película de Woody Allen: “Cuando escucho demasiado Wagner, tengo ganas de conquistar Polonia”.
Los Eddas: una inspiración común
El poema épico medieval infortunadamente nunca logró deshacerse por completo de esta reputación. Con la inscripción de los manuscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que podrá contribuir ampliamente a su rehabilitación, el "Cantar de los Nibelungos" se suma a otras obras alemanas, en especial la "Novena sinfonía" de Beethoven, el fondo literario Goethe de los Archivos Goethe y Schiller, una Biblia de Gutenberg y el clásico del cine mudo "Metrópolis," de Fritz Lang.
Fritz Lang estaría sin duda muy feliz con tal decisión. En efecto, el realizador alemán también estaba fascinado por esta epopeya heroica medieval y fue el primero en adaptarla al cine, en 1924. La producción, de cinco horas de duración, está considerada junto con "Metrópolis", como una de las grandes etapas del cine mudo.
Los herederos de Richard Wagner también se empeñaron en librar a la música del compositor de sus connotaciones nacionalistas. Desde 2002, la ciudad de Worms, donde se sitúan la mayor parte de las escenas de la Canción, organiza regularmente un Festival de los Nibelungos. El realizador Dieter Wedel contribuyó a darlo a conocer con una iniciativa coronada por la vuelta de la epopeya a la televisión: Uli Edel realizó en 2004 una adaptación televisiva de los Nibelungos en la que participan numerosas estrellas. Esforzándose por no caer en el pathos nacionalista, quizá un poco demasiado, Uli Edel realizó una producción "fantasy" mundializada que bien podría tener lugar en Alemania, Dinamarca o Inglaterra.
Ello no es totalmente sorprendente, pues sabemos que el "Cantar de los Nibelungos" parece haber inspirado "El señor de los anillos" de Tolkien. Aún cuando el escritor británico lo ha negado, la influencia de las sagas germánicas y nórdicas es manifiesta. Puede deducirse que el "Anillo" de Wagner, "El señor de los anillos" de Tolkien y el "Cantar de los Nibelungos" abrevan en la misma fuente: los "Eddas", compilaciones de poemas épicos que relatan las historias de dioses y héroes, especialmente episodios de la leyenda de los nibelungos.
Jens Lubbadeh, periodista del Spiegel Online (Alemania), corresponsal del Correo de la UNESCO.
Nibelungentreue: la palabra, empleada para designar una lealtad ilimitada de la que el pueblo nibelungo hizo gala, no tiene en alemán una connotación muy positiva. Se la emplea con frecuencia para referirse a los políticos que son fieles a su partido bajo todas las circunstancias, incluso si tal fidelidad termina por agraviarlos. Fue el canciller Bernhard von Bülow quien la utilizó en 1909 para calificar la alianza del Imperio Alemán con Austria-Hungría. La expresión NibelungentreueCantar de los Nibelungos, todos los héroes terminan muertos.
La UNESCO inscribió recientemente en el Registro Memoria del Mundo los tres manuscritos más antiguos conservados de este poema épico medieval cuya redacción data del siglo XIII pero cuyas raíces se remontan al siglo V, época de las invasiones bárbaras. El Cantar de los nibelungos reúne ciclos de sagas transmitidas oralmente con el correr de los siglos. Claudia Fabian, empleada de la Biblioteca del Land de Baviera, precisa que la obra es anónima. “Los manuscritos que se encuentran a nuestra disposición sugieren la existencia de una versión anterior, pero que no nos ha llegado”, explica.
La epopeya relata principalmente el exterminio del reino de los burgundios por parte de los romanos y de los hunos. Los historiadores piensan que ciertos personajes de los textos se refieren a personalidades que existieron: así, el rey de los hunos, llamado Etzel en los manuscritos, no sería otro que el emperador Atila, en tanto que Sigfrido, el vencedor del dragón, sería el rey Arminio, jefe de la tribu de los cheruscos. Éste reunió las tribus germánicas contra los romanos, a quienes infligió una gran derrota en el año 9, durante la legendaria batalla de Teutoburgo. Tras ella, Roma nunca logró retomar verdaderamente el control de las tribus germánicas. En cuanto al dragón Fafnir, que Sigfrido mata antes de bañarse en su sangre para ser invulnerable, simbolizaría el ocupante romano.
Sin embargo, el Cantar de los Nibelungos no es un documento histórico. Ute Obhof, responsable del manuscrito conservado en la Biblioteca del Land de Bade-Wurtemberg en Karlsruhe, explica que “el manuscrito reúne diferentes acontecimientos y personajes provenientes de diferentes periodos”. Los otros dos manuscritos son propiedad del Land de Baviera en Munich y de la Biblioteca del convento de San Gall en Suiza, también inscrito desde 1983 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Aun cuando es una obra apasionante, cayó en el olvido en el siglo XVI, indudablemente porque “no era del gusto de la época”, opina Claudia Fabian. No volvió a ser de interés hasta 1755, cuando por mero azar fue descubierto uno de los manuscritos. En esta ocasión encontró verdadero eco en el pueblo, quien elevó el Cantar al rango de una Ilíada alemana transformándolo en una epopeya nacional. Algo más tarde los pintores románticos veían en la obra un redescubrimiento de la Edad Media y el nacimiento de la identidad germánica. Goethe también estuvo fascinado por la historia del asesino del dragón. En cuanto al poeta Friedrich Hebbel, escribió en 1861 una obra teatral sobre Los nibelungos. La epopeya inspiró varias producciones dramáticas y también el Festival de los Nibelungos que se celebra desde 2002 en la ciudad de Worms.
Cuando el arte se convierte en instrumento de propaganda
Pero este relato también fue instrumentalizado en varias oportunidades con fines políticos. Se vio en los personajes de la gesta la encarnación de las virtudes fundamentales alemanas: Sigfrido personificaría la invulnerabilidad, Hagen la astucia, Krimilda la belleza y el espíritu de venganza y Brunilda la fuerza. La leyenda de los Nibelungos sirvió de pantalla en la que proyectar las aspiraciones nacionales cada vez más pronunciadas de los alemanes, primero como reacción a la opresión napoleónica y luego para apoyar al Imperio Guillermino [1871 a 1888] y su ambición de convertirse en gran potencia. Luego la leyenda fue recuperada por los nazis. Así, en 1943, Hermann Göring establece un paralelo con los nibelungos para motivar a los soldados alemanes cercados en Stalingrado: “Entre todas estas grandes batallas se distingue un monumento colosal: la batalla de Stalingrado. Llegará el día en que será considerada la más grandiosa de las batallas heroicas de nuestra historia. [...] Conocemos una epopeya heroica monumental que relata una batalla sin par, la batalla de los Nibelungos. Ellos también, encerrados en una sala presa de las llamas apagarán su sed en su propia sangre pero combatirán hasta el final”.
“Fue una verdadera mutilación del texto medieval”, estima Ute Obhof. A todas luces el mariscal nazi no leyó con la debida atención El cantar de los Nibelungos pues su trágico desenlace no hacía una referencia ideal para devolver la moral a las tropas y hacerles creer en la victoria final. Como sabemos, la batalla de Stalingrado concluyó con la derrota desastrosa del ejército alemán.
El Cantar de los Nibelungos tampoco contiene muchos elementos como para despertar patriotismo. Combina, en efecto, relaciones amorosas y celos mezquinos en la corte de los burgundios. Sumado a una buena dosis de engaños y homicidios, concluye con la venganza cruenta de Krimhilda contra los asesinos de su amado Sigfrido. Además, según la gesta, la historia se desarrolla en diversos lugares de Europa; el pueblo de los nibelungos venía de Noruega, en tanto que Brunilda era la reina de Islandia y Etzel reinaba entre los hunos, pueblo que habitaba los contornos de la actual Hungría.
¿El Cantar de los Nibelungostiene algo de alemán? Según Ute Obhof, es más europeo que alemán. Por otra parte Alemania no existía en su forma actual en el siglo V. “Lo que le otorga su carácter alemán es que fue transmitido en lengua alemana”, observa Obhof.
Por su parte, Claudia Fabian considera que el nacionalismo asociado al Cantar de los Nibelungos no es intrínseco al texto. Es especialmente la interpretación musical de Richard Wagner la que contribuyó a hacer de él una obra nacionalista, incluso si no fue esa la intención del compositor. En realidad, Wagner buscaba ante todo a pintar la naturaleza humana, lacerada entre los intereses contradictorios del amor y del poder. Fruto de casi treinta años de gestación, El anillo de los Nibelungos es la ópera magna magnum opus de Wagner. El ciclo de cuatro óperas de una duración de dieciséis horas fue representado por vez primera en 1876 y, desde 1896, tienen lugar representaciones periódicas en el marco del Festival de Bayreuth.
Viendo en la obra de Wagner una apología nacionalista de la ideología germánica, Hitler se convirtió, a partir de 1933, en asistente asiduo del festival, dirigido por entonces por Winifred Wagner, nuera de Richard Wagner. Amiga muy cercana del dictador, Winifred continuó incluso treinta años después del fin de la guerra prodigándole una admiración sin límites. Esta impronta nazi, perjudicó la imagen de Wagner y del Cantar de los Nibelungos, y quedó grabada en los espíritus tal como lo señala una de las réplicas de una película de Woody Allen: “Cuando escucho demasiado Wagner, tengo ganas de conquistar Polonia”.
Los Eddas: una inspiración común
El poema épico medieval infortunadamente nunca logró deshacerse por completo de esta reputación. Con la inscripción de los manuscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que podrá contribuir ampliamente a su rehabilitación, el "Cantar de los Nibelungos" se suma a otras obras alemanas, en especial la "Novena sinfonía" de Beethoven, el fondo literario Goethe de los Archivos Goethe y Schiller, una Biblia de Gutenberg y el clásico del cine mudo "Metrópolis," de Fritz Lang.
Fritz Lang estaría sin duda muy feliz con tal decisión. En efecto, el realizador alemán también estaba fascinado por esta epopeya heroica medieval y fue el primero en adaptarla al cine, en 1924. La producción, de cinco horas de duración, está considerada junto con "Metrópolis", como una de las grandes etapas del cine mudo.
Los herederos de Richard Wagner también se empeñaron en librar a la música del compositor de sus connotaciones nacionalistas. Desde 2002, la ciudad de Worms, donde se sitúan la mayor parte de las escenas de la Canción, organiza regularmente un Festival de los Nibelungos. El realizador Dieter Wedel contribuyó a darlo a conocer con una iniciativa coronada por la vuelta de la epopeya a la televisión: Uli Edel realizó en 2004 una adaptación televisiva de los Nibelungos en la que participan numerosas estrellas. Esforzándose por no caer en el pathos nacionalista, quizá un poco demasiado, Uli Edel realizó una producción "fantasy" mundializada que bien podría tener lugar en Alemania, Dinamarca o Inglaterra.
Ello no es totalmente sorprendente, pues sabemos que el "Cantar de los Nibelungos" parece haber inspirado "El señor de los anillos" de Tolkien. Aún cuando el escritor británico lo ha negado, la influencia de las sagas germánicas y nórdicas es manifiesta. Puede deducirse que el "Anillo" de Wagner, "El señor de los anillos" de Tolkien y el "Cantar de los Nibelungos" abrevan en la misma fuente: los "Eddas", compilaciones de poemas épicos que relatan las historias de dioses y héroes, especialmente episodios de la leyenda de los nibelungos.
Jens Lubbadeh, periodista del Spiegel Online (Alemania), corresponsal del Correo de la UNESCO.
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