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segunda-feira, 15 de fevereiro de 2016

El romance de la felicidad

José Santos Chocano

Felicidad: yo te he encontrado
Más de una vez en mi camino;
Pero al tender hacia ti el ruego
De mis dos manos has huido,
Dejando en ellas, solamente,
Cual una dádiva, cautivo
Algún mechón de tus cabellos
O algún jirón de tus vestidos.

Tanto mejor fuera no haberte
Hallado nunca en mi camino.
Por ser tu dueño, siento a veces
Que no soy dueño de mí mismo...
Toda esperanza es un engaño;
Todo deseo es un martirio...

Felicidad: te vi de cerca;
Pero no pude hablar contigo.

Ya voy sintiéndome cansado...
Cuando en la orilla del camino
Me siento a ver pasar a muchos
Que hacia ti vayan cual yo he ido,
Tal vez te atraiga mi reposo,
Mi displicente escepticismo,
Mi resignada indiferencia,
Mi corazón firme y tranquilo;
Y, paso a paso, a mí te acerques,
Sin que yo llegue a percibirlo,
Y, al fin, sentándote a mi lado,
Hablarme empieces: -Buen amigo...

¿Será mejor el no buscarte?
¿Será mejor el ser altivo
En la desgracia y no sentirse
Juguete vil de tus caprichos?

Yo solo sé que cuantas veces
Con más afán te he perseguido,
Más fácilmente, hacia más lejos,
Más desdeñosa huir te he visto.
Yo solo sé que cuantas veces
Tornó perfil un sueño mío,
Felicidad, te vi de cerca,
Pero no pude hablar contigo.
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Biblioteca Digital Ciudad Seva

terça-feira, 14 de maio de 2013

BLASÓN


Un día como hoy, en 1875, nace en Lima, José Santos Chocano, conocido como «El Cantor de América», autor de "Iras Santas", "Alma América", "Fiat Lux", entre otras.

BLASÓN

Soy el cantor de América autóctono y salvaje:
mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con vaivén pausado de hamaca tropical...

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje
parecen mis estrofas trompetas de cristal.

Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el león, de oro,
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido
un blanco aventurero o un indio emperador.
Adriana Zapparoli
efetos de un milagro extraño. deste infierno, una tempestad de ilusiones. la herida cicatriza. viajan, sin amargura, sus pensamientos el sigilo, en su propia ternura de siglos.
un monstruo nocturno. mutilado de lengua. las ligaduras, y el cerebelo,
su camino escucha el espejo y mira el silencio: un beso,
sin dientes la hoz.