terça-feira, 21 de julho de 2015

La puerta de bronce



Manuel Romero de Terreros

Sentado en un amplio sillón de velludo carmesí, al lado de ancha ventana, el Cardenal de Portinaris estaba dictando su testamento. A la primera cláusula que contenía su profesión de Fe, había logrado dar un giro distinto del acostumbrado, de manera que a la par de un compendio de la Religión Católica resultaba un verdadero opúsculo literario. El Prelado, muy satisfecho, prosiguió a enumerar cada uno de sus bienes, y al hacerlo, parecía que iban arrancándose las más hermosas páginas de la historia del arte. El notario escribía a toda prisa y, a pesar de estar muy acostumbrado a ese género de trabajos, se fatigaba en grado sumo, y gruesas gotas de sudor aparecían sobre su calva frente.

Terminadas las cláusulas preliminares, el Cardenal hizo una pausa y dirigió la mirada vagamente a través de la ventana de su estudio. La Plaza del Duque era un hervidero de gente, y el Prelado seguía con la vista el ir y venir de carruajes y peatones. Transcurrió algún espacio de tiempo; el notario se pasó el pañuelo por la frente varias veces, y por fin observó tímidamente:

-¿Sí, Eminencia?

Pero el Cardenal permanecía callado.

-¿Si, Eminencia? -insinuó de nuevo el letrado.

La verdad era que el Cardenal Diácono de la Basílica de Santa María de las Rosas estaba perplejo; no encontraba a quién nombrar heredero. Miembro de una de las más esclarecidas familias de Toscana, con él terminaba su ilustre progenie: su único sobrino, el Conde Fabricio de Portinaris, se había marchado a América hacía quince años y no se había vuelto a tener noticia de él. Ministros diplomáticos y agentes consulares, por más averiguaciones que hicieran, no habían podido proporcionar ningún informe, y todo el mundo consideraba que el Conde había muerto. Desde sus primeros años, don Fabricio había dado pruebas de un carácter indomable, su bolsillo fue siempre un pozo sin fondo, y no era secreto para nadie que sus locuras habían conducido a su madre a un sepulcro prematuro.

Los ojos del Cardenal se empañaron de lágrimas y durante largo tiempo estuvo pensando a quién nombrar heredero. Sabía que las llamadas obras de beneficencia poco podrían aprovecharse de una fortuna que consistía mas bien en objetos de arte que en bienes materiales, y dolíale el alma al pensar que éstos fueran a parar a manos del anónimo e insípido personaje que se llama el Estado.

Decidió por fin legar todo su caudal a algún amigo, y resolvió hacerlo a favor del Príncipe de Sant' Andrea, prócer bondadoso y magnánimo Mecenas.

-Instituyo por mi único y universal heredero -empezaba a dictar el Cardenal, cuando sonó un leve toque en una puerta.

-¡Adelante! -exclamó el Prelado, y apareció en el umbral un sirviente vestido de negro. Adelantose éste y presentó en una salvilla de plata una tarjeta, que el Príncipe de la Iglesia tomó con cierto gesto de enfado. Si al leer en ella: "El Conde Fabricio de Portinaris" experimentó alguna sorpresa, pudo dominarla en seguida, pues con tono tranquilo dijo al notario-: Ramponelli, mañana terminaremos. Puede Vd. retirarse.

El notario recogió sus papeles, metiolos dentro de un cartapacio, y con éste bajo el brazo, fue a besar el anillo cardenalicio, y salió de la estancia después de hacer profunda reverencia.

En seguida ordenó a su camarero:

-¡Que pase el Conde!

Don Fabricio de Portinaris rayaba en los cincuenta años. Era extraordinariamente delgado y bajo de cuerpo; tenía la nariz aguileña, el cabello entrecano y el rostro tan lleno de arrugas, que a primera vista aparecía estar sonriendo continuamente.

Al verlo entrar en el estudio, su tío ni se inmutó ni se puso de pie: sólo dijo secamente, dirigiendo involuntaria mirada al retrato de César Borgia que pendía en uno de los muros.

-No esperaba veros más, sobrino. Creí que habíais muerto.

-Aun vivo, Eminencia -repuso el Conde sonriendo, e hizo ademán de besar la mano del Prelado, pero éste la retiró disimuladamente indicando con ella una butaca cercana. Tomó asiento el Conde, y después de unos instantes de embarazoso silencio, dijo:

-He llegado esta mañana, y creí de mi deber, antes que nada, saludar a vuestra Eminencia.

-Os lo agradezco -contestó el Cardonal, tomando polvos de su tabaquera de oro-. Y, decidme -prosiguió-, ¿encontrasteis en el Nuevo Mundo todas aquejas cosas que aquí echabais de menos? ¿Aquella libertad, aquella cuantiosa fortuna, aquella igualdad encantadora entre los hombres, aquella (aquí sonrió el Cardenal) verdadera democracia?

-Encontré en el Nuevo Mundo, Eminencia, lo mismo que en Europa. Quince años he vivido una vida angustiosa, y hoy vengo a impetrar vuestro perdón y a morir en mi país.

Fue tal su acento de sinceridad, que el Cardenal se puso de pie solemnemente y bendijo a don Fabricio de Portinaris. Era la hora del ocaso y los rayos del sol que se ponía hacían más intensa la roja vestidura del prócer.

Al principio el regreso del Conde fue escasamente comentado en la Ciudad, porque había casi desaparecido su memoria. Pero pronto volvió a hablarse de él, porque el Cardenal de Portinaris, a pesar de su robusta salud y no avanzada edad, decaía notablemente, y un mes después se hallaba al borde del sepulcro. No faltó quien hablase en voz baja de sutiles venenos traídos de América y alguien recordó, en plena tertulia, que los Portinaris descendían de César Borgia. Al fallecer el Prelado y abrirse su testamento, se supo que había legado todos sus bienes a Don Fabricio.

El nuevo Príncipe se ausentó enseguida de la Capital, y estableció su residencia en una villa cercana, en donde llevó una vida retirada y tranquila. A las pocas personas con quienes trataba, refería que estaba escribiendo sus memorias.

Pero pasados algunos meses, decidió regresar a la Corte y allí se dijo que pensaba dar grandes recepciones en su palacio, pues deseaba contraer matrimonio y llevar la vida que correspondía a su clase.

No viene al caso hacer una reseña del Palacio de Portinaris, porque ha sido descrito mil veces. En toda obra referente al Arte del Renacimiento ocupa preferente lugar, y es conocidísimo aún de las personas que jamás han visitado la Ciudad Ducal. Baste recordar que, entre las innumerables obras de arte que encierra, quizá sea la más notable la hermosa reja de entrada, labrada en bronce con tal maestría, que todos están acordes con atribuirla al autor de las puertas del bautisterio florentino. En los tableros inferiores se destaca, en alto relieve, la historia de aquel Hugo de Portinaris que, después de defender heroicamente la fortaleza del Borgo, fue degollado, junto con su mujer y sus dos hijas, por el victorioso y sanguinario Orlando Testaferrata. Gruesos, pero exquisitamente labrados, barrotes abalaustrados sostienen el medio punto que la remata, en cuyo centro campea orgullosamente la puerta que constituye las armas parlantes de la familia, mientras que coronas, tiaras, espadas y llaves cruzadas, pregonan por doquier los grandes honores que ésta ha gozado desde tiempo inmemorial.

Llegó el Príncipe a su palacio con las primeras sombras de la noche. Al ascender la escalera de honor, sintió un desmayo y hubiera caído al suelo, si no se apoyara en el pedestal de una estatua, que decoraba el primer descanso. Repúsose enseguida, y atravesó con paso rápido la larga galería del Poniente, seguido de su mayordomo, y entró en la cámara, llamada del Papa Calixto, que había sido dispuesta para su dormitorio. Era amplísima y, a diferencia de las demás estancias del palacio, relativamente sobria. Pocos pero ricos muebles la exornaban y el techo carecía de plafond alegórico, motivo por el cual el Príncipe la prefirió a las demás, pues, como dijo sonriendo al mayordomo, no quería estar viendo los ángeles y mujeres desnudas de Julio Romano desde su lecho.

Aquella noche, don Fabricio tomó ligerísima comida, y después se instaló en su gabinete, a escribir, hasta hora muy avanzada. El vasto edificio estaba sumido en el más profundo silencio, pues toda la servidumbre se había retirado a descansar, y sólo podía oírse el rasguear de la pluma sobre el papel. Larga fue la carta que escribió el Príncipe, y bastante tiempo tomó en leerla y hacerle algunas correcciones. Por fin la dobló cuidadosamente, y después de haberla metido dentro de un sobre grande, la dirigió a una persona de vulgar apellido, residente en la República del Pánuco. Se disponía a lacrarla y sellarla, cuando se dibujó en su rostro una expresión de sorpresa y de miedo. El gabinete se hallaba contiguo al estudio que había sido del Cardenal, y al alzar el Príncipe la cabeza en busca del sello, notó que por debajo de la puerta de comunicación con aquella estancia, se veía una brillante raya de luz.

Don Fabricio, pasados algunos instantes de sobresalto, logró dominarse y hasta sonreír; y levantose de su asiento para ir a apagar la luz, que inadvertidamente habría dejado algún criado encendida en el estudio. Abrió la puerta resueltamente... y ¡se heló su sangre! Sentada en el sillón, con su tabaquera abierta en la mano derecha, y los dedos de la izquierda en ademán de tomar unos polvos, hallábase la prócer figura del Cardenal de Portinaris.

-No esperaba veros más -dijo lentamente-. Creí que habíais muerto, sobrino.

Presa del mayor terror, don Fabricio huyó, llamando en alta voz al mayordomo y otros sirvientes; pero nadie acudía en su auxilio, y recorrió las galerías dando voces que retumbaban en las bóvedas de la señorial mansión.

-¡Antonio, Bernardo, Julio, Gilberto! -gritaba, pero nadie quería contestar, y con verdadero pavor bajó, puede decirse que rodó, la escalera, y corrió a llamar al conserje. Grandes golpes dio en su puerta con ambas manos, pero nadie oía sus desesperadas voces de terror.

Acercose a la entrada de palacio y quiso abrir la puerta de bronce que la cerraba; pero por más esfuerzos que hizo, no pudo lograr moverla un milímetro, y por fin, en su desesperación, concibió la idea de salir por entre los barrotes, pues a toda costa quería abandonar aquella casa. Como hemos dicho, don Fabricio era extremadamente delgado, y decidió intentar pasar el cuerpo por aquella parte de la reja, en que los barrotes eran más esbeltos y, por consiguiente había mayor espacio entre ellos.

A la madrugada siguiente, enorme concurso de curiosos se aglomeraba a la entrada del palacio. La cabeza del Príncipe, amoratada y descompuesta, se hallaba presa entre dos barrotes, y los ojos, saltándosele de las órbitas, parecían mirar con terror el tablero, en el cual Ghiberti había cincelado magistralmente la degollación de Hugo de Portinaris por el despiadado Orlando Testaferrata.

FIN

La puerta de bronce y otros cuentos, 1922




Biblioteca Digital Ciudad Seva
Двадцать первое. Ночь. Понедельник.
Очертанья столицы во мгле.
Сочинил же какой-то бездельник,
Что бывает любовь на земле.
И от лености или от скуки
Все поверили, так и живут:
Ждут свиданий, бояться разлуки
И любовные песни поют.
Но иным открывается тайна,
И почиет на них тишина…
Я на это наткнулась случайно
И с тех пор все как будто больна.


Анна Ахматова.

Russians turn to their Slavic roots for inspiration and identity



July 21, 2015 Anastasia Maltseva, special to RBTH

As more and more Russians seek solace in patriotism, many are turning to their ancient past and reviving pagan traditions. Apart from various festivities, Slavic traditions are being revived in songs, clothing, martial arts and even psychotherapy. According to sociologists, this interest in the past is becoming a trend in Russia.
 
CELEBRATION

Russians turn to their Slavic roots for inspiration and identity

Enthusiasts celebrating the Perun's Day pagan festival at the Gamayunshchina pagan temple in Kaluga, 2009. Source: Iliya Pitalev / RIA Novosti
It doesn’t appear on the official state calendar as a holiday, but on July 20 groups of Russians around the country gathered to celebrate one of the nation’s oldest festivals by lighting fires, dancing and fighting.
July 20 is known in Russia as Perun’s Day – an ancient Slavic holiday dedicated both to the eponymous Slavic god of thunder and to warriors. The holiday, which used to be one of the most important events in the Slavic tradition, persists in modern Russia.
Perun’s Day (named after the Slavic god of thunder and ruler of the pantheon) is dedicated to warriors. It is believed that on this day, Slavic men used to sacrifice a rooster or a bull in order to wash their weapons in the animal’s blood. Of course, nothing of the sort happens today, said Yelizaveta Timoshkina, co-founder of the Slavic culture reenactment club Bely Bars (“White Leopard”).
“I remember someone bringing a lamb to the festival once,” she said. “The idea was to slaughter it in the evening and cook some shashlyk (a form of shish kebab popular in Russia) or a stew. Some guys from the camp then went to celebrate, and others remained there to cook. When everyone came back in the evening, they saw the lamb strolling cheerfully next to the tents. It turned out none of the reenactors was capable of killing an animal.”
The modern rendition of Perun’s Day involves lighting big fires, after which men start fighting one on one, explained Timoshkina. The victors are rewarded with special talismans – badges made of brass, copper or silver, with designs being based on amulets found by archeologists during excavations of ancient burial mounds. As soon as it gets dark, all the men present form a khorovod (circle dance) around one of the fires and start circling it while holding hands. They try reaching maximum speed without falling into the fire, which is supposed to show their strength and agility.
“If I had to name the five most popular Slavic holidays still observed today, I’d say the most popular one is Maslenitsa – the day when everyone eats pancakes, says goodbye to the winter and invites the spring in. The Slavs celebrated it around March 20,” said Timoshkina. “There is also Ivan Kupala Day (July 24) which is the celebration of the summer solstice, Karachun which marks the winter solstice (celebrated December 12 to 22, depending on the year), Perun’s Day and Veles’ Day, the midwinter holiday (February 11).”

Shows of force
Of course, the re-enactments of ancient holidays are simply inconceivable without reproducing traditional national pastimes – including bare-knuckle boxing. According to martial arts historian Alexei Leshachkov, while the Slavs did not have martial arts as such – or at least, no such system is mentioned in written accounts – they did enjoy bare-knuckle boxing. Boys would start learning to fight at an early age, engaging in various fighting games like “Wall to Wall” (a competition between two groups of fighters trying to push their opponents away from a certain zone) or “King of the Hill” (when someone tried to stay on top of a hill while others pushed him away in an effort to become the new “King”).
Nevertheless, there are some schools of the “Russian martial art” in the country. “Those schools showcase this technique as the traditional Slavic martial art, but this is just a marketing ploy,” said Leshachkov. “In fact, this form of combat was invented in the end of the 20th century.” According to the historian, the “Russian martial art” is an amalgamation of boxing, sambo and karate techniques.

Weeping à la russe
The revival of Slavic traditions is finding some use in modern applied psychology. For instance, the Moscow-based Ladoga coaching center actively employs the rites of the past in its activities. Psychologist Olga Kolyada, one of the center’s managers, says traditional culture contains the secrets of how to live happily.
“We discover the ways of our ancestors. For example, we revive the traditional Slavic singing. The Slavs used their voice to get through grief – the weeping of women during funerals come to mind. We use those techniques today to help people endure traumatic events through their voice,” she explained.
According to Kolyada, an adherence to the traditional world view helps modern people to escape depression. “The customs of Ancient Russia went like this: Spring was for dreaming and preparing to create, summer was for acting and taking risks, fall was when one reaped the fruits, and winter was the time to concentrate on one’s inner world,” she said. “Once people find out about that and start living according to the rhythm of nature, and not their vacation schedule, they are able to get a lot of things in their lives right.”

Maintaining identity through symbolism
Alexei Levinson, a sociology professor at the Higher School of Economics in Moscow, says the revival of traditions represents a recent but growing trend. “This is an international trend – similar processes are happening in England, Scotland and Scandinavia,” he said. “Societies need symbolic resources to maintain their identity.”
However, Levinson believes the appeal to Slavic traditions in popular culture is mostly superficial, and those who treat it seriously are few. “Being patriotic is currently a very fashionable thing in Russia, and the appeal to the culture of the past gives people an opportunity to be a part of the trend,” he said. “Besides, young people simply like to put on some elements of traditional Slavic clothing – it is pretty and uncommon, after all.”



- http://rbth.com/society/2015/07/21/russians_turn_to_their_slavic_roots_for_inspiration_and_identity_47921.html)

Entrevista com Leyla Perrone Moysés

"Traduzir Barthes foi uma forma de fidelidade a ele"

“A inspiração barthesiana sempre esteve presente em minha fundamentação teórica”, confessa Leyla Perrone-Moisés, que se consagrou como um dos principais nomes da crítica literária brasileira e que durante boa parte de sua trajetória intelectual e afetiva manteve uma relação de fidelidade com Roland Barthes – a obra e o homem. O interesse da pesquisadora e professora pelas ideias do pensador francês a levou a Paris, onde o conheceu pessoalmente e desenvolveu a amizade que se tornou fundamental para a ampliação da recepção de Barthes no Brasil. Leyla assinou várias traduções de sua obra, perseguiu seu pensamento em ensaios e livros de temáticas plurais e é a responsável pela “Coleção Roland Barthes”, da editora Martins Fontes, atualmente com vinte volumes.


Nesta entrevista, Leyla fala como pesquisadora, leitora e amiga do homem que lhe deu provas vivazes de amor pela literatura e de generosidade humana. “Pessoalmente ele era tão fascinante quanto por escrito: discretamente sedutor, desprovido de pose e provido de um grande senso de humor”, diz Leyla sobre aquele que também experimentou a arte para além da escrita – foi músico e pintor amador. Aquele que negava a “imortalidade desagradável” por abominar a repetição e por se permitir, apesar das críticas, atravessar fases diversas de um pensamento de amplitude monumental. Um homem plural por si.

Qual foi o primeiro contato da senhora com a obra de Roland Barthes, e de que forma a obra dele se reconfigurou quando vocês dois passaram a conviver juntos?

Soube da existência de Barthes em 1960, quando resenhei o livro de Maurice Blanchot, Le livre à venir, no Suplemento literário de O Estado de S. Paulo. Blanchot falava dele de um modo que despertou meu interesse. Na mesma época, eu escrevia no Suplemento sobre o nouveau Roman e me correspondia com alguns romancistas dessa tendência, entre eles Claude Simon, futuro Prêmio Nobel. Numa de suas cartas, Claude Simon citava um trecho de Barthes sobre a crítica literária. Comecei então a ler Barthes, e a citá-lo em meus artigos. Em dezembro de 1968, conheci-o em Paris. Foi o início de uma relação que durou até a sua morte, em 1980. Pessoalmente, ele era tão fascinante quanto por escrito: discretamente sedutor, desprovido de pose e provido de um grande senso de humor.

Ao longo de sua trajetória intelectual, Barthes foi criticado por “não prezar por uma coerência”, ideia expressa através das diferentes fases de sua obra. Sua flexibilidade de posicionamentos e a forma como defendia sua liberdade para mudar (o repúdio à tal “imortalidade desagradável”) foram, de algum modo, fundamentais para a compreensão que temos hoje da vivacidade do seu pensamento e da variedade de objetos que percorreram seu trabalho?

A trajetória intelectual de Barthes foi marcada por sucessivos deslocamentos. Ele detestava a repetição, e sempre que um tipo de discurso começava a “pegar” ele o abandonava para inventar outro. Isso foi explicado por ele mesmo, em sua obra. Era um procedimento dialético, que se desenvolvia de modo não linear, mas em espiral, sem uma síntese final. Através de todas as suas mudanças, uma coisa se manteve estável: seu amor pela literatura, a forma de linguagem que, segundo ele, é capaz de alcançar o mais alto teor de significação.

Em entrevistas, Barthes chegou a afirmar que as viagens lhe interessavam bastante, mas que esse interesse decaiu à medida que ele envelhecia. Não chegou a concretizar uma viagem ao Brasil, apesar de várias tentativas da senhora em realizá-la. A sempre apontada “pluralidade” do olhar e do debate de Barthes se ampliou a cada viagem? O encanto com o Japão, que gerou O império dos signos (1970), pode ser apontado como seu grande momento fora da França, no sentido de uma “revelação”?

Sim, suas duas viagens ao Japão foram momentos jubilatórios, tanto do ponto de vista pessoal quanto do escritural. O império dos signos é um de seus mais belos livros. O mesmo não aconteceu com a China, que ele conheceu em 1974, em plena “revolução cultural”. Ele desconfiou da vigilância então exercida sobre os estrangeiros e aborreceu-se com os estereótipos da propaganda maoísta. À medida que os anos passaram, ele viajou menos, por preocupação com a saúde de sua mãe, com quem vivia, mas também porque as viagens interrompiam seu trabalho de escrita.

O cinema se alia à publicidade, à fotografia e à moda no âmbito de linguagens visuais que interessaram à reflexão de Barthes. As imagens para o crítico francês eram “lidas” como um texto. Pode-se estabelecer algum paralelo entre a produção prática do pintor e desenhista amador Barthes e sua percepção teórica sobre a linguagem visual?

Seu talento de pintor amador o predispunha a uma percepção especial das artes visuais. Mas sua paixão maior era a linguagem verbal, e foi nesta que ele soube transpor suas observações visuais, recriando com palavras poéticas o que ele via e ajudando o leitor a ver mais e melhor.

Obras como Mitologias (1957), Sistema da moda (1967) e O grão da voz (1981) ainda são hoje referência para estudos que versam sobre temas que ainda sofrem algum preconceito em certos círculos acadêmicos, como música popular massiva, cultura de celebridades e star system. No entanto, temas como os citados têm atraído jovens pesquisadores no âmbito da comunicação e das ciências sociais. Como a senhora percebe a recepção da obra de Barthes pelos jovens no meio acadêmico? Há um interesse que se renova de algum modo?

O recente colóquio Barthes plural, realizado em São Paulo no último mês de junho, atraiu jovens pesquisadores de todo o Brasil. É um interesse crescente. São tantos os aspectos de sua obra que cada um escolhe um tema de sua preferência para analisar. Na verdade, a cultura pop só lhe interessou como objeto de estudo sociológico. Ele não gostava de música popular e, menos ainda, do star system, que ameaçava integrá-lo na categoria de “celebridade”. Mas não era um preconceito acadêmico, era um gosto pessoal. Como músico amador, ele só ouvia e tocava música clássica, Schumann e Schubert em especial.

Sobre o colóquio Barthes plural, eu gostaria que a senhora falasse um pouco sobre a conferência de abertura que a senhora realizou, intitulada “A palavra calma”. Há projeto para que os trabalhos apresentados no evento sejam publicados em alguma plataforma?

As comunicações do colóquio estarão disponíveis na internet nos próximos meses. Em minha conferência, tratei de um aspecto da personalidade de Barthes: sua gentileza, que transparece em sua obra. Ele propunha a palavra calma em todos os contatos humanos: no cotidiano, no ensino e nas discussões intelectuais em geral. Elogiava o “princípio de delicadeza” e desejava a “doçura” na linguagem. Detestava os discursos de poder, no ensino e na política. Nos últimos anos, sentia afinidade com o taoísmo e o budismo zen, que aconselham o desapego e a suspensão do sentido. Mas temia, por outro lado, que esse pacifismo pudesse resultar numa alienação. Existe uma contradição entre seu desejo de doçura e o caráter provocador de sua obra. Em seu diário, ele apontava essa oposição que o fazia sofrer.

Seu projeto de tradução da obra de Barthes surgiu ainda no início do relacionamento de vocês, no final dos anos 1960. Desde então a senhora foi responsável pela tradução de diversas obras, ao mesmo tempo em que seu trabalho como pesquisadora se tornou referência para os estudos literários e sociais brasileiros. A tradução e a pesquisa nascem de uma fonte em comum?

Embora eu tenha tratado de temas variados, ao longo de minha carreira, a inspiração barthesiana sempre esteve presente em minha fundamentação teórica. Traduzir Barthes foi uma forma de fidelidade a ele e à sua obra.

Pela editora Martins Fontes, a senhora coordena a Coleção Roland Barthes, hoje com 20 títulos – alguns deles, inclusive, já esgotados. Como está este trabalho atualmente? Há previsão de ampliar a coleção?

A coleção continua em aberto. Se a Martins Fontes conseguir comprar os direitos de outras obras ou de inéditos, ela pode ser ampliada. Estamos tratando disso.

No âmbito particular, mas também político, a senhora foi prova da generosidade de Barthes, quando ele contribuiu para que seu irmão, o ex-deputado Fernando Perrone, cassado pelo AI-5 e exilado no Chile, conseguisse ir à França desenvolver seu doutorado. Qual o legado humano que Barthes lhe deixou como amigo?

Muitos contemporâneos de Barthes o censuravam por não ser um militante marxista. Ele não gostava da arrogância dos militantes, e preferia a subversão à revolução. Mas ele sempre foi um pensador de esquerda, e pessoalmente era solidário com os marxistas perseguidos. Em 1974, encontrei-o na embaixada de Portugal em Paris, festejando a “Revolução dos Cravos”. Em seus seminários, acolheu numerosos fugitivos das ditaduras sul-americanas dos anos 1960 e 1970. Ajudou meu irmão exilado a inscrever-se na universidade e a obter, assim, os documentos necessários para permanecer em Paris, onde ele residiu até a anistia. Como amigo, sua generosidade era imensa. Participou da banca de tese de meu irmão como voluntário, e me agradecia constantemente por traduzir e divulgar sua obra no Brasil. As cartas dele, incluídas em meu livro Com Roland Barthes, comprovam sua delicadeza e sua afetividade.

Para um leitor que tem interesse em adentrar o universo de Barthes, quais leituras a senhora apontaria como fundamentais para um início? Por quê?

Aos professores e críticos de literatura, eu aconselharia a leitura de Crítica e verdade e do conjunto de ensaios que se encontram em O rumor da língua. Aos profissionais das artes visuais, A câmara clara e O óbvio e o obtuso. Aos não especializados, que buscam o prazer da leitura, aconselharia as Mitologias, que são inteligentes e engraçadas, O império dos signos, que dá vontade de ir ao Japão e de comer comida japonesa, e os Fragmentos de um discurso amoroso, que consolam, com humor, todos os que estão ou já estiveram apaixonados. A todos que desejarem ter uma visão de conjunto de suas propostas, eu aconselharia a Aula, que permanece como seu testamento intelectual.

Suplemento Pernambuco


domingo, 19 de julho de 2015

“O surpreendente princípio desse “moralista” acaba pelo dizer: tudo é permitido [...]. Sim, na ordem da particularidade, tudo é permitido, pois, se as diferenças constituem o material do mundo, é simplesmente para que a singularidade do sujeito de verdade, ela própria contida no devir do universal, cave trincheira nesse material. Não é necessário por isso, muito pelo contrário, pretender julgá-lo ou reduzi-lo.
[...]
Evidentemente, Paulo combate todos aqueles que gostariam de submeter a universalidade pós-acontecimento à particularidade judaica.
[...]
Judeu entre os judeus, e feliz de sê-lo, Paulo quer apenas lembrar que é absurdo achar-se proprietário de deus e que um acontecimento, em que a questão em pauta é o triunfo da vida sobre a morte, quaisquer que sejam as formas comunitárias de uma e de outra, estimula o “para todos” em que o Um do monoteísmo se sustenta.
[...]
A técnica de Paulo é, então, o que se poderia chamar a simetrização segunda.
[...]

No fundo, o que Paulo tenta fazer e que é justo considerar ser, afinal de contas, uma invenção progressista, é passar o igualitarismo universalizante por meio da reversibilidade de uma regra desigualitária. O que lhe permite, ao mesmo tempo, não entrar em controvérsias sem saída relativas à regra (que ele assume inicialmente) e dispor a situação global de tal modo que a universalidade possa ser recuperada nas diferenças particularizantes, na circunstância da diferença dos sexos.” (Badiou, Universalidade e travessia das diferenças, In: A fundação do universalismo, pp. 118-122).
“Essa é a razão pela qual Paulo, apóstolo das nações, não só se recusa a estigmatizar as diferenças e os costumes, mas aceita a eles se dobrar de tal modo que através delas, e nelas, passe o processo de abandono subjetivo delas. É exatamente a busca de novas diferenças, de novas particularidades onde expor o universal, que transporta Paulo para além do local do acontecimento propriamente dito (o local judaico), que o leva a deslocar a experiência, histórica, geográfica, ontologicamente. Daí uma característica militante muito reconhecível, que combina a apropriação das particularidades e a invariabilidade dos princípios, a existência empírica das diferenças e a sua inexistência essencial, não por meio de uma síntese amorfa, mas de acordo com uma série de problemas a resolver.
[...] comunistas chineses [...] “a linha de massas” [...]

Para compreendê-las, no entanto, também é preciso que a própria universalidade não se apresente com as características de uma particularidade. Somente é possível transcender as diferenças se a benevolência em relação aos costumes e às opiniões apresentar-se como uma indiferença tolerante às diferenças, a qual tem como prova material apenas poder, e saber, como narra Paulo, autopraticar as diferenças. Por isso, Paulo desconfia muito de qualquer regra, qualquer rito que possa afetar a militância universalista, designando-a, por sua vez, como portadora de diferenças e articularidades.” 
(Badiou, Universalidade e travessia das diferenças, In: A fundação do universalismo, pp. 116-117).

Milho de pipoca que não passa pelo fogo continua a ser milho para sempre!


(Rubem Alves)

Assim acontece com a gente.
As grandes transformações acontecem quando passamos pelo fogo.
Quem não passa pelo fogo, fica do mesmo jeito a vida inteira.
São pessoas de uma mesmice e uma dureza assombrosa.
Só que elas não percebem e acham que seu jeito de ser é o melhor jeito de ser.
Mas, de repente, vem o fogo.
O fogo é quando a vida nos lança numa situação que nunca imaginamos: a dor.
Pode ser fogo de fora: perder um amor, perder um filho, o pai, a mãe, perder o emprego ou ficar pobre.
Pode ser fogo de dentro: pânico, medo, ansiedade, depressão ou sofrimento, cujas causas ignoramos.
Há sempre o recurso do remédio: apagar o fogo!
Sem fogo o sofrimento diminui. Com isso, a possibilidade da grande
transformação também.
Imagino que a pobre pipoca, fechada dentro da panela, lá dentro cada vez mais quente, pensa que sua hora chegou: vai morrer. Dentro de sua casca
dura, fechada em si mesma, ela não pode imaginar um destino diferente para si.
Não pode imaginar a transformação que está sendo preparada para ela.
A pipoca não imagina aquilo de que ela é capaz.
Aí, sem aviso prévio, pelo poder do fogo a grande transformação acontece:
BUM!
E ela aparece como uma outra coisa completamente diferente, algo que ela
mesma nunca havia sonhado.
Bom, mas ainda temos o piruá, que é o milho de pipoca que se recusa a estourar.
São como aquelas pessoas que, por mais que o fogo esquente, se recusam a mudar.
Elas acham que não pode existir coisa mais maravilhosa do que o jeito delas serem.
A presunção e o medo são a dura casca do milho que não estoura.
No entanto, o destino delas é triste, já que ficarão duras a vida inteira.
Não vão se transformar na flor branca, macia e nutritiva.
Não vão dar alegria para ninguém.


Extraído do livro "O amor que acende a lua" de Rubem Alves

sábado, 18 de julho de 2015

Владимир Высоцкий - Баллада о времени

DICIONÁRIO_ANGOLANO


Mãe --- Mamoite*
Pai --- Papoite**
Amigo --- Kamone*
Festa --- Boda*
Carro --- Ruca*
Casa --- Mbanje, Biva*
Namorada --- Mboa, biolo*
Fome --- Dioba*
Comida --- Piteu*
Burro --- Bolo*
Luta --- Bilo, balo*
Igreja --Nguele*
Camisola --- Bibera, mbila,bibe*
Tele móvel --- Báica, telelé,Buba*
Televisão --- Teipe*
Tudo bem? --- Inuvé!?, fala camoni*
Ir --- Bazar, Tirar o pé, Se Chotar*
irmão-- cassulé, puto*
Estás bem?-- stas numa?
Roubar--- tramancar, pinar*
prisão---cuzu
Escola--school*
Cunhado-----nha do*
Cigarro------ Naite *

Assim Falamos em Angola......... ..

Traiano livra a cara de Beto Richa e arquiva pedidos de Impeachment no Paraná



Traiano et caterva não caíram da privada do Altíssimo, foram eleitos . Uma parte substancial desse fedor , o qual vem lá da ALEP e do Palácio é coisa digerida com gosto pelos paranaenses. Nostra Culpa, Nostra Máxima Culpa.E desgraçadamente essa alma sebosa que é a politica de compadrio será atualizada pondo nos sacrossantos troninhos da Alep e do palácio a parentalha dos Mesmos. Nossa República dinástica e seu aristocrata cínico como autocrata .Quem crê ainda em utopias são poetas. A ação é não votar em Nenhum cão e no dono do canil , que não é o povo , posto que essa casa de tolerância representa os interesses patrimonialistas dos cleptocratas ora no Poder e no seu entorno.

Wilson Roberto Nogueira

В.С. Высоцкий. Подборка видеонарезок.flv

Sobre a Calúnia

 “A calúnia é um ventinho, um arzinho muito gentil que, insensível e sutil, ligeira e docemente, começa a sussurrar. Pouco a pouco, no assoalho rastejando sibilante, vai escorrendo, vai zumbindo nos ouvidos das pessoas, entra com destreza; E as cabeças e os cérebros atordoa e faz inchar. Boca afora vai saindo, cacareja e vai crescendo: ganha força pouco a pouco, corre canto a canto, qual trovão, e temporal que, no seio da floresta, assobia resmungando e faz de horror gelar. Afinal, derrama-se, volátil, esparramada e duplicada, em perfeita explosão, como a de um canhão, em terremoto, em vendaval, num tumulto geral que faz o ar chicotear. E o pobre caluniado, ofendido, repisado, em público flagelado, por bom motivo, sucumbe.”

(Fala de D. Basilio, em "O barbeiro de Sevilha")

filosofia religiosa de Dostoievski

Crítica típica de um espírito ocidentalista e materialista, incapaz de penetrar na essência metafísica e profundamente religiosa da obra de Dostoievski. Já o li e quase vomitei o tempo todo. Mikhailovski nunca compreendeu a Ortodoxia, nunca buscou compreender a Ortodoxia e a ligação que ela, na Rússia, mantinha com o povo, com o destino da nação, com um entendimento sobrenatural da caminhada do povo russo, do caráter de profecia da imersão de Dostô na espiritualidade do Monte Athos, no hesicasmo, na busca pela transfiguração do homem.

Homens como Mikhailovski idolatram a imanência, sendo que a base da filosofia religiosa de Dostoievski é uma só: não há salvação ou esperança na imanência. Não há esperança debaixo do céu nem verdade. Tudo se transcende a si mesmo no Espírito e só no Cristo tem seu fundamento, validade, onticidade.
Foi assim que Dostoievski me converteu à Ortodoxia, sem nenhuma pregação, com o dissecamento de almas atormentadas pelo fogo do encontro, do diálogo no infinito, onde a essência divina do homem se manifesta, ali, no inferno, no abismo.
A única crueldade no escritor está na forma impiedosa em como retrata o sofrimento humano EXATAMENTE na sua intenção artística e ideológica de apresentar tal abismo na sua crueza, para demonstrar a completa vacuidade da imanência, a total insuficiência dos saberes, ciência, civilização, valores morais do homem pretensamente livre diante da terrível liberdade incriada que a criatura 'jogada no abismo da existência' (veja Heidegger aqui) compartilha com o Deus que não só a cria e salva, como sofre juntamente com ela.

Não é uma crueldade desnecessária, niilista, é um recurso essencial, estético, para que sua visão artística pudesse ser explorada na sua máxima clareza e intensidade. A visão: o homem jogado necessita de Deus, da transcendência, mesmo que nunca a encontre (Svidrigailov, Stavróguin, Smierdiakov).

Caio Alves Cordeiro 

Três anos e meio de muito sofrimento pela frente.

Lana Yorkshire A única sensibilidade que a elite tem é no próprio bolso.

João Vitor Vasques Dutra Elite? Essa é a cultura do brasileiro, ou a sensibilidade do povo nas ruas é diferente? Não!! Esse é o país onde quase todos gostam de levar vantagem. O cara que mete o pau no político é o mesmo que molha a mão do guarda de trânsito ou fica com o troco a mais. Ou não?

Giancarlo Roger Hilario Não to criticando aqui somente o Richa, gente. Nem o Estado brasileiro, que mesmo sendo hoje de centro esquerda, tem conchavo com a burguesia até a tampa . Esses ninguém tem duvida que são uns baitas safados. Mas, a atitude medrada e medíocre dos professores e funcionários do Paraná que votaram em um histórico 2015 pra acabar com a greve num momento em que tínhamos a opinião publica nacional ao nosso favor... Da tese de doutorado tamanho o paradoxo. Foi ridícula. Não é porque o Richa (em cujo fdp eu não votei, jamais votaria porque não sou otário.) fode a escola até não querer mais com seu ridículo pacote fascista de malvadezas, que eu vou prostituir minha consciência e me tornar num acovardado ridículo e idiota pior do que ele. O que é isso, servidão voluntaria a la Etienne de la Boete? Ele sim, o Richa, coerentemente ta defendendo os interesses da classe social a que pertence. E os professores que depois de uma greve que não teve nenhuma conquista e que durou quase 80 dias votaram pra voltar pra sala de aula com os rabos entre as pernas com muitos hematomas, com 8 bilhões confiscados de nossa previdência e com a vergonhosa promessa de 3,45 % de reajuste para outubro? Vamos voltar um pouco: pedimos 13%, ele disse não, abaixamos pra 8%, ele ofereceu 5%, recusamos e ele abaixou pra 3,45% e nós acabamos com a greve nesse instante, o que significa aceitar. Tínhamos a mídia, a opinião estadual e publica nacional e ate o psdb a nosso favor. E resolvemos acabar com a greve.  Com esse posicionamento e atitude acovardados perdemos não só a vergonha na cara, a dignidade e o respeito, mas especialmente o poder de barganha com o estado, que nos vê agora como uma categoria sem categoria, bastando ameaçar fazer careta e os fessorzinhos se borram todos e acabam, obedientes, com a greve.
 Tem gente, lana, que não é da elite e também não tem nenhuma sensibilidade, a não ser com o próprio bolso. Senão vejamos, fazem uma greve, não to falando a nossa de 2015, e colocam um rol bastante extenso de reivindicações. Mas, na medida em que o patrão concede a questão salarial, acabam com a greve. Na educação escolar a coisa é pior, porque as repercussões de desastrosas atitudes como a que citei e como o desfecho desventuroso da greve nossa de 2015, tem repercussões terríveis nos rumos não so da escola publica em nosso estado e em nosso pais mas na própria esperança de dias melhores para o ja tao sofrido povo brasileiro.

Lana Yorkshire Mas é o que eu digo e repito: todos reclamam, esbravejam, fazem o maior auê em função da "sociedade" ou "segmento social" não tomar uma atitude. Só que esquecem que a sociedade ou o segmento social, sou eu, você, o José, a Maria. Não assumir a própria responsabilidade e transferir a culpa dos problemas para o vizinha é sempre mais fácil.Eu fiz a minha parte nessa merda que estamos atolados: não votei no relincha. Agora sofro as consequências juntamente com todos os que também não votaram, e os que votaram. E muito me admira a classe dos educadores se rebelar e soltar o verbo depois de terem em grande número, ajudado a eleger esse facínora. Sou à favor da prevenção e não do tratamento. E nesse caso, o tratamento está sendo paliativo porque a cura, só com impeachment. Ainda temos três anos e meio de muito sofrimento pela frente.


domingo, 5 de julho de 2015

Rilke -

"Être patient en face de tout ce qui n’est pas résolu dans votre cœur. Efforcez-vous d’aimer vos questions elles-mêmes, chacune comme une pièce qui vous serait fermée, comme un livre écrit dans une langue étrangère. Ne cherchez pas pour le moment des réponses qui ne peuvent vous être apportées, parce que vous ne sauriez pas les mettre en pratique, les « vivre ». Et il s’agit précisément de tout vivre. Ne vivez pour l’instant que vos questions. Peut-être, simplement en les vivant, finirez-vous par entrer insensiblement, un jour, dans les réponses."

Lettres à un jeune poète. R.M. Rainer Maria Rilke


(Merci à Maela Paul )

SLOGANS


Marcos Rolim

Acompanhei pela TV a sessão da Câmara Federal que votou o substitutivo à PEC da redução da idade penal. Houve de tudo, menos debate em torno de evidências. É impressionante como as discussões transcorrem no Brasil com os oponentes esgrimindo slogans. Alguém vai à tribuna e diz que “o povo quer a redução da idade penal”. Então, uma deputada, com uma camisa com a imagem do filho assassinado, diz que “chegou a hora de acabar com a impunidade”. Presumo que estas frases sejam suficientes para a maioria dos eleitores.
É curioso ouvir políticos brasileiros clamando contra a impunidade. Sim, porque não há segmento mais impune. Quase um terço dos deputados federais e senadores respondem a processos criminais no Supremo. As acusações vão do desvio do dinheiro público à grilagem, sequestro e trabalho escravo. O que costuma ocorrer é que esta turma não é julgada. Na sessão mencionada, Paulo Maluf se pronunciou. Eu vi, ninguém me contou. Sabem o que ele disse? Que é preciso acabar com a impunidade. Disse também que “os direitos humanos são para os humanos direitos”. Este slogan, uma síntese da aversão ao pensamento, foi criado por Jorge Rafael Videla, um dos facínoras responsáveis pela tortura, assassinato e desaparição de cadáveres na Argentina, razão pela qual foi condenado à prisão perpétua e destituído de sua patente militar. No Brasil, seus colegas golpistas são nomes de rua. Maluf possui várias condenações no exterior por corrupção. Se sair do País será preso pela Interpol. Aqui, responde a dezenas de processos por ladroagens diversas há décadas. Não há uma só sentença com trânsito em julgado contra ele. Talvez seja o caso de se pensar em um novo auxílio aos magistrados brasileiros. Sugiro o “auxílio faxina”, a ser pago cada vez que um bandido rico for condenado. E a deputada que perdeu o filho? Ela é Keiko Ota. O menino Ives Yoshiaki Ota, 8 anos, foi sequestrado, mas terminou sendo morto porque reconheceu um dos bandidos que era policial militar e fazia bico como segurança em loja da família. Os três sequestradores, um motoboy e dois PMs, foram condenados a mais de 40 anos de prisão. A mãe virou deputada e o pai vereador. Ambos defendem o agravamento de penas. Nunca lhes ocorreu lutar pela reforma de uma polícia cujos bons policiais são cada vez mais constrangidos por corruptos e assassinos. O Brasil, desconfio, terminará sendo destruído pelos slogans.

En ciertos momentos de su vida histórica, los grupos sociales se separan de
sus partidos tradicionales [...]. En cada país el proceso es diferente, aunque
el contenido es el mismo: la crisis de hegemonía de la clase dirigente.

(Antonio Gramsci)
"Vou falar o que eu acho: esse episódio do babaca perturbando a Dilma no EUA, é absurdo. E os agentes do GSI foram uns patetas. Não se trata de provocação política de um imbecil, mas risco à Instituição Presidência da República. Sobre o caso dessa linda 'moça do tempo' naquela emissora que tem o diretor de jornalismo que escreveu livro dizendo que 'não somos racistas': parabéns seu idiota pois o ódio nos casos um e dois, tem a ver com a forma que vocês traduzem para a opinião pública, a voz dos seus patrões - reacionários e golpistas. Acho também uma babaquice, os âncoras do JN fazerem cartazetes ou declarações, contra aqueles que foram cretinos contra a moça. Afinal, e a bem da verdade, eles são responsáveis, no dia a dia, por estimular essas coisas abjetas - no caso um e no caso dois. Sem falar de outros."
 de Mauricio Machado


Todos os caminhos levam a lugar nenhum se você não tem aonde ir.
Se a Grécia falir, um trilhão de euros será perdido. Isso é muito dinheiro e não acredito que a Europa vai permitir isso'; "O que estão fazendo com a Grécia tem um nome: terrorismo"; "Por que eles (credores europeus) nos forçaram a fechar os bancos? Para assustar as pessoas. E quando se fala de espalhar o terror, isso é conhecido como terrorismo”

(Ministro das Finanças grego, Yanis Varoufakis, em entrevista ao jornal espanhol El Mundo neste sábado (04/07).